Capítulo 2 (Parte 1)

819 Palabras
Los Ángeles, California. Se sorprendió por lo rápido que llegaron, en el vuelo todo se hizo lento pero realmente pasó una hora y media. Allí, aterrizaron en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles y tomaron un taxi hacia la que sería su nueva residencia. —Chicos, hemos llegado —anunció Grace cuando el taxi se estacionó frente a una inmensa color blanco. Todos se quedaron boquiabiertos al ver la Hermosa mansión. Grace les comentó que hace 5 años la reconstruyeron, le pregunté como sabía eso y confesó que conoció la casa cuando vino por un viaje de trabajo. Mary y Josh quedaron embobados con la casa mientras yo estaba paralizada. No podía creer que desde el primer día ya tuviera vida de niña rica. Aquel pensamiento causó una carcajada por la que todos en el auto me miraron. Pedí perdón y bajamos por fin. —¡Hola, amor! —saludó un hombre saliendo de la casa, supuse que era el novio de mi mama—. ¡Qué Bueno que ya llegaron! ¿Qué tal estuvo el viaje? —Agotador. —contestó Josh, reímos porque durante el viaje no hizo más que dormir. —Jackson, amor. —habló mi madre, el aludido la miró—. Ella es Rose, mi hija. —Ambos nos miramos con una media sonrisa, me estrechó la mano y se la acepté. —Un gusto, Jackson. —Sonreí. —El gusto es mío, Rose, bienvenida. —Gracias. Ellos son Mary y Josh, mis amigos. —Los presenté, Jackson miró a mamá y luego a los chicos. Algo andaba mal—. ¿Qué pasa? —Nada, mi amor, no pasa nada. —contestó mamá, ¿nerviosa?—. Entren, yo los sigo en un momento. —No, no les creo nada. — —Rose, tranquila, no pasa nada. —habló Jackson. —¿Y por qué miraste a mi mamá cuando te presenté a mis amigos? ¿Creíste que no me daría cuenta? —Ambos se miraron más nerviosos que al principio—. Chicos, no entren porque aquí no somos bienvenidos. —Rose, mi amor, ven aquí… ¡Rose! —Llamó mi madre cuando me alejaba con los chicos. Ambos tres estábamos de acuerdo en que el día no comenzó de la mejor manera. Vi como mamá discutía con su novio así que ya para mí todo estaba claro. Si mis amigos no podían quedarse en el mismo sitio que yo, pues tampoco me quedaría allí. Mamá se acercó a donde estábamos, le pedí que me buscara un lugar donde quedarnos pero ella no aceptó. —Lo siento pero si ellos no pueden quedarse aquí, yo tampoco. —Ella cerró los ojos y suspiró. —Ya todo está resuelto, nos quedaremos todos aquí. —La miré sin poder creer lo que oía, ella me aseguró que hablaba en serio y cuando Jackson también se acercó a decirnoslo, me quedé más tranquila—. Vamos, voy a preparar algo rico para comer. Algo se trae, detesta la cocina. Cuando entramos, expresamos un sonoro “Guao”, muestra real del asombro que sentíamos. Era impresionante lo que veíamos. Si bien, la casa en San Francisco era grande, esta lo era tres veces más. De pronto se escucharon ruidos procedentes de las habitaciones. Mamá le preguntó que era eso, él le comentó que su hija se estaba haciendo una sesión de fotos. Que sesión de fotos tan ruidosa. A los pocos minutos, una chica de veintitantos años bajó acompañada de un hombre que calificaba como dios griego. Un físico de impacto a comparación de Logan, el chico que me gustaba de mi antigua escuela. —¡Hola, Grace, que gusto verte después de tanto tiempo! —Avery abrazó a Grace apenas la vio. Lo que confirmó la teoría de Rose de que su mamá ya llevaba tiempo con Jackson—. ¿Y ellos quienes son? —Avery, un gusto verte. Estás grandísima, toda una mujer. —La aludida sonrió—. Ella es Mary, él es Josh y ella es Rose, mi hija. Avery los miró en silencio, a Rose le examinó de pies a cabeza, una mirada despectiva, nada cariñosa ni amable. A diferencia de Mary, a Rose la consideraba una amenaza con respecto a Jackson, temía de que su padre la convirtiera en su favorita. En su mente no se cruzaba la idea de que ella sería la amante de su novio, de que por Rose, Jared dejaría de tocarla y tener relaciones con ella. Jared en cambio la miraba con lascivia, con deseo de probarla y conocerla mejor. En su mente ya la había desnudado y quería hacerlo realidad. Debía ser muy cuidadoso para lograr su objetivo. Pensó incluso en hacerle una propuesta en la que ambos ganarían. Tener una amante no era nada nuevo para Jared pero ninguna de sus amantes anteriores se igualaba a ella. De eso estaba seguro.
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