Capítulo 2: Cómo aún duele.
24 de julio del 2010
Ayer luego de llegar a casa lo primero que hice fue preparar la cena y darme un ducha larga. Algo de lo que siempre me he quejado es que Caitlin y yo tenemos que compartir el baño, siempre nuestras peleas se han iniciado por eso, ya que yo me tomo mucho tiempo en el baño y ella quiere utilizarlo cuando yo lo hago, justo como ahora.
Término de cepillarme los dientes y ella entra con su cabello desordenado en un moño mal hecho. Dejo mi cepillo en la parte que nos separamos del baño y volteo a verla, me mira de pies a cabeza.
– ¿Vas a salir?– me miro en el espejo y miro mi ropa, para mi esta normal.
– No, ¿por qué?– ella me mira y luego rueda sus ojos. Es algo que ama hacer y eso se le ha pegado de mamá, cuando a Catalina Watson le desagrada algo rueda los ojos.
– Chealse parece que vas a ir a ver a la reina de España, hasta tu cabello está hecho. Pensé que tendrías libre hoy y mañana– me rodea y se comienza a quitar la ropa, algo que normalmente hace mi hermana.
Me miro en el espejo nuevamente y pienso que voy de lo más normal, tengo un overol de short blanco, es de mangas cortas porque hace mucho calor. Llevo mis sandalias sin tacones de tiras que son mis favoritas y como dice mi hermana mi cabello está atado en unas ondas que hice en la mañana.
Se que debería estar como mi hermana y sin importarme mi maquillaje o la ropa que me pongo. Pero desde que tengo uso de razón me levanto a las cinco de la mañana a alistarme, ahora se me hace difícil no hacerlo cuando lo llevo haciendo tantos años.
– Estaré en mi habitación– le digo a mi hermana exibisionista que termina por desnudarse y meterse a la ducha. Salgo del baño y escucho que Aaron está con papá hablando en su habitación.
Hoy papá y mamá se quedaron a almorzar con nosotros, bueno mamá regresará al hospital pero papá se quedara avanzar algunos trabajos en casa. Algo que agradezco es que papá cocinó y no lo hizo mamá ya que ella es un desastre en la cocina.
Entro a mi habitación que como siempre está muy limpia y tiene un aroma suave de lavanda, el mismo como de mi perfume. Creo que es el único aroma que me gusta realmente aparte la lavanda tiene esencias de calmar el estrés o el dolor.
Cojo algunas hojas de colores y me pongo hacer la mariposa que le prometí a Rose llevar, se que tal vez ella quería una de verdad pero el lugar donde está es imposible por la contaminación. Así que le haré una de papel y le pondré un palito en la parte de abajo de la mariposa para que pueda agitarse las alas.
Estoy trazando la mariposa cuando tocan mi puerta, digo un adelante y volteo brevemente para ver la cabeza de papa asomándose. Él sonríe y arrastra el mueble rosa individual de mi habitación, se sienta a mi lado pero primero besó mi coronilla.
– ¿Qué estás haciendo, pollita?– me pone un poco tensa el que vea mi dibujo.
Yo no nací con el arte como papá y normalmente nunca dibujo porque lo hago mal, pero si una paciente como Rose me pide un dibujo automáticamente lo haré. Volteo a ver a papá y le alza las cejas antes de pasarle mi dibujo. Papá es un excelente arquitecto y siempre hace unos dibujos hermoso, ninguno de sus hijos sacó su don.
– Es una mariposa para una niña con cáncer, me pidió que se la llevara– murmuró en voz baja mirando la hoja con la mariposa.
Por alguna razón me siento muy timida con mi papa. Se que no quiero decepcionarlos en nada por eso siempre intento destacar en todo lo que me propongan, Alice dice que necesito aceptación de mis padres y por más que voz alta diga que no, se que la respuesta es un si.
– Es hermoso, pollita– alzo mi vista y el tiene una sonrisa en sus labios, sus ojos grises estaban cristalinos– pero sabes porque está incluso mejor. Porque lo estas haciendo tu misma y sé que esa hermosa niña lo sabrá, nunca tengas vergüenza de lo que hagas chealse, cada cosa que haces para mis ojos serán hermosos como tú, tus hermanos y tu mamá.
Papá siempre hará que el corazón se te achique ante sus palabras, le sonrió y apoyó mi cabeza en su hombro, él me rodea con sus brazos que siempre serán mi lugar seguro.
– ¿Me ayudas a que vuele?– alzo mi vista para verlo, limpia su lágrima que está saliendo de su ojos y asiente.
– Dime tu idea y lo haremos– me acomodo mucho mejor y le comienzo a explicar como lo quiero. Cuando está listo ambos miramos nuestro trabajo y sonreímos con el resultado.
La mariposa es una de color naranja, que se que el color favorito de rose. Tiene algunas sombras de color n***o que papa le puso para que se vea mas realista, le puse unos brillitos y gracias a papa le puso un hilo trasparente y si lo mueves haces que la mariposa agite sus alas. Es realmente hermoso y se que a Rose le encantará.
– ¿Chealse?
Creo que mi cuerpo entró en una especie de shock, porque mi cerebro me dice que me mueva y huya pero mi cuerpo no obedece mis órdenes y se queda estático.
– Sam– es lo único que digo y él parpadea rápidamente, creo que los dos nos quedamos en shock.
Comienzo a levantar rápidamente mis historiales médicos y todo bajo la atenta mirada de Sam. Él me entrega un historial médico del cual todavía no he revisado, lo tomo en mis manos y nuestros dedos se conectan. Alzo mi vista para mirarlo, es la primera vez en años en los que estamos tan cerca.
– ¿Qué pasa aquí?– me sobresalto ante la voz de mi jefa y cojo rápidamente el historial y me levanto del suelo.
– Nada…
– Buenas tardes, doctora Eun-yeong seré su residente esta semana, soy Sam Morgan– dice Sam quien mira a la doctora. Mi cara seguro debe ser un poema total, estoy realmente sorprendida que el este aqui y mas aun que tendré que trabajar aquí una semana.
– Oh si, escuche buenas cosas de ti. Tendrás que ponerte al corriente con mi practicante– dice mientras camina, yo la sigo desde atrás, mi mirada está en la doctora menos en el rostro de Sam.
– Claro me pondré al corriente con ella– siento su mirada y mi rostro lo siento mas que caliente.
La doctora se detiene y me pide el historial de un niño, lo busco entre mis carpetas y doy con él, ella lo comienza a examinar recostada en el ala de las enfermeras.
– ¿Qué haces aquí?– me pregunta Sam en un susurro, volteo a verlo y luego regresó la mirada al frente rápidamente al darme cuenta que se inclinó mucho para preguntarme.
– Comencé a trabajar hoy día– veo como asiente– Pensé que seguías en el Merci memorial.
– ¿No te enteraste?– volteo a verlo y él nuevamente está muy cerca de mí, sus ojos azules se ven muy oscuros.
– ¿De que?– pregunto, intento lo mas que puedo no mirar sus labios.
– Cerrarán cirugías por un trasplante mal hecho, les quitaron su licencia– dice mirándome sin parpadear. En mi cabeza solo se repite la última vez que terminamos y tal vez siempre este ahi como un disco rayado.
– ¿Ustedes se conocen?– nos separamos rápidamente a mirar a nuestra jefa quien tiene los brazos cruzados.
– Bueno…– interrumpo a Sam, se lo que dirá.
– Es el mejor amigo de mi hermano– digo rápidamente, siento su mirada de Sam nuevamente sobre mi. Los tres nos quedamos en silencio.
– Sam puedes ir por él enfermero Will, porfavor– el asiente y sale a buscarlo. – ¿Ustedes son algo?
– ¿Como?– pregunto muy sorprendida, ella se acerca a mí.
– ¿Pregunto si son algo?, porque la mirada que él te dio cuando dijiste que era el mejor amigo de tu hermano parece que le enojó.
– Fuimos ex novios pero terminamos hace mucho, y si usted tiene miedo que eso influya en nuestro comportamiento sobre los pacientes pues no lo hará. Yo le dije que estoy muy concentrada en mi trabajo y así es…– todo lo digo sumamente rápido casi ni tomo aire, algo que siempre hago cuando estoy nerviosa es hablar muy rápido.
– Tranquila muchacha, respira– hago caso a sus indicaciones– Mira su vida privada no me importa, pero como dices mis pacientes son muy importantes para mi y para todos lo que me rodean. Así que espero que cumplas tus palabras, afuera yo no les prohibo nada.
Palmeó mi hombro y es la primera vez que veo una sonrisa en su rostro serio. Sam llega nuevamente hacia nosotras.
– Lo siento doctora, me dijeron que se fue hace horas– dice Sam, ella asiente y se inclina hacia mí.
– Bien guardadito te lo tenias, nos divertiremos Chealse– dice en un susurro y comienza avanzar y Sam la sigue.
Suelto el aire en un fuerte susurro y los sigo, llegamos a unas habitaciones en el área infantil. La doctora abre la puerta y en la cama está un niño de espalda y la que supongo es su mamá se levanta de la silla de un salto.
– Doctora– la saluda, el niño se voltea y es el niño mas bonito que he visto hasta ahora.
Su cabello rubio tiene unos rizos muy bonitos y sus ojos son los más bonitos que he visto, definitivamente le hace la competencia a toda mi familia. Te hablo de unos ojos grises muy claros rodeados de unas pestañas muy claras. Sus labios rosados están haciendo un puchero muy adorable, debe tener unos cinco o tal vez seis años.
– Veo que ya se están instalando– la doctora se acerca al niño que está serio en la cama.
– No quiero– dice a punto de llorar, su labio tiembla. La doctora se acerca y se pone en cuclillas al frente de él.
– Zeus, ya hablamos la vez pasada que tienes que estar aquí– ella coje su pequeña mano– Tienes en tu estomago un monstruo, que debemos controlar para que no crezca y tu eres un héroe que lograra vencerlo.
Veo que el pequeño asiente, reviso el historial médico y dice que tiene cáncer de estómago etapa dos, me fijo en su edad y tiene cinco años. Cierro el historial molesta y vuelvo a mirar al pequeño niño que tiene que pasar por esto a su corta edad.
– ¿Cuántos días estaré aquí?– pregunta mirando a su mamá.
– Estaremos pocos días, cariño– dice su madre, la veo pasar saliva. Debe ser duro para ella, fingir que todo está bien.
– Entonces te dejo que te sigas instalando y luego mañana temprano vendremos temprano a verte. El doctor Morgan se quedará cuidándote y también vendrá mi practicante la doctora Shepard– el niño mira a sam y cuando me mira le doy una sonrisa y él se pone muy sonrojado– Veo que te gusto la doctora Shepard, bueno tendras un tema en común que hablar con el doctor morgan.
Casi me atoro con mi propia saliva, ella se despide de Zeus y su madre nosotros también. Salimos de la habitación, la doctora comienza avanzar.
– Doctor Morgan, el día de mañana comenzará Zeus con su quimioterapia y necesito que vigiles sus procedimiento y doctora shepard usted lo asistirás. Tengo que visitar a otro paciente pero lo haré sola, ya no los necesito hasta mañana– ella se detiene y nos mira, toma una fuerte bocanada de aire y la suelta– Prepárense porque será fuerte, estos pacientes necesitan nuestro apoyo y no solo como doctores sino también como humanos.
Es lo último que dice y se retira, sus palabras me taladran en mi cabeza. Aún recuerdo mis pacientes cuando hacía mis prácticas estudiantiles en el colegio.
– Es fuerte pero cuando salen curados es lo mejor que puedes experimentar– dice Sam, me hace voltear a verlo, sonríe y eso me hace sonreírle de agradecimiento– Aparte trabajaremos juntos y eso podría…
– Lo unico que pasara es trabajar juntos y nada mas– me doy la vuelta para irme pero regreso y lo encuentro con una sonrisa– Aaron no se puede enterar que trabajamos juntos, me costó mucho encontrar este puesto y no quiero renunciar por mi hermano o por ti.
– Yo no le diré nada a Aaron, pero deberias de dejar de tenerle miedo– dice con sus brazos cruzados, mi ceño se frunce.
– Yo no le tengo miedo.
– Entonces reformulo mi respuesta, deberías dejar que la opinión de tu familia pese en tus decisiones– es lo último que dice y se da la vuelta y se va. Ni siquiera puedo decirle nada porque él sabe que tiene la razón.
[...]
Apenas llegue del hospital estoy tirada en mi cama, se que mi familia está aquí pero no los quiero ver. Por alguna extraña razón todos están aquí, Caitlin está en su habitación con majo, Aaron está en la sala viendo televisión cosa que casi nunca hace porque siempre se queja de los programas que no nutren su mente. Papá y mamá están en la cocina, prácticamente tuve que escurrirme para venir a mi habitación, el único que me vio fue Aaron y ni siquiera lo pude ver a la cara.
Solo me cambié mi ropa por mi pijama y ni siquiera me pude quitar el maquillaje, las palabras de Sam siguen taladrando mi mente.
La puerta de mi habitación se abre y aparece la cabellera rubia de mi mejor amiga, ella frunce el ceño y se acerca a verme.
– Deja de mirarme así– me quejo, me siento en la cama con mi espalda recargada en el cabecero acolchado.
– Porque tienes el pijama tan temprano, vine para la cena de tu primer día de prácticas– sonríe y se sienta en mi cama aplastando mi pie, me quejo por el dolor.
– No estoy de humor y no tengo hambre– digo aunque en el fondo siempre tengo hambre, al parecer mi estómago no conoce estar lleno.
– Eso es mentira tu siempre tienes hambre– Alice me conoce muy bien, se me queda viendo muy fijamente, mi amiga puede resultar a veces muy intimidante. levanta uno de sus dedos– Por qué sospecho que hay una razón detrás de esto, daré mis dos opciones. Uno de verdad estás llena cosa que no creo mucho; o dos, viste a sam en algún lugar huiste como rata y luego te sientes muy culpable como siempre.
– La segunda– digo en un susurro muy bajo casi ni me escucho yo misma.
– ¿Qué? repitelo.
– ¡La segunda!– ella abre sus ojos verdes.
– En donde…
– Lo que te voy a decir no se lo dirás ni a tu sombra, promesa– estiro mi dedo índice y ella hace lo mismo pegamos nuestro dedo. Es una promesa que hacemos desde que somos pequeñas, solo lo utilizamos cuando es algo muy serio.
– Ya habla.
– Sam trabaja en el hospital que estoy trabajando– ella jadea y se cubre la boca– Y eso no es todo, trabajaremos juntos en un caso. Estaré una semana con el.
– ¡Mierda!– maldice, muerde su labio ya que no está acostumbrada a maldecir– Chealse esto es fuerte si Aaron se entera se volverá loco nuevamente, pensé que estaba trabajando en el otro hospital.
– Se tuvo que transferir por un problema del hospital. Eso no es todo Alice, estaré veinticuatro por siete con él, lo veré a cada rato.
Como se supone que lo olvide si lo veré, y por mas que intente ser indiferente no puedo olvidar todo lo que vivimos, el a sido el único que ha marcado de tal forma que me es imposible olvidar y más que el me dijo algo que no puedo soltar, que la opinión de mi familia siempre estará sobre la mía.
Cubro mi rostro por las fuertes ganas que tengo de llorar, no quiero hacerlo porque una vez que lo hago se me es difícil parar de llorar y mas que mi familia está en la casa.
– Cariño, en parte tiene razón– dice Alice, la veo– Pero eso no puedes dejar poco a poco tienes que aprender hacerlo de a pocos y a tu tiempo. Y con lo de Sam trabajando contigo solo tienes que hacerlo por un tiempo ya falta poco para que te gradues y puedas escoger el lugar que desees.
– Gracias Alice, eres una buena amiga– le digo y ella sonríe, se acerca abrazarme. Lo hacemos por un tiempo.
– Belleza…– la puerta se abre y veo a Aaron– Lo siento, no quería interrumpir, hola hermosa Alice siempre es bueno verte.
Mi hermano le guiña un ojo y ella rueda los ojos, alice voltea a verme y me jala un mechón de mi cabello, me quejo y se ríe.
– Cambiate te espero abajo, quiero cenar y tenemos que celebrar por tu dia– me da un beso en la frente y se levanta de la cama, rodea a aaron y veo que el sonríe de medio lado, Alice sale de la habitación y mi hermano cambia su rostro al verme en pijama.
– ¿Está todo bien?– pregunta acercándose a mí, pone su mano en mi frente midiendo mi temperatura y al ver que es normal mira mi rostro.
– Si, estoy bien– no me gusta mentirle a mi hermano pero no le puedo contar la verdad y como dijo alice solo serán un par de meses y asi me podre graduar.
– Normalmente no paras en pijama, te paso algo en el primer día de trabajo, necesitas que…
– Aaron estoy bien, estoy un poco triste porque me tocó un paciente de cinco años con cáncer de estómago etapa dos– Y lo que digo no es mentira, ese niño tocó mi corazón.
– Oh, cariño– me da un abrazo, mi hermano siempre huele bien– Cuando te preparas para ser médico, te preparas para verlo todo. Y se que duele ver que alguien tan pequeño pague por algo de lo que los grandes nos preguntamos porque el. Pero ser doctor es una labor hermosa porque está en nuestras manos que ese niño regrese a su casa sano.
Él me suelta y limpia una lágrima que se escapó de mis ojos. Lo vuelvo abrazar y esta vez no quiero soltarlo, me duele mentirle a mi hermano pero no quiero que esté enojado conmigo y lo mejor es que viva en ignorancia. Lo suelto y le sonrió y él me regresó la sonrisa.
– Te quiero Aaron, nunca lo olvides– le digo.
– Y yo te quiero a ti, igual que a la niña de al costado. Ahora cambiate y baja, claro que si quieres bajar así nadie te juzgará.
– Mama si– le digo y él ríe, sabiendo que mama si sería capaz.
Él sale de mi habitación y escucho que toca la puerta de nuestra hermana menor. Me acerco a mi closet y saco la caja de tela que nos regaló nuestro abuelo, adentro tengo algunos documentos importantes como certificados y debajo de todo esos papeles tengo una foto de Sam y yo que nos tomamos antes de que terminamos, ambos con una sonrisa en nuestro labios solo que yo estoy mirando la camara y sam me está mirando a mi.
Hago a un lado esa imagen y cojo el collar que me dio en nuestra primera cita, un simple collar de oro pero tiene un dije de un corazón con la letra “S” al medio. Aún recuerdo lo que me dijo cuando me lo dio, suspiro fuertemente, desearía volver a esos momentos pero no hay forma que vuelva y debo aceptarlo. Escucho los pasos de mi hermano y hermana, guardo mis cosas y me cambio lo más rápido posible para mi cena.