Capítulo 47

1057 Palabras

—Lo nuestro son los domingos—dijo León en una esquina después de dar unas vueltas por la ciudad desierta. Y deconstracturó todo. Sonreí. Habíamos dejado Rosario. Y yo muda, otra vez. Le había escrito para que nos pasara a buscar, para que nos salvara, pero porque tenía ganas de verlo. Después, tarde, me di cuenta de que algo de lo que había pasado la noche anterior le iba a tener que decir. Pero ahí estábamos delante de un semáforo en rojo en medio de la noche. Otro domingo más. —Mi vida por un café —dije. León meneó la cabeza con esa calma que tiene. —¿No será mucho?, la vida entera, digo —y dobló en la esquina. Encaró por la avenida que lleva al parque hasta que un par de cuadras antes giró a la derecha y se detuvo delante de un bar angosto. Me pregunté cómo conocía ese l

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR