Mi cuerpo reaccionó por mí; apreté un poco más el agarre que tenía junto a William, que, de manera disimulada para los otros, posó la vista en mí unos segundos. Todos posaron sus ojos en la mujer que mantenía una sonrisa juguetona mientras colocaba una cereza en su cóctel. Su piel oliva, su cabello suelto con un mechón delante que parecía teñido. La mujer solo mantuvo su sonrisa juguetona mientras miraba a todos. —Oh, ¿se quedaron en silencio porque acabo de llegar? Por favor, continúen hablando. William se acomodó ligeramente la corbata con su mano libre, colocándose en una posición donde quedaba entre la desconocida y yo. —Los presento a todos. Melisa, te presento a mi amada y muy apreciada esposa, Anastasia. La mujer posó su mirada curiosa en mí, moviendo la cereza de su cóctel con

