Camila Desperté enfurruñada, no había soñado con él, al contrario, tuve un horrible sueño con Erik, quizás mi mente me estaba dando un aviso, pero él sufría mucho y eso no me dejó desayunar. Fue una larga y aburrida mañana, Anabel me miraba de reojo y yo no quería hablar, a la hora del almuerzo me quedé en el patio, prácticamente sola, hasta que Cristal llegó a darme la lata con su insulsa conversación, cada día la odio más. En el día de hoy preparé pollo asado con ensaladas; picoteando una zanahoria con el tenedor, pensando en que, a pesar de apenas haber comido el día anterior, no podía pasar alimentos por mi garganta, un sorbo de agua y un trozo de lechuga, hasta que mi sonido favorito se escuchó, la mochila de David golpear el suelo, sonreí. —Tuto o pechuga —exclamé mirándolo con p

