La mañana del lunes fue bastante turbia, Jean se levantó de su cama luego de un fin de semana triste y horrible sin dejar de pensar en sus palabras, las más duras que jamás le había dicho a Gianni, pero no se arrepentía de eso ni un segundo. Con un esfuerzo sobre humano se levantó y se dirigió al baño, aún no se acostumbraba a dormir alejado de Gianni, ni a que su relación tan cálida se hubiera vuelto fría, una en la que ninguno de los dos hablaba y solo se conformaban con ignorarse. Desayunó como tal cual como los tres días anteriores: sin Gianni. Luego de eso se dirigió rápidamente a su habitación, él estaba seguro en ese punto que su amigo no salía de su habitación hasta que él entraba de nuevo en la suya. Se encerró de nuevo escuchando como la puerta de Gianni se abría entonces, con

