Capitulo 3

2086 Palabras
Luis. —¡Adelante!. —abro la puerta de la oficina de Mateo—. Luis, ¿Cómo estás?. —Bien, disculpa que te moleste, pero quería preguntar qué le puedo regalar a tu nene. —Uh mira, la verdad que no tengo idea. —quedo en el lugar y comienza a reir—. No creas que no sé lo que le gusta, es que no sé cuánto quieres gastar. —No te preocupes por eso, dime sin sentir culpa. —Bueno, el colecciona autos, ahora te mando los que no tiene. —Dale. —Uno solo esta bien, te mando tres pero solo para que veas si uno no hay. —miro mi celular donde aparecen. —¿Y dónde los puedo conseguir?. —Bueno, puede ser en una juguetería, o tambíen se consiguen es casas de tecnología, donde venden.... No tienes idea. —No, ni siquiera sé lo que es una juguetería. —Te mando la dirección de las casas tegnos que fue donde le compré los anteriores, si no consigues esos puede ser una lampara de mesa de luz. —Bien, te mando mensaje asi me dices, es el primer cumpleaños que voy. —Si, avísame. —Me voy, no te molesto mas. —¿Ya sales?. —Si, ¿tu también?. —Tengo que ir a ayudar con lo del cumpleaños porque mi petiza me mata. —sonrie re feliz con lo que dice—. Mañana nos vemos y mándame mensaje, no te preocupes o pienses que molestas. —Como a las cinco seguro te escribo, —salimos juntos, voy a mi moto que la mira sonriendo. —Fua, como sueño con una moto. —me subo encendiéndola con una sonrisa—. Que envidia, espero me dejes andar algún día ya que no me dejan tener, la petiza no quiere. —Si obvio, cuando quieras. —¿Cuál es está?. —Una cb 500x. —Fuaaaa, esta tremenda. —Tengo dos mas, cuando vayas a mi casa elige en cual quieres salir. —¿Cuáles mas tienes?. —Tengo una deportiva roja... —¿De esas que vas inclinado?. —La misma. —sonrio por la cara de emoción que tiene—. Y tengo una R 1200, me la compré con la esperanza de irme de viaje en esa. —Fuaaaa, no loco, no hables mas que siempre fue mi sueño de pibe, ahora los sueños cambiaron. —No pasa nada. —Bueno, te dejo, nos vemos mañana y espero tu mensaje y la invitación para andar. —Si eres de la adrenalina te llevo una buena vuelta. —Ujuuuu, sisi, obvio. —estoy super cansado donde no me gusta madrugar y hace dos semanas que estoy de mañana y noche, haciendo dobles turnos sin parar, la mudanza me salió carísima, el alquiler otra fortuna mas, asi que tengo que pagar todo eso ya que tuve que sacar un prestamos porque no podía sino, estamos viviendo de la jubilación de mi papá y la tarjeta de crédito. —¡Qué paso!. —le toco bocina a Yeni, la señora que nos limpia camina rapido a unas calles de mi casa—. YENIIII. —paro adelante de ella y va llorando, ya comienzo a imaginar un montón de cosas—. Yeni espere, ¿qué pasó?. —Discúlpame Luis, pero no trabajo mas con ustedes, me cansé de tu papá, no lo soporto mas. —Esta bien, ¿pero qué pasó?. —me bajo de la moto sacándome los guantes y el casco—. Dime, ¿qué pasó?. —Me comenzó a gritar que soy una inútil y que no servía para nada, me cansé Luis, no lo soporto mas. —la miro como se seca las lágrimas sin parar—. Vas a tener que buscar a otra y decirle que asi no se trata a nadie. —Si, espera... —saco la billetera de la mochila y saco plata—. Toma, las horas de hoy... —cuento lo trabajado ya que ella venia tres veces a la semana tres horas y se lo pagamos enseguida—. Toma, no es mucho pero para compensar el mal rato. —No hace falta Luis, —Toma, me siento en la obligación de dártelo porque no sé qué decirte con lo de mi papá. —agarra la plata secándose las lágrimas de nuevo—. Te pido mil disculpas, lo lamento mucho, si das mi numero como referencia voy a dar todas buenas, quédate tranquila. —Gracias, nos vemos Luis. —Nos vemos, y de nuevo disculpa. —en la casa a penas llego voy enseguida a la habitación de mi papá que esta doblando ropa. —¿Qué pasó con Yeni?. —Nada, ¿qué crees que va a pasar?. —Pues se iba llorando... ¿Qué le hiciste?. —me mira con las cejas fruncida y yo lo miro fijo—. ¿Qué le hiciste?. —No le hice nada, le dije que haga bien su trabajo porque para eso le pagamos. —¿Y por eso se fue llorando?. —Pues créele a ella si quieres, no me importa, no iba a seguir en esta casa con la vagancia que tiene. —Viene a limpiar, a limpiar la casa... No a lavar, no a planchar, no a limpiar el patio. —voy enumerando las cosas viéndolo fijo—. No viene a cocinar, viene a limpiar. —¿Le pagamos solo por limpiar?, para eso lo hago yo. —Lo que tu tienes que hacer es encargarte del patio y lavar tu ropa, ya te lo dije un monton de veces, si tienes hambre te cocinas tu comida, porque pagamos para limpiar no para que hagan lo que tu crees que deben hacer, y necesitamos una mujer que nos limpie, deja de romper los huevos... —voy a mi habitación cerrando y me tiro en la cama, golpea la puerta porque le dije que si entraba a mi habitación sin golpear a los quince nos íbamos a agarrar feo. —¿VAS A COMER?. —NOOOO, VOY A DORMIR PORQUE DESPUES SALGO. —VOY A IR AL SUPERMERCADO, ¿QUÉ TE TRAIGO?. —me friego la cara con fuerza. —TRAEME YOGURES Y QUESO EN HEBRAS PARA LA COMIDA DE LA NOCHE. —BUENOOOO. .................. Me afeito como casi a diario, hay días que no quiero saber nada con afeitarme y en dos dias tengo tremenda barba, no como para hacer trenzas, hace unos años estuve dos meses sin afeitarme y si, una barba larga y toda desaliñada que me recortaba solo alrededor de la boca, pero me cansa, sinceramente me cansa esto, decidí esa vez afeitarme dos veces a la semana a no ser que tenga un evento como ahora. —¿Pa?. —salgo del baño en pantalón corto. —¿Qué?, —esta en el sillón mirando tele—. Hasta que sales, pareces mujer tardando. —¿Vas a usar el auto?. —¿Vas a salir?. —Si, tengo un par de cosas que hacer. —No, llévalo, no voy a salir... —Bien. —en mi habitación me cambio rapidito, un jean, zapatillas, remera, pulóver y campera de cuero y ya, todo el arreglo—. Como a las ocho o nueve estoy aca, pide un pollo al espiedo con papas fritas. —Bueno. —salgo con el regalo y la veo a la vecina del frente con la que hemos charlado varias veces cosas del barrio o la ciudad, no sé ni cómo se llama. —Vecina, ¿le puedo hacer una consulta?. —Si, dime. —es una chica bastante linda. —¿Tienes idea si alguna vecina necesita trabajar?, necesito limpiadora, la que teníamos se fue y necesito urgente. —Hablo con mi tia, justo me dijo ayer que buscaba trabajo. —Dale, te doy mi numero asi se lo das, si esta interesada que me escriba por favor. —se lo dicto con la esperanza de que me llame. —Listo. —Bien, gracias, nos vemos. —.llego a la dirección de la tarjeta que me dio el nene, la fachada esta toda decorada con dibujos animados y el cartel dice, "cumpleaños de Felipe"—. ¿Por dónde se entra?. —miro toda la pared hasta que veo el timbre, toco viendo a todos lados, años de entrenamientos me pasan factura, no puedo estar tranquilo si no veo todo a mi alrededor. —Eeehhh Luis, pasa amigo. —nos damos la mano con Mateo—. Que bueno que viniste. —Encantado, el primer cumpleaños. —miro a todos lados a ver cómo es—. Nunca entré en algo asi. —Pelotero. —Si, no me salía la palabra. —le tiendo la bolsa pero niega. —No amigo, ya lo llamo. —quedo parado en el lugar viéndolo ir por su hijo. —Holaaaaa. —miro a mi costado y es Mora, la recuerdo clarito, me sonrie inclinándose hacia mi cosa que me pone nervioso, me quedo quieto sin saber qué hacer, pero besa mi cara— ¿Cómo estás?. —Bien señorita, ¿usted cómo está?. —Bien, gracias... Ven, pasemos a la mesa. —La sigo. —Papiiii. —alza el brazo, lo veo a Patricio que se acerca sonriendo. —Eeeeh, que bueno verte. —nos damos la mano y él siempre es como mas afectuoso, lo confirmo cuando la envuelve de los hombros a su hija y le da un beso en la cabeza—. Te presento a mi princesa. —Un gusto conocerla. —Ella es Mora... Amor ven. —viene una señora hermosa, de estatura normal y un poco rellenita, su pelo largo y oscuro, muy hermosa—. Amor, te presento a Luis... Luis, te presento a mi mujer, Marcela. —le estiro la mano poniendo una sonrisa. —Un gusto señora, encantado de conocerla. —Igualmente Luis, que bueno que viniste... Pasa a sentarte por favor, ya estamos sirviendo la comida. —Gracias señora. —Hola Luis. —Mateo viene con su hijo, le tiendo el regalo esperando le guste. —Feliz cumpleaños Felipe, espero te guste. —Gracias. —lo abre enseguida sacando el único auto que conseguí de los que me mandó Mateo—. NOOOJJJJ, GRACIAS GRACIAS. —me abraza y yo no sé qué hacer, quedo con los brazos estirados y va con su papá saltado—. NOOOOO, NO PUEDO CREERLO, GRACIAS LUIS. —De nada, esperaba te guste. —Me encanta, gracias. —la miro a Mora que me sonrie. —Ven, vamos a sentarnos. —la sigo a la mesa, me siento agarrando un vaso y no sé qué hacer al tenerla a mi lado—. ¿Quieres mate?. —Si, me encantaría. —Ya vengo. —la miro de reojo y suspiro, esta tremenda de buena la desgraciada. —Luis, —Jose viene sonriendo—. ¿Algún sabor de jugo?. —De naranja esta bien. —Ya te traigo. —comienzan a llegar personas y conozco solo a Fernando, el hermano de Patricio, lo conozco porque es comisario de una unidad donde trabajamos mucho juntos. —Aca estoy, mi mamá te manda jugo. —Gracias. —lo prepara el mate y yo carraspeando la miro—. ¿Me darías tu número Mora?. —se gira a verme sin perder la sonrisa—. Espero no ser atrevido señorita. —No, para nada, ¿tienes para anotar?. —Si. —con el celular debajo de la mesa la miro—. Dime. —me dicta y la agendo enseguida, tengo puros números de rotiserías, el de mi papá, algunos compañeros de trabajo agendados porque estoy en el grupo donde no los agende, y nada mas, ciudad nueva, contactos nuevos. Luis—. Hola. Mora—. Hola. —Ya te agendé. —Bien, espero nos podamos escribir. —Espero lo mismo. —me da un mate roja de vergüenza, me hace sonreír eso. —Mori, dice la tia que vayas. —Si, Viole, él es Luis, compañero de papá, Luis... —me la señala a la chica que es igual a su mamá—. Ella es Violeta, mi hermana mayor. —Un gusto señorita. —Igualmente Luis. —Eeeehhhh. —Fernando viene riendo—. Mírate, no te hacia de cumpleaños... Mori te robo el mate princesa. —Si tio, sigue porque voy a ayudar a la tia. . .
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR