Narra Elga La luz de mis persianas me golpea directamente en los ojos y me despierta de un sueño profundo. Anoche estaba demasiado abrumada con todo y no usé mi antifaz para dormir como lo hago normalmente. De hecho, todavía estoy en mi ropa. Se me revuelve el estómago cuando vuelvo a la conciencia y se me ocurre que al feto que crece dentro de mí y que causa estragos en mis hormonas le importa una mierda si estoy estresada. Las náuseas suben por mi columna y me preparo para otra sesión de vómito. Sin embargo, no sucede y me quedo con una sensación punzante de casi vomitar. —No puedo trabajar así—los recuerdos de mi conversación con Natasha vienen a mi mente y recuerdo que se supone que no debo regresar. Amenazó todo lo que Noah tiene si lo hago. Me tiemblan las manos cuando alcanzo

