—¿Muerto? —preguntó Carson mientras Lizzy miraba a Silas, esperando que explicara los hechos. —Sí, aunque no me dieron pormenores, supongo que te buscarán para darte la noticia. Yo he tenido acceso a ella de manera extraoficial —explicó rápidamente. Carson sintió una profunda pena, pero no por la muerte de su hermano. Aunque eran como dos gotas de agua, no había sentimiento de por medio entre ellos. Jaxon siempre sería el causante de sus desgracias y eso nada, ni la muerte, iba a cambiar. Sin embargo, el pesar era por no haberle hecho justicia a Felicity, por no haberlo llevado a prisión a pasar sus días tras las rejas, pagando por su crimen. Jaxon estaba muerto y, seguramente, no había sufrido lo que en verdad merecía. A él no le importaba si sus pensamientos fueran crueles, su herma

