​CANTO XXXI

906 Palabras

​CANTO XXXI Bajo la forma, pues, de blanca rosa, se me mostraba la milicia santa, que con su sangre Cristo hizo su esposa. Mas la otra, que volando mira y canta al esplendor de Aquel que la enamora, y a la inmensa bondad que la levanta, cual multitud de abejas que se enflora, una vez y otra vez torna afanada donde su miel dulcísima elabora, a la gran flor bajaba, engalanada de tantas hojas, resurgiendo arriba, allí donde su amor tiene morada. Eran sus rostros como llama viva, sus alas de oro, y lo demás tan blanco que ni la nieve a tal blancura arriba; y al descender así, de banco en banco, esparcían la paz y los ardores de Dios, batiendo el ala por su flanco. Aunque interpuesto, encima y entre flores, y el Punto, aquél, la multitud volante, no interceptaba vista ni es

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