Adri apretó sus dientes, el cartílago de su mandíbula parecía palpitar, apoyando sus dos manos sobre el escritorio y mirándome con enojo masculló —No me sacarás de mi casa ni me apartarás de mis hijos, les prometí que estaría a su lado por siempre y no romperé mi promesa—. Dicho eso salió. Los días pasaron y Adriano se negó hablar con mi abogado. Estaba cerrado a no darme el divorcio, pero nada de lo que hiciera evitaría que nos divorciáramos. Un día por la mañana, cuando llegué a la distribuidora subí junto a Travis los ascensores. Cuando estaba por ingresar a mi oficina él me detuvo, tomó mi mano y se acercó a susurrar a mi oído lo hermosa que estaba, sonreí y me alejé, de pronto, sin darnos cuenta, Adri apareció y le lanzó un puñete a Travis, lo cual le hizo tambalear hasta la otra pa

