Les encantaba tener sexo, eso estaba claro. Tampoco había un horario para hacerlo, eso también era evidente. Para los dos amantes de luna llena el sexo era fundamental y no les bastaba con hacerlo una sola vez al día. Rose salió de la ducha y se consiguió con Jared, cubierto también con la toalla de baño. Ella sonrió, pero sus pensamientos estaban en otro lado. Jared lo notó, supo que estaba distraída pensando en algo más. Mejor dicho, en alguien más. Cuando Jared entró a la ducha, tocaron la puerta de la habitación. Rose actuó rápido y se colocó la bata de baño que estaba en la maleta y abrió. Era la muchacha del servicio para hacer limpieza a la habitación, Rose le avisó que el baño estaba ocupado por su pareja, la muchacha prefirió esperar a la mañana siguiente para hacerlo con más

