CANTO XXIX Cuando entrambos, los hijos de Latona, bajo el signo del Aries y la Libra en un mismo horizonte forman zona, cuanto tiempo el cenit los equilibra, hasta que el uno y otro, de aquel cinto, y al cambiar de hemisferio, se delibra, tanto, con rostro de sonrisas pinto, Beatriz callada estuvo, contemplando fija en el punto que me había vinto. Luego empezó: «Yo digo, y no demando, lo que quieres oír, porque lo he visto, donde el ubi termina y todo quando. »No por hacer de bien mayor aquisto, que posible no es, pues sus fulgores pueden al esplendor decir subsisto, »El, en su eternidad, sin precursores, como le plugo y de los tiempos fuera, vertió su eterno amor en nueve amores. »No que al principio en inacción yaciera, pues no tuvo jamás horas contadas de Dios sobr

