Capitulo Ocho

2499 Palabras
Miranda El corazón se me llena de ternura, al apreciar la bella imagen frente a mí, Amelia y Nikolas se funden en un cálido abrazo, que por lo que puedo percibir los reconforta, sonrío para mis adentros al rectificar mi posición, sé que no me estoy equivocando al lanzar todos mis dados, para apostar por una relación entre ellos dos, miro a mi amado esposo quien me guiña un ojo, siendo cómplice en mi inocente plan de hacer que Amelia y Nikolas se enamoren el uno del otro, lo se suena terrible, nadie debe interferir entre los sentimientos de las demás personas, pero algo en mi es ilumino anoche, al verlos juntos, permítanme ponerlos en contexto. Durante la ceremonia de Anika y Arthur, mi romántico esposo me pidió amablemente que bailáramos, así como en años pasados, como cuando fuimos jóvenes, y en donde fue que estuviéramos, si había música, bailábamos pegaditos. Al aceptar su mano, mi mente se remontó a ese día cuando bailamos nuestra primera canción, fue en una discoteca recientemente inaugurada, no éramos pareja, para ese entonces él era un cliente, al cual le remodele el departamento, algo normal en mi área laboral, pero que sin lugar a dudas nada entre nosotros fue normal, en ese entonces no podía explicar los sentimientos que él representaba para mí, fue amor a primera vista y sé que suena muy cliché, pero así fue como sucedió, no tengo otra explicación, para decir la invasión que sentí en mi corazón, la primera vez que vi sus penetrantes ojos negros. Al deslizar mi cuerpo junto al suyo en la pista de baile, sonreí y susurre en su oído – es algo extraño, estábamos bailando en la boda de nuestra ex nuera – le digo dejando reposar mi cabeza en su hombro derecho, el suspira y dice: – Solo un poco, pero me alegra mucho por Anika – me dice Demian acariciando mi espalda. – A mí también, pero me duele ver a mi hijo tan triste – le digo lo que él ya sabe, desde que Nikolas no está con Anika, ha tenido altas y bajas, durante estos dos año se ha esforzado al máximo, para obtener el perdón sincero de ella, y lo ha conseguido al fin, Nikolas entendía que Anika volvería con él, después de perdonarlo, pero no fue así, Anika había encontrado un nuevo amor, y él ahora es parte de su pasado, ya no los une una lazo romántica amoroso, ahora los une el amor por su pequeña y eso es mucho más fuerte que cualquier cosa. – Solo espero que pronto, encuentre a alguien que lo ame y de la cual, él pueda enamorarse perdidamente – dice mi esposo suspirando junto a mí. – Si, que sea una mujer fuerte y hermosa, que le muestre una nueva forma de amar y que ambos se entreguen a la aventura del amor – continuo agregando cualidades que deseo para la próxima mujer que mi hijo logre amar. – Que sea tan dulce como tú – dice mi esposo, provocando que levante mi mirada y lo vea a los ojos, los penetrantes ojos oscuros como la noche, los que no puedo dejar de admirar y de los que me vuelvo a enamorar una y otra vez. – Que sean tan felices y se amen tanto, que puedan superar cualquier barrera que se les presente – le digo recordando todos los momentos difíciles por los que tuvimos que pasar nosotros. – Que juntos aprendan a ser invencibles, ya que por separado, nada se puede lograr – une su frente a la mía, y por instinto cierro los ojos, deseando con todo mi corazón, que así sea, anhelo que mi hijo sea feliz. Sonrío y le digo – están irreal que no creo que exista – le digo. – No es como si de la nada apareciera – me dice y ríe junto a mí, con dulzura me apodero de sus labios y sonrío, ubicando mi cabeza devuelta a mi lugar favorito para descansar, los hombros de mi amado. Desde mi posición puedo ver a mi hijo de pie junto a la mesa, aplaudiendo junto a los demás invitados de la boda, cuando de repente una muy hermosa mujer se acerca a él, mi ceño se frunce, pero no despego mi mirada de la escena frente a mí. Se saludan estrechando sus manos, lo que me indica que se acaban de conocer, producto a la música y a la distancia, no logro escuchar lo que hablan, pero el gesto noble de ella, me hace sonreír, se lleva un mecho de su cabello detrás de su oreja, de forma casual, me parece algo lindo, por lo que cuando termina la canción, levanto el rostro y le susurro a mi esposo. – Cariño, Nikolas ha conocido a una chica – le hago señas discretas para que mire en dirección a la mesa, Demian al hacerlo, levanta sus cejas y me mira. } – ¿A caso crees, que esa chica puede ser? – entre cierra sus ojos y yo le pego levemente en el hombro. – No apresuremos las cosas, dejemos que hablen a solas – le digo, pero cuando vuelvo a mirar en dirección a donde antes estaban Nikolas y esa chica misteriosa, no están. – Que rápidos – bromea mii esposo y le vuelvo a pegar en el hombro, provocando que esta vez, se queje – ¡Aush! exclama. – Vamos a ver a donde se fueron – le digo mientras lo tomo del ante brazo, para caminar junto a él. – Cariño, no es apropiado, deberíamos darles privacidad – dice, sé que tiene razón, pero yo tengo más curiosidad. – Solo será un momento – le digo mientras salimos del salón, al mirar al corredor, observo que Nikolas está junto a ella, que está sentada en una silla, por lo que la veo un poco agitada, me quiero acercar a preguntar qué pasa, pero mi esposo me lo impide. – Espera – me pide, al cabo de unos cortos minutos, Nikolas la toma entre sus brazos, al principio ella se resiste, pero luego se deja cargar, sonrío al ver lo caballeroso que es mi hijo, ella se ve tan pequeña entre los fornidos brazos de mi hijo. Nikolas camina con ella en brazos rumbo al ascensor, por la pantalla puedo ver a que piso se dirigen, por lo que aun con más dudas, arrastro a mi esposo hasta ahí. – Por Dios mujer, ya déjalos en paz – me dice, peor lo ignoro – si Nikolas nos ve, creerá que somos unos entrometidos – continua quejándose. – Podrías calmarte, solo estoy corroborando que la chica este bien – le digo y al llegar a los pasillos vemos a tres personas que se dirigen a la chica que Nikolas sostiene en brazos como señorita Wilson. Mi mente reacciona al caer en cuenta a quien se refiere, Demian al mismo tiempo que yo, abre los ojos como platos. – Es la misma, ¿cierto? – me pregunta y yo le coloco mi dedo índice en la boca, para que no hable, ya que estamos de incognitos. – Creo que si – le digo. Los Wilson pertenecen a la realeza, son Duques de Fife, y mañana tenemos una importante reunión, pero ninguno los conoce personalmente. Al volver a la fiesta, no dejo de pensar en el destino, como todo el universo se alinea, para que las cosas que se supone tienen que pasar, pasen, sin importar que. Cuando conocí a Anika, no dude ni un segundo de ella, creí fielmente en mi corazón, que ella sería la esposa y el amor de la vida de Nikolas, pero las cosas no resultaron así, Anika tenía otro destino, y todo lo que le ocurrió, la empujo a que sucediera. Al llegar a casa, aun no dejaba de pensar y hacerme miles de preguntas, pero porque me sentía tan ansiosa, apenas Nikolas conoce a esa chica y viceversa, ¿acaso estoy tan desesperada por ya no ver a mi hijo sufrir, que ahora lo quiero liar con cualquier mujer? Con mi cabeza reposada en la almohada y las luces apagas, mi esposo me abraza y suspirando dice: – Has estado muy pensativa cariño, es por Nikolas, ¿cierto? – me dice y yo suspiro. – Efectivamente, es por él, creo que estoy muy desesperada, debería calmarme y dejar que las cosas tomen sus cauces – le digo. – Mañana será otro día, la conoceremos – me dice. A la mañana siguiente, era el día, creí que durante la noche descansaría, pero la ansiedad no me lo permitió, no sé porque me siento así, estoy demasiado esperanzada, con algo que no sé si será, Dios ya no estoy en edad de preocuparme por el futuro, peor es algo que no puedo evitar. Al llegar a la oficina, mi hijo está muy concentrado en sus labores, por lo que me acerco a él y beso su frente, le digo cuanto lo amo y él me dice lo mismo. Echo un vistazo, a mi hija y cargo en mis brazos a mi nieto, sacudo su cabello y beso su mejilla, Daniel es todo un príncipe, Nikole paso una vida muy dura con la muerte de su difunto esposo, pero con los años se ha podido recuperar, tanto así, que logro encontrar a alguien que la ama y del que ella está más que enamorada, y sobre todo cuida y ama a mi nieto, lo que me tiene mucho más tranquila. La asistente de mi hijo, nos guía hasta la sala de juntas en donde entramos y ocupamos nuestros asientos, para esperar a los demás invitados y así, dar inicio a la importante reunión. No es mucho tiempo lo que esperamos, ya que la puerta se abre, dándola paso, a una espectacular mujer de ojos azules, y su equipo, los presentes nos ponemos de pie, y me es inevitable no dejar de verla, es mucho más hermosa de lo que pude ver anoche, su cabello es sedoso, la envidia de cualquier mujer, es obvio que todo ella debe ser perfecto, pertenece a la realeza. La señorita Wilson debe tener una vida extraordinaria, llena de lujos y un sinfín de galanes, esperando por ella, ahora que lo pienso mejor, creo que Nikolas estaría en desventaja, ya que no es de sangre azul y la realeza, es muy estricta con eso. Al llegar mi turno de saludarla, no puedo evitar abrazarla, huele delicioso, su sonrisa es muy tierna, pero sus ojos son como una jarra vacía, acaso lo estoy imaginando, una de las mujeres más poderosas que he conocido, no tiene vida en su mirada. Durante la exposición no puedo dejar de alternar mi mirada, entre ella y mi hijo, ambos se miran y puedo ver como ella se pone roja, codeo a mi esposo y le susurro: – ¿Estás viendo lo mismo que yo? – le pregunto bajando la voz y el asiente. Después de la exposición al parecer a Amelia, algo no le pareció, por lo que pidió exponer un nuevo plan, a lo que todos accedimos, al escucharla hablar, estaba encantada ante el valor humano que ella expresa, cuida muy bien los detalles, no tiene un documento formal, pero es una reunión de propuestas, miro a mi esposo que se siente encantado con lo que ha dicho la señorita Wilson, sus gestos me tienen encantada, tiene clase, pero sobre todo, su proyecto está pensando en el progreso de su gente, sin obtener la realiza, ningún beneficio económico, solo la satisfacción de hacerles la vida más facial a los suyos. Al Nikolas no estar de acuerdo, veo la tristeza en el rostro de Amelia, sé que mi hijo debe tener dudas, pero me atrevo a interferir, y al ver el respaldo de los demás, sé que a Nikolas no le quedara más alternativa, porque al aceptar, Amelia no puede ocultar sus emociones y lo abraza, Dios no me estoy metiendo solo les estoy dando un empujón, entre ellos dos hay algo diferente, que al parecer, todos en la sala de juntas pueden ver, ese abrazo es más que eso, es como si una cinta especial los envuelve, dentro de una esfera blindada, donde nadie los puede lastimar. Después que los Wilson se marchan, me acerco a la privacidad de la oficina de mi hijo, está pegado frete a la laptop, paso mi mano por su cabello y le sonrío. - ¿Qué es lo que tramas mamá? – me encojo de hombros inocentemente. – No sé a qué te refieres – le dejo saber. – Porque me empujas a ir con los Wilson, sabes que tengo muchas cosas por hacer – me culpa. – Es un negocio muy importante, no lo puedes echar a perder – le advierto – necesito que seas amable con Amelia, que estés pendiente de ella – le digo. M – Podre todo para que las cosas salgan bien, pero al menor desacuerdo abandono el proyecto – me dice entre cerrando sus hermosos ojos heredados por mí. – Es muy hermosa Amelia, ¿no te parece? – le digo picara y lo veo sonrojarse, desvía la mirada de mí, para seguir con lo que hacía. – Ajam – responde. – Hay hijos, por favor, es muy sensual y hermosa, no solo puedes decir Ajam – le digo para molestarlo. – Estoy trabajando señora, hablamos después – me dice. – Te dejare en Paz, cuando respondas a mi pregunta – le digo, y me ignora, pero le pongo las manos en la pantalla de la laptop, para que no pueda ver en que trabaja. – Mamá por favor, no seas infantil y ve a buscar a tu esposo, a él lo puedes molestar todo lo que quieras – me dice, pero continuo con mi labor de molestarlo, así como cuando era pequeño y le hacía cosquillas hasta que no podía contenerse. Le hago cosquillas, es su debilidad, se carcajea al instante, y se remueve en el asiento – basta mamá, no ……. – Te dejare, en cuando respondas – – Si ok si…. – dice, pero continuo molestando. – No escuche, ¿qué dijiste? – Que sí , que es hermosa – responde. – ¿Quien, es hermosa? – no paro la tortura de cosquillas en sus costillas. – Amelia Wilson es hermosa, muy hermosa – dice y me detengo. – Entonces, ¿te gusta? – indago y él se recompone. – Solo dije que es hermosa, ahora vete que debo terminar esto, para poder despedirme de Alia, antes de irme a Escocia – dice Nikolas. – No olvides llevar preservativos – le grito mientras abandono su oficina entre risas. – ¡Mamá! – me grita pero cierro la puerta dejándolo solo. – Eres terrible – me dice mi esposo cruzándose de brazos, me acerco y le beso los labios. – Después me agradecerás, cuando Nikolas este casado con Amelia Wilson – le digo y lo abrazo.
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