Camila Es un sueño, sí, debe serlo, porque nunca he sabido montar en mi vida y sobre este unicornio blanco siento que soy toda una amazona, hermosos parajes nos rodean, tanto color y vida, los sauces se mecen con el viento. El pelaje del animal hace cosquillas entre mis piernas, sólo entonces noto que estoy desnuda, pero no siento vergüenza, ni siquiera cuando deliciosos besos recorren mi cuello, y ese torso, desnudo también, podría reconocerlo donde fuera, es David, mi David, el amor de mi vida. El paisaje cambia y el unicornio ya no está, comienza a oscurecer hasta que no pudiese distinguir ni mis propias manos, levanto la cabeza, asustada, escucho gemidos, pero no son de placer, es más bien un llanto y quejidos, algo me aplasta el pecho impidiéndome respirar y buscando el aire para mis

