Capítulo 44

1193 Palabras

A veces, cuando estás hecha mierda, en vez de preservarte buscás tocar fondo. Es así. Te sentís mal y hacés algo que sabés que te puede llevar a sentirte mucho peor. Lo sabés y no lo podés evitar o no querés. Para qué. Como me pasa muchas veces con la comida. Anoche no me pude dormir. Es mentira que no pude. Me quedé mirando a Simón. Su espalda, viendo cómo fumaba cada uno de los diez cigarrillos que encendió. Pensé en bajar quinientas veces, a lo mejor cinco mil. Pero no bajé. Fui al baño, volví, me puse el pijama y me quedé sentada en el escritorio abrazada a mis piernas, sintiéndome pésimo. Había besado a León y me quedaba dos horas mirando a Simón, sin bajar. Toda una noche. A Simón lo quiero. Es tan simple. ¿Debería? No Simón me gusta. ¿Debería? Obvio que no. A Simón lo

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