Capitulo Diecinueve

2337 Palabras
La anaranjada luz en contraste del azul y el violeta, se filtra por la ventana, recuesto mí espalda sobre la cama y dejo que el alba me brinde el hermoso espectáculo de la naturaleza, las olas del mar que ahora puedo apreciar están calmadas, mientras reciben la tenue luz que anuncia el intenso azul que carga el océano. Respiro profundo y sonrió con tonta, nunca antes había disfruta de una vista más hermosa, un leve olor salado a compañero del inconfundible aroma del café se extiende hasta llegar a mí olfato. Este lugar es sin dudas extraordinario, es la palabra apropiada para decir lo que pienso. Saco los pies del colchón y meto mis pies en las comidas pantuflas que están cerca de la cama, tomo la capa de seda azul cielo, y cubro mí cuerpo colocándola sobre la bata del mismo material. Me dirijo al enorme ventanal y abro un poco la puerta, este me da acceso a un balcón pequeño en el que hay una mesa y un par de sillas de terraza, intento sentarme en una de las sillas, pero está húmeda, imagino producto de la lluvia de la noche anterior. Me cruzo de brazos y observo el panorama, la vista es espectacular, el jardín trasero de la propiedad de los Katunaric brinda acceso directo al mar, una pequeña pared es la que divide el pasto verde, del azul marino. Dentro de poco ocúpate el puesto de Duquesa y necesito ganar toda la experiencia que pueda en un corto espacio de tiempo, debo enfocar mis objetivos y priorizar Blas necesidades de mí pueblo. Algunas inquietudes de las queme expresaron la última vez que tuve un encuentro cerca con los ciudadanos, no me gustó mucho la manera en que decían no estar satisfecho con la Duquesa o el consejo, los altos impuestos no los dejan con mucho para ellos y eso s preocupante principalmente para los padres de familias. Peino mí cabello con mis dedos sin despegar la vista del bello amanecer que se cierne ante mis ojos. Leves toques en mí puerta me desconectan del espectáculo anteriormente planteado. Me abrazo a mí misma y dirijo mis pasos hasta la puerta, giro la manija y unos impresionantes ojos color océano me observan, su cabello está ligeramente despeinado, trae ropa de pijama y calza unas pantuflas masculinas, automáticamente mí mente procesa la información y la incógnita de cual es más hermoso e hignotizante, si la vista del amanecer frente al mar o el rostro angelical de Nikolas al despertar. Trae una bandeja enorme en sus manos — Buen día señorita — me dice sonriente — prepare algo para que desayunes — me indica y lo dejo pasar al dormitorio, cerrando la puerta detrás de mí. — Buen día Nikolas, gracias, no te hubieras molestado — le expreso con alegría. — Son las 6:26am — Nikolas coloca la bandeja sobre la cama y me indica con su mano que me siente. Ha sido muy cortes conmigo desde que lo conozco, es muy hospitalario y servicial, me parece un hombre encantador y atento, con razón es tan bueno en lo que hace. —Hoy tendremos un muy largo día, y necesitas de todas las fuerzas necesarias, el doctor Boric nos recibirá a las 9am, tenemos que ser puntuales, les expliqué que deben realizar todos los estudios que sean necesarios — la mención del doctor me causa algo de nerviosismo, Nikolas parece notarlo, por lo que se me acerca y me ayuda a sentarme sobre la cama —¿Te encuentras bien?— indaga. — Si, es solo que estoy un poco asustada— confieso. — No tienes porque estarlo, el Doctor Boric es un excelente médico general y sus especialidades van de la mano de la cardiología, por eso me pareció el más indicado para que te viera— me expresa tomando mis manos entre las suyas. — ¿Y si tengo algo malo?— me expreso con algo de pánico. — Eres joven, y aparentemente gozas de buena salud física, te alimentas bien y haces Yoga — me dice para animarme. — Me es inevitable no pensar así Nik— le digo y el eleva sus cejas pobladas. — ¿Nik?— me dice y ahora caigo en cuenta que utilice un apodo con él. — ¿Te molesta?— pregunto y su reacción me saca una sonrisa. — Nunca nadie me a llamado así — me expresa — me gusta— me deja saber — te puedo decir Ami— me dice y vuelvo a sonreír. — Solo para nosotros dos, no creo que a la Duquesa o alguno del consejo le agrade que nos llamemos así— le hago saber. — Pues a mí no me molesta que lo haga las veces que quieras, es más ya no quiero que me llames Nikolas— dice y se que lo hace para distraerme del asunto del Doctor. — Ya veremos — le digo. — Mira, te traje un desayuno típico de Zagreb tortilla de champiñones, molletes con queso y jamón curado, palancike y todo acompañado por un café como nos gusta por estos lares, bien cargado— me muestra lo que me trajo. — Eso huele delicioso, aunque no tomo café — le digo y frunce el ceño. — Debes probar este café, en serio está muy bueno — me trata de convencer y niego con la cabeza — por favor, es mí primer café — me mira con ojitos tiernos. — De acuerdo, tomaré solo un poco — le expreso. Iniciamos a desayunar en la cama, y el rico olor no compensa lo delicioso que sabe todo, la boca se me vuelve agua bocado tras bocado, la sensación hace que cierre los ojos y disfrute de un bello amanecer, un desayuno para chuparse los dedos, junto a un hermoso hombre que se esmera en complacerme y una conversación trivial que da paso a que nos conozcamos un poco más. La sala de espera de la clínica está poco ambientada, unas pocas personas circulan por los pasillos vestidos de civiles, doctores y enfermeros, Nikolas me acompaña sentado a mí lado mientras esperamos la llegada del Doctor Boric. Salimos de la casa solos, luego de convencer a mis colaboradores de visitar la tienda de disfraces para acompañar a los Katunaric al carnaval está tarde. El carnaval de Croacia es un acontecimiento que se vive durante todo un mes, es una fiesta cultural y representativa, las fiestas se llevan a cabo por todo el país, la tía de Nikolas la señora Katrina, convenció a Louis y Elsa de acompañarla mientras que Entre de llevo a Oliver para conocer algunos puntos focales de la ciudad. La excusa para no levantar sospechas, es que estaré con Nikolas en la fábrica madre durante todo el día, pero la verdad es que estaremos visitando el doctor. Una enfermera se acerca a nosotros con una tabla de apuntes, lleva un bolígrafo entre sus dedos y una linda sonrisa. — El doctor ya llegó al estacionamiento, me pide que les indique que esperen dentro de su consultorio— nos indica la joven amable Nos ponemos de pie y seguimos a la joven, caminamos detrás de ella, quien nos abre la puerta blanca a dónde accedemos. El escritorio está de espaldas al ventanal que da a la calle, estamos en el segundo piso, la clínica al igual que la mayorías de edificaciones que pude apreciar durante la trayectoria es de estructura sólida es herencia antigua de la edad media, aunque con tecnología moderna sin perder la escénica de su historia. Ocupamos los acontecimientos de enfrente del escrito y la enfermera dale cerrando la puerta. — Todo saldrá bien— me dice Nikolas tomando mí mano izquierda. — Gracias por esto Nik— le agradezco porque gracias a él, puedo estar aquí hoy consultando mí salud. La puerta se abre y dirigimos la mirada hasta esta, un señor de al rededor cuarenta años se acerca a nosotros, mientras nos ponemos en pie. —Vau Nikolas, nisi mi rekao da ti je cura tako lijepa (Vaya Nikolas, no me dijiste que tu novia era tan hermosa)— dice el Doctor y ambos nos quedamos estáticos —Drago mi je što smo se upoznali, gospođice Craig, ja sam Emilio Borić i bit ću vaš liječnik. (Muchos gusto señorita Craig, Soy Emilio Boric, y seré su médico)— el hombre coloca el maletín a una do del escritorio, estecha la mano conmigo y luego con Nikolas. — Amelia y yo no somos....— intenta decir Nikolas, pero el doctor lo corta. — Molim vas nemojte gospođu uvrijediti negiranjem njihove veze, neću nikome pričati o njihovoj vezi(Por favor, no ofendas a la señorita negando su parentesco, no le diré a nadie sobre su relación). — ¡No!es que no estás entendiendo— dice Nikolas — Iako ne znam zašto inzistirate da to skrivate, oni su jako lijep par (Aunque no sé por qué tu insistencia en ocultarlo, son una pareja muy hermosa). Nikolas me mira como pidiendo perdón con la mirada, la intensidad del doctor me pone a dudar sobre su capacidad de deducción, y que no entiendo el idioma en el que hablan, pero ya estamos aquí por lo que nos sentamos cuando el doctor lo indica. —Dobra Amelia Craig—dice el doctor leyendo unos papeles sobre su escritorio, Nik entendió que es mejor usar el apellido de soltera de mí madre, para no levantar sospechas sobre mí identidad —Nikolas mi je pričao o nekim epizodama koje je imao u posljednjih nekoliko mjeseci, ali moram i sam znati. — Bien, Amelia Craig— me traduce Nikolas de Croata Inglés— Nikolas me estuvo diciendo sobre algunos episodios que a tenido en los últimos meses, pero necesito saberlo por usted misma. Miro a Nikolas y le cuento la doctor, todo lo que me ha pasado y lo que experimenta mí cuerpo, la falta de oxígeno el doctor la cataloga como hambre de aire y que puede darse en situaciones de ansiedad, fobias, o luego de realizar un esfuerzo muy grande. — Pa Amelia, mislim da ćemo početi s nekim pretragama i elektrokardiogramom, volio bih da napraviš magnetsku rezonancu da isključiš bilo koju drugu bolest (Bien Amelia, creo que iniciaremos con algunos análisis y un electrocardiograma, me gustaría que te realizarán una resonancia magnética para descartar cualquier otro padecimiento)— indica el doctor luego de escucharme — ¿Te alimentas bien?— habla el doctor en inglés — Si, todos los días y a mis horas— contesto más relajada — Eso es importante, ¿Te ejercitas?— indaga. — Hago Yoga tres veces por semana— respondo. — Por lo que veo eres muy disciplinada, por ahora te indicaré estos estudios y estos análisis— me entrega las indicaciones escritas — le acabo de notificar a una enfermera que los auxilie durante el proceso, en cuanto terminen se pueden ir y descansar, algunos estudios suelen demorar un par de días, pero esto tiene carácter de urgencia por lo que mañana tendremos los resultados. Salgo del consultorio del doctor un poco más tranquila, pasamos toda la mañana entre estudios y análisis, visitamos algunos especialistas dentro de la clínica y al finalizar almorzamos en un exquisito restaurante de la ciudad de Zagreb. El primer plato que degustamos es el Strukli, es una fina masa de hojaldre enrollado con queso fresco y cubierto por una especie de salsa hecha a base de huevo, vrhnje (una crema de leche agria típica en esta zona de Europa y cercana a la nata) y queso. Todo ello horneado media hora y servido caliente. Es una comida típica de Croacia totalmente imperdible, Además, cuenta con una historia bastante interesante porque ha estado en la mesa de los croatas por muchos años. El strukli es propio de la región de Zagorje, al norte del país, y sirve como entrada. La masa se derrite en mí boca y me es inevitable no emitir un sonido de satisfacción con los ojos cerrados, es delicioso. El restaurante es muy acogedor, la mesa para dos que ocupamos queda con vista a la ventana. —Nikolas Katunarić— dice una voz femenina a mí espalda, Nikolas levanta la mirada por encima de mí cabeza, por instinto volteo mí cabeza hacia esa dirección, llevándome la impresión de una hermosa mujer de cabello castaño y intensos ojos cafés, luce un hermoso conjunto de top y palazo rosa suave, su cabello está suelto liso y la sonrisa en sus labios la hacen lucir fabulosa. —Ivanna Gavrilova— dice Nikolas poniéndose de pie para recibir a la castaña que se acerca mirando fijamente en dirección de Nik. —Ali što imamo ovdje, vratila se moja nemoguća ljubav (pero que tenemos aquí, mí amor imposible ha vuelto)— habla la mujer en Croata y no s porqué, pero a pesar de no comprender lo que dice, me hace sentir incomodad. — Draga Ivanna, kako si? (Querida Ivanna, ¿Cómo estás?)— habla Nikolas dejando que la castaña lo abrace entre sus brazos y comparten un par de besos en las mejillas. —U savršenoj sam formi, ali puno mi je bolje vidjeti te ovdje (Estoy en perfecta forma, pero estoy mucho mejor viéndote aquí). —Dopustite mi da vam predstavim Ameliu Craig, prijateljicu (Permítanme presentarte a Amelia Craig, una amiga)— Nikolas se separa de ella y me observa — Amelia, Está es Ivanna Gavrilova, una vieja amiga— dice Nikolas y yo me pongo de pies cortesmente para saludar a la mujer que tengo enfrente que ahora se que su nombre es Ivanna. —Mucho gusto — le digo extendiendo mí mano para estrecharla, ella corresponde a mí saludos y responde en inglés. — Una inglesa— dice con un tono no muy de mí gusto — Enre me dijo que venías y no pude creerlo— dice la mujer dirigiéndose a Nikolas, pero aquí estás— le habla mientras acaricia el brazo de Nikolas, provocando que la bilis me suba al estómago
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