David Acorté la distancia a una velocidad poco humana, mi cuerpo estaba pegado al de ella antes de que mis manos se estrellaran en su piel y ese escalofrío tan conocido recorrió mi cuerpo, como cada vez que lograba rozar alguno de sus preciosos dedos; una mano subía por su espalda, acariciando el suave terciopelo bajo esa blusita azul tan tentadora y la otra mano se enredó en su pelo n***o, presionando su nuca sin esfuerzo, hasta lograr que nuestras bocas se encontraran. Era un beso ansioso, sin miramientos, mi lengua recorría esos labios con sabor a menta, tan dulces, apetecibles y pronto respondían a mi caricia, saliendo de su estupor, hundí mi lengua en su boca, acariciando cada delicioso recoveco. Otra corriente nos hizo estremecer cuando sus manos se enredaron en mi escaso cabello, m

