Lizzy se despidió de Carson con un beso y dejó la oficina. Esperaba encontrarse con Susan, pero el puesto de la mujer seguía vacío. Era mejor así, que pensara que lo que vio solo era el producto de su imaginación, como Jaxon Carter. Con paso firme, entró al ascensor justo cuando Susan volvía por el pasillo del baño. Ella le sonrió cuando las puertas metálicas se cerraron. Lizzy no era una exhibicionista, ni disfrutaba que otros la vieran teniendo sexo, pero con Susan, el placer fue indescriptible. Solo le faltaba Camila, su traicionera amiga. Sacó su móvil y marcó el número de Silas. No tuvo que esperar mucho, al segundo timbrazo, su guardaespaldas le respondió. —Localiza a Camila —le ordenó y antes de que Silas le pidiera alguna explicación, cortó la llamada. Tenía que ir a casa pa

