KATHERINE PIERRE. — ¡Que vas hacer que! — mi madre se escandaliza cuando por fin le cuento acerca del proyecto que tenia pensado. Claramente Meredith McCann coloco el grito en el cielo espantando todas las palomas de este lado de la ciudad, sabía que se iba a oponer a que me expusiera al ambiente que se maneja en el barrio, pero yo había hecho una apuesta y no soy quien para rendirme tan fácil e iba hacerlo cueste lo que cueste. — Solo piénsalo, es una idea grandiosa, porque así conectaremos como los que viven allí, tal vez así, solo así nuestros productos pueden llegar a ellos. — Katherine me estoy arrepintiendo de haberte colocado en el cargo. — pellizca el puente de su nariz. — McCann es una marca exclusiva. — Mamá, debes pensar en muchas posibilidades para ampliar nues

