Allie —¡Uno, dos, tres! El viento soplaba con ligereza y las olas se movían suavemente mientras eran acariciadas con por los rayos del sol. El agua tibia mojaba nuestras piernas mientras dirigíamos el velero hacia las aguas del océano Atlántico y con toda la fuerza que nuestros brazos nos permitían logramos llevar el bote al agua. Después de un largo trabajo, logramos reparar el bote y ahora flotaba sobre las olas como si fuese nuevo, la pintura y las velas nuevas le daban un toque de gracia y belleza. Debo admitir que Travis hizo un buen trabajo. —¡Míralo Allie! —Exclamó Tom emocionado. —¡Está como nuevo! —Parece que hicimos un buen trabajo.—Travis parecía orgulloso de sí mismo, después de todo aprendió a usar correctamente el martillo, esta vez asegurándose de dar en el clavo y no e

