EVAN PRIDE. La veía hablar con todos en la fiesta, les había encantado tan rápido que ninguno se quería alejar, sobre todo Héctor uno de los sobrinos de Tito, los dos estaban hablando animadamente y sobre todo la hacía reír a carcajadas ¿Qué era tan gracioso? Héctor ni siquiera sabe hablar bien el maldito idioma. Le di un gran trago a mi cerveza y sentí que me cayó muy mal, hastiado la dejé en una mesa. — ¿Por qué tan enojado? — Noah sr hace a mi lado tratando de ocultar una sonrisa, él ya sabía la razón de mi enojo. — Mejor no digas nada. — Oye, esto es tu culpa, sea lo que sea que le hiciste te lo mereces. — Yo no le hice nada— bufo. Si claro, porque decirle que te chupara la polla y luego dejarla caliente en un baño de discoteca no es nada malo. Dijo aquella voz

