Lizzy parpadeó varias veces al escuchar a Carson. No lo esperaba. —¿Vas a renunciar a todo? —preguntó. Lizzy se sentó en el sillón y Carson hizo lo mismo. —Señorita —saludó Rosa al verla y Lizzy no pudo evitar sonreírle. —Buenas noches, Rosa, ¿cómo ha estado? —preguntó ella, prestando atención al ama de llaves. —¡Oh! Añorando el momento de volver a verla —respondió la mujer, ignorando totalmente a Carson. Él no dijo nada, Rosa era una mujer especial para Felicity, había sufrido mucho con su muerte, hasta estuvo internada y cuando volvió a casa, no parecía la misma. Hasta que Lizzy llegó. —Les he traído el mejor whisky de la casa —dijo la mujer, mirando a Lizzy, como si supiera quién era ella en realidad—. Si necesita algo, solo tiene que pedirlo —añadió y sin esperar respuesta, se

