Capitulo Siete

1603 Palabras
Nikolas No desvío la vista de los intensos ojos azules que me sostienen la mirada, hay algo entre el océano de su iris, el n***o de sus pupilas, que desde la primera vez que los vi, no puedo apartar mi mirada de la suya, siento que algo no está bien y por eso prefiero rechazar su propuesta ahora, que más adelante llevarme una total decepción. – Creo que no eres el ultimo, en emitir la última palabra, Nikolas – la dulce voz de mi madre, hace que rompa con el contacto visual, que tengo con la señorita Amelia, y me enfoque en mi madre, la cual ha dicho unas palabras, que me confunde, miro a mi madre y frunzo el ceño, algo sorprendido. – La señorita nos acaba de exponer un plan muy bien pensado, creo que seriamos unos malos agradecidos, si no le damos la oportunidad, que necesita – habla mi hermosa madre, mientras se pone de pie, y mi padre tras ella. – Mama, los términos no fueron estos, la señorita a estado improvisando y no es…… - hablo, pero la mano elevada de mi padre, es la señal para que no continúe con mis fundamentos. Mi padre se acerca, al cáliz, que la señorita Wilson ha traído, lo toma entre sus manos, admirando cada detalle. – Esta es una pieza única, e insustituible, a pesar de los años de antigüedad, permanecen con el mismo diseño artístico, combinando perfectamente, las joyas, este es un valioso recurso, que como fabricantes, no podemos pasar por alto – concluye mi padre, colocándose junto a mí. – Yo opino, que se debe abrir una votación – propone mi madre – quienes, estén de acuerdo con secundar las razones de Nikolas, de no continuar el contrato y cerrar, todo vínculo con los Wilson, levanten la mano – dice, y yo observo a todos en la mesa, sin levantar sus manos, al parecer, estoy solo, nadie ve lo que yo veo, aquí hay algo muy extraño, y eso hace que desconfíe de la familias Wilson, y de todo el que los rodea – bien, entonces asumo, que todos están de acuerdo, en que la propuesta de la señorita Wilson es buena, solo hay que formalizarla. – Estoy de acuerdo con la señorita Wilson – habla mi hermana, dejándome perplejo, miro a Marcos en busca de auxilio, pero este me ignora olímpicamente. – Entonces, así será, confiaremos, en un plan inventado, improvisado, así y nada más – hablo con un tono de molestia, ya que todos están saboteando mis decisiones, soy el presidente de la fábrica, conozco al pie de la letra, como llevar a cabo un excelente negocio, y este no tiene buena pinta, intento hacerlos entrar en razón, pero al darme la vuelta y ver esa mirada, azul, que ahora tiene un destello de iluminación, me quedo sin palabras, ¿acaso me estoy volviendo loco? O es posible, ¿que los rayos del sol, estén provocando, esa luz que se refleja en su mirar? Me muerdo el labio inferior, mientras escondo mis manos en los bolsillos del pantalón, esto tiene que ser una broma, bien montada por mi familia, ahora todos están a favor de ella, sé que es un buen plan, pero le hace falta, más profesionalismo, ni siquiera se ha tomado la molestia de exponerlo ante el consejo, por el cual se rige, enfoco mis pensamientos, dándole vuelta a los engranajes de mi cabeza. – Pues mayoría manda querido hijo – dice mi madre – todos estamos de acuerdo en la propuesta antes expuesta por la señorita Wilson, y ocho somos más que uno – dice sonriendo – ahora si no estás de acuerdo, Nikol se puede hacer cargo de todo el proceso – enarco una ceja, mi hermana está a cargo de las fábricas, en Estados Unidos, este es un proyecto que me corresponde. – No tendría ningún problema en venir a vivir a Londres – dice mi hermana, subiendo sus hombro desinteresadamente – sería más que un honor para mí, ser la primera en afianzar lazos, con la realeza – habla muy contenta. – ¿Y conoceremos el castillo de la princesa? – pregunta emocionado mi sobrino. – Todos los casos que vengan de Europa y parte de Asia, me corresponden – digo resignado, esta es una contienda que no he ganado, no puedo encerrarme en la forma tan informal de la presentación, no puedo obviar el material, y la estructura del cáliz que la señorita Wilson nos ha mostrado, tengo inseguridad y no quiero dar el siguiente paso, pero es un todo contra uno, si las cosas resultan bien, nuestras fábricas aumentarían su prestigio y puede que nos ampliemos aún más en el mercado, fabricando, piezas exclusivas, para la realeza, vuelvo mis ojos a la señorita Wilson, su labio inferior, esta levemente temblando, se pasa la lengua con nerviosismo, y no pasa desapercibido el movimiento, no puedo negar que es un hermosa mujer, su cabello largo y n***o, es como una cascada oscura, sus cejas pobladas y bien delineadas, están elevadas, a la espera de que continúe hablado, el tono rojillo de sus mejillas y nariz, la hacen lucir tierna, debe tener alrededor de veinte cinco años, pero aparenta ser más joven, su estatura un con tacones es mediana, imagino como se veria sin ellos, debe ser de la altura de Alia, sacudo mi cabeza, ante el rumbo que están tomando mis pensamiento, se supone que debo estar enfocado, en su propuesta, no en como luce ella, claro que su apariencia encantadora influye en la decisión que estoy tomando, pero este proyecto, es el que debo evaluar. – ¿Entonces, eso quiere decir, que? – pregunta mi padre, a la espera de mi respuesta. – Acepto su propuesta – todo en la sala, sueltan el aire que retenían, ansiosos por la última palabra que diré – pero, primero debe formalizar este documento, presentarlo ante su consejo, para saber si están de acuerdo o no, y luego, iniciamos con el proyecto – una lagrima se escapa de los ojos de Amelia, ella se lleva las manos a la boca, sin creer lo que escucha, se coloca una mano en el pecho. – Muchas gracias, en verdad señor Katunaric, le aseguro, que moveré todos los hilos, para que este proyecto sea posible – me dice con suma seguridad. – Eso espero, señorita Wilson – le extiendo mi mano a mono de saludo – y si vamos a vernos más a menudo, quiero pedir que no me diga señor Katunaric, ese es mi padre – le digo en modo de broma, la sonrisa que escapa de su labio, me deja perplejo, Dios, cuando sonríe, todo u rostro se ilumina, debería de sonreír más. – De acuerdo, Nikolas – escuchar mi nombre en labios, me hace sentir más tranquilo, el tono de su voz, es suave, como los pétalos de una rosa, recién florecida. – Perfecto – grita mi madre y todos aplauden – sería bueno, que acompañaras a la señorita Wilson, durante todo este proceso Nikolas, así te relacionas más con la cultura de Fife, y el consejo apoya la idea que ella, nos ha expuesto – dice de repente, haciendo que la mire. – Mama esa no es una buena idea, la fábrica tiene muchos compromisos ….. – Por eso, no te preocupes, tu padre y yo nos haremos cargo, este es un proyecto también importante, que requiere de tu presencia – me dice ella y yo entre cierro los ojos en su dirección, ¿Qué es lo que trama? Me pregunto mentalmente, sé que mi madre, algo se trae entre manos, y ahora que pienso y analizo su conducta, lo confirmo. – No tengo problemas, en colaborarte, mientras estés resolviendo esos detalles hijo – secunda mi padre, las ideas de mi madre – Creo que estoy de acuerdo, su presencia es vital, para que el proyecto sea aprobado por el consejo – dice la abogada, de los Wilson – este es el primer acuerdo que la señorita Wilson firmara, sería un gran apoyo, para ella, si usted se presenta – habla y me vuelvo a ver a la pelinegra de enormes ojos azules, que me mira. – Si, no es su voluntad, no se preocupe – dice la señorita Wilson amable, y es como si todos me estuvieran empujando a tomar un camino, que solo tiene un único sendero, pienso en los pro y contra, estaré lejos de mi hija y eso es algo que no quiero, Fife no están tan lejos de Londres, pero si algo le pasa a mi niña, no estaría a tiempo, para resolver cualquier situación que le ocurra. – Y no te preocupes, por Alia, nosotros la cuidaremos – dice mi madre, como interpretando mis pensamientos. – Pues por lo que veo, no hay de otra – hablo fuerte y claro – acompañare a la señorita Wilson y permaneceré en Fife, durante el proceso, hasta que se apruebe el proyecto – digo al fin, y lo que ocurre a continuación, es completamente inesperado para mí. La señorita Wilson se lanza en mis brazos, repitiendo la palabra gracias, una y otra vez, dejándome sentir los desbocados latidos de su acelerado corazón, el suave olor de su perfume, se filtra por mi olfato, removiendo el recuerdo de la noche pasada, cuando la tome entre mis brazos y la lleve a su cuarto de hotel, correspondo el gesto, estrechándola, contra mi pecho, dejando que una extraña sensación, recorra todo mi cuerpo, apoderándose de mi sistema nervioso y respiratorio, provocando que cierre los ojos y me deje envolver por dicha sensación.
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