Cuando llegan, les sirve un café a ambos:
_ Bueno... _ Cristina suspira _ es una larga historia, ¿seguro que tienes tiempo para escucharme? _ dice con un tono triste en su voz, no pensó que iba a contar sobre el padre de Jean.
_ Por supuesto, tengo toda la tarde libre. Terminé mi trabajo temprano.
_ Pues entonces te diré… Fui a trabajar en un crucero como mucama, para olvidar a alguien de mi pasado, terminé enamorándome de la persona equivocada adentro, y terminé quedándome embarazada, cuando se enteró, me pidió que abortara, pero al ver que no iría, me humilló, y corrió por el barco sobre mi embarazo, diciendo que el padre podía ser cualquiera, hizo de mi vida un infierno en tantos formas en que terminé pidiendo desembarcar, a la vez no quería volver a Brasil, porque no quería enfrentar la decepción en los ojos de mis padres, y como Luciana también estaba desembarcando, entregamos la documentación para poder quedarme, en Italia, el padre de Jean, no buscó a él ni a mí, en ocho años ni siquiera intentó contactarme. Así que lo prefiero así.
_ Lo entiendo, pero usted y su hijo merecen a alguien que los cuide y los ame. _ dijo sosteniendo cariñosamente el rostro de Cristina, mirándola a los ojos, su corazón se aceleró, por un segundo pensó que tal vez él la había visto.
_ Señor Adam, ¿no está enamorado de Luna? ¿Porqué me estas diciendo esto? _ pregunta Cristina intrigada.
_ Porque lo poco que se de ustedes dos, ya quiero verlos bien, y felices, esto no tiene nada que ver con lo que siento por Luna... mi amigo...
_ No me hables de tu amiga, ya dije que no creo en el amor de un hombre por una mujer, solo creo en el amor de mi hijo, ese es el único hombre que necesito en mi vida. _ dice Cristina bruscamente, muy molesta al imaginar que él diría algo diferente.
_ Ok, lo siento, no voy a decir nada más sobre mi amigo, y no te preocupes, voy a buscar a Jean en la escuela. ¿A qué hora vienes hoy? _ dice Adán queriendo calmar a Cristina
_ A la misma hora que ayer. todavía aparece.
_ Así que descansa, estaré a la misma hora que ayer para cuidarlo, y te espero con una sopa caliente, y un vaso de leche con jengibre.
Va a buscar a Jean como prometió, la escuela llama para confirmar si lo podían soltar con Adam, Cristina autoriza, cuando llegan a casa, la cambiaron para ir a trabajar:
_ Mamá, el tío Adam me compró un pastel, para comer después de la cena.
_ Entonces ve y ponlo en la mesa de la cocina.
_ Está bien mamá.
_ Gracias Adán.
_ No es nada, me gusta Jean, y me gusta su madre, y también te traje un tiramisú.
_ Lo sé, le dices eso a todo el mundo… Gracias por el tiramisú… ¡Ah! Quería saber si me pueden llevar al hospital, para poder traerle algo de ropa a Luciana, y algo para que ella coma, tendré que irme temprano para eso.
_ Muy bien, entonces Jean da un paseo en el auto, antes de la cena.
_ Espera aquí en la habitación mientras voy a cambiarle la ropa.
_ No te preocupes, cuando lleguemos, te pido que te bañes y te pongas la pijama, vámonos pronto sino llegarás tarde.
_ Está bien. _ dice asintiendo, y llamas Jean, vámonos, el tío va a dar un paseo con nosotros.
_ ¡Guau! Vamos a dar una vuelta en coche. _ dice el chico todo feliz.
Van al hospital:
_ Ve allí, te espero aquí para dejarte en el restaurante.
_ No necesita.
_ Por supuesto que lo necesitas, te quedarás despierto toda la noche, no es bueno para tu salud si sigues andando por ahí.
_ ¡Está bien! Espérame aquí entonces.
Cristina entra al hospital, y busca a Luciana, cuando llega:
_ Luciana, ¿cómo está tu padre?
_ No fue nada muy grave, en unos 8 días le darán el alta.
_ ¡Que bien! ¡Gracias a Dios! No fue nada grave.
_ ¿Como fue ayer? ¿Pepe te dejó llevar a Jean? ¿Se comportó?
_ En realidad Jean se quedó con Adam.
_ ¡¿El editor guapo?!
_ ¡Luciana no hables así!
_ Pero realmente lo es. ¿Así es él?
_ Sí.
_ ¿Y como fue?
_ A Jean le encantó, cuando llegué, los dos dormían abrazados, hasta parecían padre e hijo. _ dice Cristina con cariño, recordando lo hermoso que era ver a Adán durmiendo abrazado a su hijo, y recordando su perfume, el día anterior cuando terminaron durmiendo juntos.
_ ¡Qué tierno!
_ Cuando fui a bañarme, preparé una leche tibia con canela. Y me dijo que le gustaría tener un hijo como Jean.
_ Es muy atento, y…
_ Durmió en casa.
_ ¡¿QUÉ?!
_ Habla bajo, estamos en un hospital.
_ Y usted...
_ ¡¡No!! Estás loco, él es un fan apasionado de Luna.
_ Hablas de Luna como si existiera y no fueras tú, y como si fueras a traicionar a un amigo.
_ Sé que soy yo, pero él no lo sabe.
_ Sí, pero, ¿por qué no cuentas?
_ Porque tengo miedo.
_ ¿Miedo, de qué? Al parecer es súper atento, le gusta su hijo, apuesto a que sabe cocinar.
_ Sí en la mañana hizo tortitas voladoras… _ dice Cristina sonriendo
_ ¿Tú estás enamorada?
_ No, no lo soy. _ dice Cristina, rompiendo su sonrisa.
_ ¡Mmm! Saber. Cristina, te conozco desde hace 10 años, te enamoraste y no tiene nada de malo, a pesar de que eres madre, eres joven y él parece una buena persona. Dile la verdad, apuesto a que le encantará saber que la mujer de la que está enamorado es la misma que es la madre del niño que quiere ser padre.
_ Nadie dijo que quiere ser el padre de Jean.
_ Pero dijo... cuando dijo que quería tener un hijo como Jean, a eso se refería
_ Mierda, imagina él padre de Jean.
_ Pero si sabe que es Luna...
_ Y sobre Luna, no me parece buena idea, lo prefiero así, temo que sepa la verdad y me desprecie, es mejor quedarse en la situación de que es inalcanzable para mí, porque ama a Luna, y Luna siendo inalcanzable para él porque no es real, así sufrimos menos y nadie saldrá lastimado, y en ocho días llegarás a casa y Adam será solo el vecino caliente... . _ dice Cristina con frialdad.
_ ¿Gato vecino? Dime mejor, ¿se mudó a nuestro edificio?
_ Sí, vive uno o dos pisos más abajo que nosotros.
_ Wow, será genial tropezar con este colirio, todos los días.
_ Lu tengo que ir a trabajar, mejor me voy antes de que se me haga tarde.
Cuando regresó al auto, Adam estaba sentado en el asiento trasero jugando cartas Pokémon con Jean, y parecía estar divirtiéndose mucho, y tenía esa sonrisa, con el hoyuelo visible, Cristina se queda sin aliento por la lo ve, pero vuelve a ti:
_ Parecéis dos niños _ dijo Cristina acercándose a la ventanilla del coche.
_ Es divertido, ¿has jugado? _ dijo Adam.
_ No puedo tener tiempo para eso, siempre tengo que ir a trabajar. Por favor, podemos irnos, de lo contrario llegaré tarde.
_ Está bien, pero prométeme una cosa, déjame llevarte al parque de diversiones en tu próximo día libre.
_ Adam, no puedo...
_ ¡Oh! Mamá, vamos, vamos...
_ ¿Por qué? Quiero llevar a tu chico y a ti a divertirte, dices que no tienes tiempo, pero tu chico necesita tu atención, tú también tienes que salir a divertirte, a jugar con él. - dice Adam preocupado.
_ Vale, cuando os juntáis sois terribles. A ver, mi día libre es pasado mañana.