David Nunca he podido comprender cómo un evento tan insignificante pudo cambiar mi vida para siempre, aunque, claro, no es que le permitiera dominarme del todo, trataba, realmente lo intentaba, de no afectarme. Tengo la imagen grabada en mi memoria, como si fuese ayer, cuando sentí que me miraban; había bebido por lo menos media botella de ron e intentaba convencer a un grupo de estúpidos de que Gokú podría salvar al mundo del ataque de un meteorito gigante, aún me río al recordar que dentro de mi desgracia, lograba ser moderadamente feliz, si es que a esa vida se le puede llamar felicidad, desde luego, apartando lo obvio, las discusiones con papá y lo convencido que me tiene de ser basura, pues lo soy y lo que hice hace tantos años, ya no podrá cambiar, este es mi modo de purgar mi gran

