Al menos se llevó su amor en un beso y no en una despedida vacía. Briana, viajo durante 7 horas en colectivo. Habían paradas, en los que podían estirar las piernas. Aunque ella era de las que prefería quedarse en el colectivo, después de haber ido al baño. Había comprado unos sándwiches de fiambre, para poder comer. Aunque a decir verdad, no tenía mucha hambre después de aquel suceso molesto de despedida, se la habían ido todas las fuerzas. Aunque procuraba, llegar lo más antes posible ese sitio. En cuánto empezó a ver los carteles de bienvenida, supo en ese instante que había llegado. Miró un poco nostálgica, cada rincon. Dándose cuenta: había llegado a ese destino incierto, el cual no había querido hacer. Tenía miedo... miedo de encontrarse de nuevo con ese pasado, el cual le habían a

