La deja en el trabajo y se lleva a Jean con él. En el trabajo, el amigo pelirrojo, de Adam, regresa y espera a que Cristina salga del trabajo:
_ ¡Buenas noches!
_ ¡Buenas noches!, señor.
_ Déjame llevarte a casa
Lo siento, no te conozco.
_ Mi nombre es Leonardo, Cristina, ya nos conocemos, toda la noche eres mi camarera.
_ Pero solo soy eso, ahora, necesito irme, disculpe.
_ No, no te doy permiso. —dice Leonardo, serio. Bloqueando el camino.
_ ¿Qué es lo qué quieres?
_ Déjame llevarte, te prometo que no te haré daño.
_ Ya dije, que no me interesa.
_ ¿Cristina te cuesta algo subir al carro? Sabes, Adam, si le hago daño, me matará... Realmente necesito hablar contigo. _ dice
Leonardo, serio.
_ Está bien, pero porque todavía no llamé al taxi. _ dice Cristina rindiéndose.
Ella se sube al auto:
_ Cristina… dime algo… ¿Por qué engañas a Adam? _ dice Leonardo en tono inquisitivo mientras conduce.
_ ¡¿De qué estás hablando?! _ dice Cristina nerviosa, pensando que tal vez había descubierto que es Luna.
_ ¿Estás interesada en él, o simplemente quieres un padre para tu hijo? Bueno, si quieres, no me importaría tomar su lugar, porque me gustas, y ambos sabemos que no sacará a Luna de su mente tan fácilmente.
_ Sé que no se sacará de la cabeza a mi amiga, te juro que no, necesito un padre para mi hijo, puedo hacer el papel de ambos. ¿Y no entiendo por qué crees que te estoy engañando? _ dice Cristina aliviada.
_ ¡¿Por qué?! Porque mi amigo, él nunca se negó a salir con nosotros por la noche, y ahora ya han pasado dos noches, se niega a salir, solo para estar con su hijo, solo puedes estar seduciéndolo para usarlo, tú y esta Luna son dos piezas de la misma bolsa, ella lo hace sufrir, al no darles la oportunidad de conocerse mejor, si ella no quiere saber de él porque no deja claro? Y tú con eso de él cuidando a tu hijo, para que vayas a trabajar, quieres utilizar su sensibilidad con los niños, para seducirlo, mi amigo es buena persona, te digo una cosa, si Herí a Adam, te juro que le haré la vida un infierno, porque es como un hermano para mí, no soporto verlo en una depresión como hace diez años, ahora que se olvidó por completo de su prometida infiel y conoció los libros de Luna. Terminó enamorándose de ella, creo que Luna no debió aparecer en su vida, porque mientras no lo hizo, él era consciente de que era un amor inalcanzable, y no sufrió, ahora que la vio en persona, solo habla de ella, igual que tu, cuando te vi me enamore de ti, y no puedo sacarte de mi mente, pero tu no me ves... y tu hijo, Adam solo se arrepiente, que el chico no es hijo de su amada Luna, que el quería tener un hijo tan maravilloso como el suyo, que tiene de especial su hijo y esta Luna, que le jodió la cabeza asi ? y también habla mucho de ti… me da celos, porque yo también estoy interesado en ti, me encargaría de tu hijo si quisieras… _ Leonardo, se sonroja al hablar, porque dice todo esto sin pensarlo muy bien, en medio del calor de la emoción, porque en realidad había ido a tratar de averiguar si Cristina sentía algo por Adam y declararse, pero en ese momento habla sin pensar bien, y las palabras salir confundido, por el nerviosismo.
_ ¿Ya terminó? ... Si es así, déjame decirte algo... No le pedí que se quedara con mi hijo, el padre de mi amiga que se queda con Jean por la noche tuvo un accidente, y Adam se ofreció a quedarse con mi hijo, de buena gana, yo le dijo que encontraría una niñera, pero Adam insistió y dijo que quedaría con mi niño, que no tenía por qué preocuparme, no me conoces, así que no me acuses, me halaga que te guste, pero no puedo aceptar tu sentimientos, porque no quiero involucrarme con nadie y yo, como Adam, también he sido lastimada mucho, por ustedes hombres, y no me involucraré más con ninguno de ustedes, Adam y yo somos solo vecinos, nosotros no tengamos sentimientos el uno por el otro ¿vale?_ dice Cristina con firmeza.
_ Muy bien entonces... llegamos, creo que es mejor que digan la verdad, y que solo se vean como vecinos.
_¡Buenas noches Leonardo!
_ Ya que no tienen sentimientos el uno por el otro, y si salimos un día de estos, solamente tu y yo para divertirnos.
_ Mejor no... _ dice Cristina con seriedad, dando un portazo al coche.
_ Pues yo no soy de los que ruega a las chicas que salgan conmigo, si un día cambias de opinión puedes buscarme. _ dice dándole una tarjeta a Cristina.
Llega al departamento, estaba limpio, organizado y fragante, como si el hada de la limpieza estuviera ahí, ella y su amiga no habían podido organizar las cosas al cien por ciento en mucho tiempo. Adam estaba en la cocina, esperándola:
_ ¡Buenas noches, Cristina!
_ ¡Buenas noches! Hmm, ¿qué es ese buen olor?
_ La sopa que te prometí. ¿Quiere probar?
_ ¡Seguro!
Adam toma una cuchara y sopla para enfriarla, mientras ella nota su camisa entreabierta, se imagina tocando esos músculos, y va a esos labios rojos por un segundo, viaja a esos labios... cuando la voz ronca de Adam la aleja de sus pensamientos . :
_ Toma, pruébalo, a ver si sabe bien _ dice Adam, con la cuchara junto a la boca de Cristina.
_ ¡Mmm! Esta sopa es deliciosa. _ dice mientras se lo prueba, y sonrojada por los pensamientos que tuvo hace unos segundos.
_ Ahora, ve a darte una ducha y cámbiate, la sopa está casi lista. _ dice Adam sin darse cuenta, frente al sonrojo de Cristina.
Cristina se ducha y se pone el pijama, y cuando se va, Adam le trae un poco de sopa y se sienta a la mesa con ella:
_ Cristina, cuéntame un poco más de Luna. Por favor.
_ ¿Por qué quieres saber de ella? No es mejor aprovechar este momento, la sopa está buena._ dice Cristina tratando de desviar la conversación, no quería hablar de su rival y estropear la noche.
_ Cris, tengo muchas ganas de saber más de ella. _ dice mirando, con una mirada que no pudo resistir, haría cualquier cosa que le pidiera, solo de ver esa mirada, y su hermosa sonrisa.
_ Ok, hablo, pero elijo lo que voy a responder y lo que no, puedes preguntar. - dice Cristina cruzándose de brazos.
_ ¿Ella está casada?
_ No. _ dice Cristina con un suspiro triste por no haberse fijado en ella.
_ ¿Tiene hijos como tú?
_ El paso. _ dice Cristina, negándose a contestar.
_ Porque, paso, ¿tienes hijos? _ insiste Adam tratando de saber todo lo que pueda sobre Luna.
_ ¿Cuál fue el trato? _ dice Cristina, insistiendo en no contestar.
_ Está bien. _ responde Adam resignado, y hace otra pregunta _ ¿cuál es tu comida favorita?
_ Lasaña. _ dice Cristina, respondiendo sobre su propia comida favorita.
_ ¿Dónde vives?
_ Justo aquí en Sorrento.
_ Imposible, aquí hay una isla, si viviera aquí ya la habría encontrado. Adam dice, disgustado.
_ Tal vez ella es diferente, la última vez que la viste, tal vez ya la conociste y aún no la has visto.
_ ¿Como así?
_ No diré nada más.
_ Solo una pregunta más, ¿qué perfume usas?
_ No me fijé en el nombre del perfume. ¿Por qué de la pregunta?
_ ¿Toda tu ropa huele mal?
_ Porque la mayor parte de mi ropa ya era de ella. Cuando desembarqué no tenía mucha ropa, como ella tenía mucha, me dio algo. Por eso huelen como ella. ¿Mas alguna pregunta? _ dice Cristina, esperando que la respuesta fuera negativa, porque le dolía, contestar estas preguntas, como si fueran de otra mujer, y preguntarse por qué no podía verla, por qué no podía ver le estaba jugando el corazón , para quien no se daba cuenta que ella se estaba enamorando de sus encantos. Pero no se sentía digna de decir eso, era demasiado cobarde para eso.
_ Por el momento no, me alivia saber que al menos no está casada, eso quiere decir que no es totalmente inalcanzable... Bueno mañana me voy, y veré la sesión de autógrafos de Luna y pronto iremos a el parque, si quieres ir conmigo y Jean, estás invitado. Bueno, sé que es tu día libre mañana. _ dice con una sonrisa encantadora.
_ No quiero ir. _ Cristina responde bruscamente.
_ ¿Está todo bien?_ Adam pregunta preocupado.
_ Sí. _ dice Cristina, asustada por su propia reacción, y tratando de no mostrar que estaba muy enojada porque Adam no se dio cuenta de ella, y está mintiendo _ es que una amiga mía tuvo un imprevisto y tendré que reemplazarla mañana, ¿podrías quedarte con Jean?
Había recibido una llamada anterior de la secretaria de Marcelo diciendo que su libro sería publicado y, como era la primera edición, habían quedado en ir a una pequeña librería para una sesión de autógrafos.
Adam responde emocionado:
_ Claro, solo si autorizas a Jean a acompañarme.
_ Por supuesto, tuviste mucho cuidado con él, pero no le quites los ojos de encima ni un segundo, por favor. - dice Cristina preocupada.
_ No te preocupes, lo cuidaré como si fuera mi hijo.
Su respuesta la dejo un poco estremecida, queria decir, mirame idiota, soy Luna, no ves que te amo, no tienes que buscarla mas, y el chico tienes como hijo, es mi hijo, te amo…”, solo que le faltó coraje.
_ Cris, ¿estás segura de que todo está bien? ¿quieres que duerma aquí hoy? _ pregunta Adam.
_ No, estoy bien, puedes irte. _ dice Cristina sonrojada, no podría pasar otra noche con él en su casa, corría el riesgo de terminar diciéndole toda la verdad.
_ Todo bien. ¡Buenas noches! entonces _ dice Adam acercándose y dándole un beso en la frente.
Esa noche fue difícil para Cristina, pues varias veces durante la noche tuvo ganas de levantarse, ir al apartamento de Adam y contarle toda la verdad, pero se dio la vuelta, terminó quedándose dormida y tuvo una pesadilla donde le decía:
_ ¡Adam te amo!
_ Cristina, me acerqué a ti para alcanzar a Luna, pero tú y tu hijo no significan nada para mí, solo fuisteis una herramienta para acercarme a ella, solo quiero a Luna ya nadie más. _ dijo Adam, despreciando sus sentimientos.
_ SOY LUNA _ dijo Cristina entre lágrimas.
_ ¿¡Usted? Pobrecita, ni siquiera se acerca a los pies de Luna. Ella es divina _ habla maliciosamente.
En el sueño aparecía Luna y le decía:
_ No puedes ser yo, porque yo, con mi talento, publicaría con mi nombre, no con ningún seudónimo, soy una mujer valiente, no me escondería detrás de una máscara, eres débil, no eres nadie, eres basura , nunca podrá ser como yo, Adam nunca te amaría, incluso si fueras yo, te despreciaría, no eres nada.
Y Adam en la pesadilla dice lo mismo:
_ No eres nadie.
Cristina se despierta sobresaltada, llorando y sudando:
_ ¡NOOOOO! _ gritó Cristina.
Adam entra inmediatamente y la abraza, diciendo:
_ Tranquila estoy aquí, solo fue una pesadilla. Esta todo bien.
_ ¿No fuiste a tu apartamento?
_ Fui, pero Jean me llamó preocupada diciendo que estabas llorando y gritando, durmiendo.
_ Estoy bien, solamente fue una pesadilla _ dice Cristina sonrojada, aliviada de que solo haya sido una pesadilla.
_ ¿Está seguro? Todavía estás llorando. _ dice, limpiando una lágrima que corría por el rostro de Cristina.
En ese momento ella nota sus ojos húmedos por las lágrimas, Adam la toma de la mano:
_ Ven conmigo, vamos a dormir en el sofá, no te preocupes, eres como una hermanita para mí, no te voy a hacer nada.
Con lo que dice Cristina se pone nerviosa y responde bruscamente:
_ No es necesario, ya no soy un niño, puedo dormir sola, no hay necesidad de preocuparse, ahora sal de mi habitación. _ dice Cristina, dando un portazo en la puerta del dormitorio, después de sacarlo de allí.
Adam se va sin entender qué había hecho para enfadarla tanto, y después de que ella cerra a la puerta, todavía dice:
_ Puedes ir a tu apartamento, estoy bien.
Responde desde el otro lado de la puerta:
_ No lo es, y tu hijo está preocupado...
_ Fue solo una pesadilla, puedes estar tranquilo, y puedes irte, por favor.
_¿Está seguro?
_ Yo tengo.
_ Está bien, me voy, si necesitas algo, solo llama.
Cuando escucha que se cierra la puerta de la habitación y que su hijo pasa la llave, se va y le pregunta a Jean:
_ Cariño, ¿por qué lo llamaste?
_ Porque preocupé a mamá, traté de despertarte, pero no pude.
_ No hace falta, solamente fue una pesadilla, si quieres acostarte con mamá.
Así que Jean y ella, se van a dormir juntas, para que la pequeña esté más tranquila.