Cincuenta y uno.

1746 Palabras

Se levantó y me extendió la mano —Cuando me otorgaron este caso y leí tu nombre, pensé en ti, y mi sexto sentido no me engañó. —¿Los hombres tienen sexto sentido? —, dijo mientras me apretaba la mano. Sonreímos ambos y nos abrazamos. —Mateus Durand, creí que nunca más te volvería a ver. —Pues yo también pensé lo mismo. Cómo saliste del campamento sin despedirte de ninguno de nosotros, y tampoco teníamos tus contactos ni nada por el estilo, no sabía cómo buscarte. —Si, es que ese día un tarado me sacó del campamento sin darme la oportunidad de despedirme. ¿Y tienes contacto con los demás? —Si, pero todos están en diferentes ciudades, solo Sabina se encuentra en Turín, yo. —¿No eres muy joven para ejercer? —Pues no tanto, ya tengo veintisiete, además, mi padre es el dueño del despa

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR