Capítulo 7

2221 Palabras
Al día siguiente, busca un apartamento para alquilar en el edificio donde ella vivía, porque así sería más fácil que se encontraran, y él la conocería de verdad, cuando Adam entra al edificio para ir a visitarla. un departamento, se encuentra con Cristina que iba a llevar a Jean a la escuela _ Buenos días, señorita... eh... _ Buenos días, Sr. Adam, ¿no recuerda mi nombre? _ como pudo pensar Cristina, él ni siquiera sabía de su existencia, solo le había hecho caso por su perfume. _ Perdón... _ Me llamo Cristina, este es mi hijo Jean. Él sonríe y saluda al pequeño Jean.. _ Encantado de conocerte, pareces un pequeño muy inteligente. _ Es el primero de la clase, su materia favorita son las matemáticas. _ Ella es una madre, a diferencia de ti que es terrible en matemáticas, pero le gusta escribir..._ dice Jean. _ ¡Jean! _ dice Cristina, interrumpiéndolo, antes de que pueda decir nada más. _ ¿¡Te gusta escribir señorita Cristina!? _ dice Adam sorprendido _ si lo necesitas, puedes ponerte en contacto, y haré los arreglos para que tus escritos sean publicados. Adam le entrega una tarjeta de contacto y Cristina la toma, pero responde: _ No importa, son solo poemas. Lo siento, pero tengo que ir a llevar a mi hijo a la escuela. Cristina se va, y en el camino regaña a su hijo: _ Jean, ¿porque dijiste eso? _ Ah madre tía Lu, dijo que este chico, es un jefe allá en la editorial, donde publicarás tu libro, y también dijo que le gustas a este chico. _ Jean, no sabe quien soy. _ ¿Serio? _ Estuve de incógnito en la editorial. _ ¿Por qué? _ Porque, mamá no está publicando el libro con su nombre, mamá está publicando el libro con el nombre de Luna. _ ¡Pero madre, tu nombre es tan hermoso! _ Hijo, pero si el libro no es bueno, la madre teme que sepan que lo escribió ella. _ ¿Pero y si es genial, nadie sabrá que lo escribiste tú? _ Prefiero así, solo necesito el dinero, no necesito que nadie husmee en nuestras vidas. En ese momento llegaron a la escuela y Cristina tuvo que separarse de Jean. Cristina vuelve a su edificio, porque ese día trabajaría de noche, y no tenía otro trabajo diurno, al llegar se encuentra con un camión de mudanzas en la entrada, viendo quién estaba ayudando con la mudanza: _ ¡¿Señor Adán?! ... ¿Estás trabajando haciendo cambios en tu tiempo libre?... ¿Tu salario en la editorial no es suficiente? _ dice Cristina en broma. _ No, no estoy trabajando con el cambio, soy el que se está moviendo. _ ¡¿C-cómo?! _ dice Cristina, más sorprendida de lo que pretendía. _ Tenía un apartamento en alquiler en este edificio, y desde hace un tiempo quería salir de la casa de mis padres, vi una gran oportunidad para ello. ¿Por qué? ¿Te importa? _ ¡No no no! _ dice torpemente y piensa que ahora sería más difícil ocultar su identidad como Luna, estaba pensando qué haría ahora, tendría que tener más cuidado. _ Entonces, ahora que seremos vecinos podemos arreglar para salir, puedes llamar a tu esposo y a Luna, tal vez sea más fácil, que ella acepte una invitación mía, podrías ser nuestra cupido. _ Lo siento señor, no estoy casado, así que una cita doble no funcionaría. _ Te presento a mi amigo de ese día. ¿Conoces el pelirrojo? Estaba interesado en ti. _ No me interesa. _ ¿Por qué? Eres como tu amiga Luna, no crees en el amor. _ Los conozco hombres, sois todos iguales, no valéis nada, solo queréis una noche para disfrutar, después de conseguir todo lo que queréis, os vais y nunca volvéis. _ ¿Es el caso del padre de Jean? _ No es de tu interés. _ dice Cristina bruscamente. _ ¿Porque no? acusas y condenas a todos los hombres por solo uno que te hirió, soy diferente si Luna me diera una oportunidad le mostraría que puedo hacerla feliz eres la única persona que conozco cerca de Luna por favor ayúdame. _ dice Adán _ ¿Cómo te enteraste que vivía aquí? _ olvidando que él podría estar detrás de Luna y no de ella. _ No lo sabía, anoche seguí a Luna hasta aquí. ¿Sabes cuál es su apartamento? _ Ella no vive aquí, ayer vino a traerme mi celular, que se me olvidó en el trabajo. _ responde Cristina, tratando de encontrar una excusa para que Luna esté allí, pero pronto se arrepiente. _ ¡¿Ella trabaja contigo en alguna parte?! _ dice esperanzado. _ Ya sé lo que estás tratando de hacer. No jugaré tu juego. _ dice Cristina con frialdad. _ ¿SU? y que estoy tratando de hacer? _ dice Adam, sonriendo con picardía, pero era una sonrisa tan hermosa y seductora que Cristina tuvo que contenerse para no desmayarse. _ Estás tratando de obtener información de mi amigo, pero no será tan fácil. En ese momento suena el teléfono de Cristina: _ Pues se te acaba el cambio, me tengo que ir Así que Cristina contesta el teléfono y se va. Adam termina de hacer su movimiento, Cristina se va a buscar a Jean y termina encontrándose con Adam en el camino: _ Buenas tardes, vas a buscar a tu pequeño? _ Sí. _ ¿Quieres que te lleve allí? _ No necesita. _ Es que quería compañía, comer un dulce. _ Sí, pero... _ Y apuesto a que a tu hijo le gustan mucho los dulces, me recuerda a cuando yo era pequeña. _ Sí mucho, él ama dulces. _ Entonces déjame comprarle un caramelo, para él. _ Está bien, pero vamos a pie, tu auto es muy llamativo, dice Cristina suspirando. _¿Conoces mi coche? _ Por supuesto, Luna me habló de él. Pero recordó su auto cuando paseo, vestida como Luna, se despierta de sus pensamientos con él respondiendo: _ Todo bien. Vamos a pie. No necesita. _ Es que quería compañía, comer un dulce. _ Sí, pero... _ Y apuesto a que a tu hijo le gustan mucho los dulces, me recuerda a cuando yo era pequeña. _ Sí mucho, él ama dulces. _ Entonces déjame comprarle un caramelo, para él. _ Está bien, pero vamos a pie, tu auto es muy llamativo, dice Cristina suspirando. _¿Conoces mi coche? _ Por supuesto, Luna me habló de él. Pero recordó su auto cuando paseo, vestida como Luna, se despierta de sus pensamientos con él respondiendo: _ Todo bien. Los dos van a buscar a Jean, juntos. Cuando llegan a la escuela, Adam espera a Cristina afuera mientras ella entra a buscar a Jean. Al salir, recibe una llamada de Luciana: _ Hola Cristina. _ estaba Luciana, del otro lado, se veía angustiada. _ ¿Qué sucedió? _ No podré quedarme con Jean, tengo que ir al hospital, porque mi padre tuvo un accidente, voy a ir para quedarme con él. _ Está bien, hablo con Pepe, para saber si, me deja llevar a Jean, al restaurante. _¿Está seguro? _ Ya tengo, quédate tranquila, ve para allá. _ Al colgar el teléfono: _¿Quieres que me quede con Jean? _ No hace falta, hablo con Pepe, y lo llevo conmigo. _ dice Cristina angustiada _ Déjame quedarme con él, sales demasiado tarde, no es bueno para un niño, acostarte demasiado tarde, puedes estar tranquila, yo lo cuidaré. _ dijo Adam amablemente _ ¿Qué te parece Jean, yo sé cocinar un Ravioli de primera? ¿Podemos ver una película y luego te pondré a dormir? _ ¡Oh! Mamá, déjame quedarme con el tío, parece agradable, así que fingiré que es mi papá falso. A Adam le pareció graciosa la idea, nunca había pensado en tener hijos, pero si los tenía, quería que fueran como ese chico, listo, inteligente, sensible, independiente, pero a Cristina no le gustaba, no era bueno para él encariñarse con Adam, porque este era peligroso, descubrir que era Luna y alejarse de ellos, entonces no solo ella estaría lastimada, sino que Jean también: _ Mejor no y sabe qué, no iremos más a la panadería, muchas gracias Sr. Adam, pero no quiero ver a mi hijo aferrado a usted, y lastimado en el futuro. Porque los niños confunden las cosas con facilidad... _ dice Cristina con brusquedad. _ No te preocupes mamá, sé que es solo una broma, el tío Adam y yo vamos a ser solo amigos, te prometo que no diré nada sobre la tía Luna. dice el niño, guiñando un ojo a su madre. Adam vio que el chico era más inteligente de lo que esperaba, su intención esa misma, saber de Luna, pero también quería pasar un rato divertido y recordar su infancia, con ese chico: _ Vete por favor, Cristina, te prometo que lo cuidaré bien. _ dice Adam haciendo cara de cachorrito. _ Pareces un niño Adán, está bien. - Dice riéndose de la situación. _¡Hurra! _ dice Adam y Jean al mismo tiempo. _ Tío tengo un juego de baile del momento, mamá es una experta. _ No digas eso, es tu exageración _ dice Cristina. _ ¡¿Es cierto?! _ dice Adán mirando a Cristina con una sonrisa pícara. _ ¿Vamos a la panadería? _ Está bien, ganaste. _ dice Cristina rindiéndose. Fueron a la panadería, Luciana ya había ido al hospital, cuando llegan María los atendé personalmente: _¿Qué vas a querer, mi principito? _ dice María cariñosamente a Jean. _ Tía María, voy a querer helado de chocolate, con almíbar, y torta. _ ¿Y tú, princesita? _ dice Adán en broma, sonriendo, a Cristina. Esa sonrisa era tan encantadora, ella quería gustarle a él y no de una utopía, era increíblemente hermosa, y cuando él sonreía, había un hoyuelo en su mejilla, tan encantadora, pero ese corazón no le pertenecía, y ella lo sabía, nunca le pertenecería. María dice: _ Ya la conozco, nunca había visto a alguien que le gustara tanto el tiramisú, prácticamente esta semana fue la única que comió este dulce, es tu favorito Adam se ríe como habla María, pero él conocía a alguien más a quien le gustaba el tiramisú, le recordó a Luna. María le pregunta a Adam: _ ¿Y tú qué quieres comer? _ Cannoli de chocolate. _ dice Adam, saliendo de sus pensamientos. María trae los dulces, Cristina le da el primer bocado, y estaba disfrutando su tiramisú, cuando: _ Se ve tan delicioso, dame un pedacito. _ le dice Adam a Cristina. _ Seguro. Coge un trozo con el tenedor y se lo mete en la boca: _ ¡Oh Madre! el tío comiendo de tu tenedor es como besarte. Por un segundo Cristina lo piensa, y recuerda el beso que intercambiaron en el parque, ella no tenía esa percepción que tenía Jean, pero era cierto, terminaron intercambiando saliva: _ Retírate para hacer como si me hubieras besado también. _ dice Adam burlonamente, recogiendo un trozo de Canolli con su tenedor y ofreciéndose a llevárselo a la boca. Adam se rió de lo que había dicho el chico, no lo había pensado de esa manera, pero ese chico era muy inteligente, por un momento recordó uno de los pasajes, de los libros de Luna, hasta parecía dejavu, cuando lo jala fuera de su mente: _ Pediré otro tiramisú para María, para llevar. _ Buena madre, así puedo comer después de los raviolis de mi tío. _ Está bien... si se lleva Ravioli a casa, no quiero que duermas fuera de la casa, ya que él quiere quedarse como tu niñera. _ Está bien, haré los ravioles y se los llevaré al pequeño Jean. Terminan su postre, toman un refresco, María empaca un trozo de tiramisú y otro dulce, como regalo para el pequeño Jean, cuando es hora de pagar: _ ¿Cuánto costaba María? _ pregunta Cristina. _ ¡No! déjame pagar, te invité _ dice Adam, sacando el dinero de su billetera _ Eran 15 euros. _ Toma, ten, te puedes quedar con el cambio _ Dice Adán pagando, con un billete de 20 euros antes de que Cristina tuviera tiempo de pensar. Se van a casa: _ Pues necesito que llegue, en el acto a las 7:30 de la noche, a las 2:00 de la mañana estaré aquí. ¿Estás seguro Adán? Todavía estoy a tiempo de conseguir una niñera si Pepe no deja que Jean me acompañe. _ Claro que sí, ¿no somos vecinos? ¿Por qué no puedo ayudarte?, mejor que pagarle a un extraño para que se quede con él, es mejor dejar que se quede conmigo, te lo prometo, no pasará nada. _ Pero también eres un extraño. _ Pero soy un extraño que vive unos pisos debajo de tu departamento, y no somos tan extraños el uno para el otro. _ ¿Y cuánto cobrará por el servicio de niñera? _ No voy a cobrar nada. Solo trata de conseguirme una cita con Luna, si es posible..., pero si no puedes, no hay problema, me gusta tu hijo, divirtámonos juntos.
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