​CANTO XV

944 Palabras

​CANTO XV Benigna voluntad, en que se licua siempre el amor que rectamente inspira, como en el mal la voluntad inicua, silencio impuso a aquella dulce lira, aquietando sus cuerdas con la mano que en el cielo las templa y las estira. ¡No había sido mi plegaria en vano, cuando la rueda de ánimas, atenta, me brindaba su goce soberano! ¡Bien merece el mortal que se lamenta, corriendo tras de cosa que no dura, la suerte que en la vida lo atormenta! Como en aura serena, quieta y pura, transcurre una centella pasajera, agitando la vista, antes segura, que una estrella creyérase viajera, a no ser que en el punto donde asciende no falta estrella alguna de la esfera; así del brazo que a la diestra extiende hasta el pie de la cruz, corriera un astro de la constelación que en ella

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