II EL JUICIO DEL DON

1296 Palabras

VITTORIA El despacho de mi padre huele a tabaco y cuero viejo, siempre huele igual, es un aroma que para el resto del mundo significa respeto, pero para mí, desde que tengo uso de razón, significa que algo va a terminar mal. Entré con la cabeza alta, aunque las rodillas me temblaban bajo el vestido rojo roto, no iba a dejar que me vieran débil, en esta casa la debilidad es una invitación a que te devoren y yo soy una Moretti. Mi padre estaba de pie junto a la ventana dándome la espalda, Matteo estaba sentado en el borde del escritorio, limpiándose las uñas con una navaja, con la mandíbula tan apretada que parecía que los dientes se le iban a romper. Y Dante… Dante se quedó en la puerta, cerrándola tras nosotros, no dijo nada solo se quedó ahí, bloqueando la salida con su cuerpo impone

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