Cincuenta y ocho.

1465 Palabras

RELATA ANA BELLA. Eliot iba serio, después de haberle dado ese beso había permanecido en silencio, sabía que no debí besarlo, que no estaba de acuerdo con eso, menos delante de él. Pero no tenía de otra. Suspiré al recordar a Adriano, su cara parecía un poema, joder, me sentí gustosa de verlo así. —¿Estás enojado? —, pregunté y negó. —No, para nada, tienes unos labios muy suaves esposa. Si tan solo me gustarán las mujeres, no dejaría de comerte la boca—, sonreí Llegamos a casa y lo primero que hice fue checar que mis hijos se encontraran bien, cuando les vi tomando la siesta que tomaban después de llegar del colegio respiré. Cerré la puerta lentamente para no despertarlos, seguido fui a mi habitación y me acosté en la cama. “Adri”, pronuncié en un susurro. Joder que volverlo a ver s

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