Narra Noah Elga está actuando de forma extraña y sé que es algo que hizo Natasha. Ella no quiere hablarme, en realidad no, y lograr que me mire a los ojos ha sido imposible. Y en la escala incómoda, esta noche estaba a la altura de aquella en la que John vino a cenar. Sería diferente si pareciera enojada o frustrada, pero veo las lágrimas que ha estado conteniendo. Maldita sea. ¿Qué hizo esa perra? —Oye, ¿quieres …? Elga me interrumpe. —Debería ir. Tengo cosas en casa que necesito cuidar y todo está listo aquí. Elías ya está en la cama y el lugar está todo ordenado. Me voy a ir. Levanto una mano mientras Elga se dirige hacia las escaleras, bloqueándola un poco con mi cuerpo. —Elga, por favor. Me gustaría hablar sobre... —No puedo—sus palabras son duras, pero rápidamente se educa—

