Bebiendo con Los Lugareños La voz de Yaina lo sobresaltó, sacándolo de la conversación. Miró a su alrededor confundido, buscándola con la mirada. La joven estaba junto al caballo mirándolo divertida, ya se había bajado del suyo y lo observaba de pie. Kairon tuvo que inclinarse en la montura para escucharla. - Ya llegamos… - le dijo indicando una edificación sencilla con las ventanas iluminadas - Tus ojos… - señaló el brillo dorado en ellos cuando un escudero se acercó. - Buenas noches. - les dijo servicial inclinándose ante ellos - ¿Necesitan una habitación para pasar la noche? - Si, - dijo Kairon ocultando el cambio en sus ojos en tanto desmontaba y le entregaba las riendas al sirviente - vamos a la capital, pero mi esposa necesita descansar. - Por supuesto, - les dijo - entren. Yo

