—Ya Muévete, cielo. — Gael empezó a moverse suavemente, no pudo evitar gruñir de satisfacción, estar a dentro de Lía era el puto cielo, estaba tan estrecha. —No creo que pueda contenerme por mucho tiempo cariño. —ella entendió de qué hablaba, por lo que lo agarró de su nuca y tiró de él hasta pegarlo a sus labios. —No lo hagas —dijo antes de besarlo salvajemente. Gael se dio por vencido y empezó a moverse duro, rápido estaba demasiado excitado, era una maravilla estar con la persona que amaba, él besaba su pechos, su cuello, sus labios, su boca no se quedaba quieta, estaba cegado de puro deseo. Cuando sintió que Lía se iba a correr él también lo hizo con ella. —Te amo cariño, estar contigo ha sido lo mejor de la vida, nunca me había sentido así, ha sido estupendo –dijo Gael feliz, Lía

