CANTO II ¡Oh, los que vais en pequeñuela barca, que ansiosos de oír el canto habéis seguido tras de mi leño que el espacio abarca! ¡Volved la proa hacia el hogar querido! ¡No penetréis al piélago agitado, que os perderíais, siendo yo perdido! En estas aguas nadie ha navegado: guía Apolo, Minerva hincha mi vela, y las Musas, las Osas me han mostrado. Los que alzáis vuestro cuello, y que desvela temprano el pan, angélico alimento que aquí, si más se come, más se anhela, podéis la vela desplegar al viento, en los mares mi surco continuando, que en el agua se iguala en el momento. Gente gloriosa, a Colcos arribando, menos que lo estaréis, quedó admirada viendo a Jasón con toros ir arando. La sed perpetua con el alma creada en el deiforme reino nos movía, veloces cual la b

