Capítulo 26

1693 Palabras
                                                                                       Capítulo 26 Desperté de golpe algo agitada y con un mal presentimiento, miré alrededor recordando que estaba en mi habitación, había tenido un mal sueño, eso fue todo. Sólo eso. Llevé mi mano a mi frente recostando mi cabeza en la almohada nuevamente, al girar en la cama noté la espalda ancha que se encontraba frente a mí. Los recuerdos de anoche vinieron a mi cabeza, dibujé círculos invisibles con las yemas de mis dedos, me acerqué a él abrazándolo por detrás, besé su cuello suspirando allí en su piel, JungKook se movió sólo un poco entreabriendo y volviendo a cerrar sus ojos. Técnicamente esa era la primera vez que despertábamos juntos.           El agua de la ducha estaba perfecta, cepillé mis dientes, limpié cada parte de mí pensando en ocasiones en mi padre. No creía que estuviera metido en algo así porque lo conozco, es mi padre, ¿Qué más prueba que esa? Además, él no necesita nada de eso, el restaurante le da suficiente. Tanto a él como a mamá. Cuando salí del baño me encontré con un JungKook más despierto que antes, su cabello desordenado era muy gracioso pero adorable. Sonreí de lado caminando a la cama. — Buenos días. — Buenos días—susurró frunciendo el ceño al verme con la toalla— ¿Te duchaste y no me avisaste? Que desconsiderada, señorita Kim. — Estabas durmiendo, necesitabas descansar y...—jaló de mi mano tumbándome sobre él. Intenté levantarme sin lograrlo—JungKook—reproché. Sonrió divertido al verme enfurruñada, la bandeja que había traído anoche seguía en la mesa de noche, pero el té y la comida ya no estaban. Después de aquello el chico había obedecido comiéndose todo. Intenté levantarme sin lograrlo, sólo quedé sentada sobre él, podía sentir algo debajo de mí, jadeé notando una sonrisa maliciosa de su parte. JungKook estaba con su m*****o erecto y demasiado diría yo. Mi corazón se aceleró de nuevo sabiendo lo que diría. — ¿Quieres ayudarme con eso, Ella? —acarició mis muslos subiendo sus manos por la toalla deteniéndolas en mi cintura. No hacía ni falta responderle a eso. Besé sus labios con algo de ansiedad e impaciencia, ayudé al chico a acomodar su m*****o sentándome sobre él sintiéndolo introducirse en segundos. Gemí mordiendo su labio inferior escuchando un gruñido de su parte, sabía cuánto le dolía, sonreí gustosa separándome de su boca, apoyé mis manos en su pecho comenzando a mover mi cintura. Apretó mi trasero ayudándome a no detenerme, la vista del chico desde arriba era mucho mejor, JungKook no apartaba sus ojos de mí, sí, mis mejillas ardían, pero ya era costumbre. Mis movimientos pasaron a ser lentos recordando las veces que el mismo me torturaba, esas veces que me hizo pedirle más. — Ah, Ella—jadeó con voz ronca. Sonreí acercándome a sus labios sin besarlos, sólo los rozaba, cuando intentó besarme lo detuve tomando su rostro—Ella, maldición—gruñó molesto. Sus manos apretaron mi cintura casi ordenándome que debía hacerlo más fuerte. La venganza era muy dulce. — Lo siento, ¿Qué sucede, dulzura? — Sabes que sucede, ni se te ocurra detenerte ahora, muévete—ordenó molesto. Sus mejillas estaban rojas, acaricié su cabello sin borrar la sonrisa. — ¿Y qué si me detengo? — Vas a lamentarlo. — ¿Enserio? —me detuve sintiendo mi cuerpo gritar que siguiera. Quise reírme por su expresión, JungKook estaba frustrado por completo—Tú has hecho lo mismo varias veces, me has torturado siendo dulce y me has hecho pedir más, la venganza es dulce, ¿No crees? Sonrió divertido acariciando mi mejilla. Sus ojos brillaron cuando dirigió su mano a mi nuca aferrándola a mi cabello con algo de fuerza. — Muévete ahora o yo mismo voy a follarte hasta escuchar tus gritos y no me importa que tu madre nos escuche-se veía tan gracioso enserio a pesar de estar furioso—Sabes que no bromeo. — ¿Ahora entiendes lo que se siente, dulzura? —besé sus labios obteniendo una respuesta algo agresiva de su parte. Esta vez volví a moverme y no me detuve hasta el final.            Cuando bajaba las escaleras esperando encontrarme a mi madre en la cocina no esperaba encontrar a papá en la sala con ella. JungKook bajaba también y se detuvo al ver la escena. — ¡Ella! —corrió hasta a mí abrazándome fuertemente. Mi padre tenía un ojo morado, el labio roto y sangre seca en su camisa— ¡Tú! —gruñó al chico— ¡Maldito hijo de puta tú abusaste de mi hija! ¿Qué? Mi padre fue directo a JungKook golpeando su rostro. Mi madre se apresuró a alejarlos y yo fui a revisar a Kookie quien ahora tenía la boca llena de sangre. — ¡¿Qué demonios te pasa?!—quise saber más que molesta— ¡Gracias a él sigo aquí! ¡JungKook me ayudó! — ¿Qué demonios hace él en mi casa? — Cariño, por favor, cálmate—intentó intervenir mi madre. — ¡No! Este hijo de puta arruinó todos los planes y por su maldita culpa ahora vienen detrás de nosotros—intentó golpearlo de nuevo, pero me interpuse. No dejaría que volviera a tocarlo—Ella sube tus cosas al auto, nos vamos ahora. — No, primero me explicas de qué demonios estás hablando, mira la hora que apareces y mira tu aspecto, ¡Dios! ¡Estás horrible! —acusé—JungKook no es como su padre, no sé qué mierda te han metido en la cabeza, pero él es el único que me ha ayudado en toda esta porquería. Mi padre sonrió amargamente. Mi madre estaba preocupada y JungKook escupía la sangre que salía de su boca. Esto tenía que aclararse ahora. — Fui un imbécil, fui un idiota al creer que su familia era buena—señaló. Negó con la cabeza—Su padre me dio millones de dólares para el restaurante y para surgir más, acepté ese dinero para tus estudios y para el negocio, ¡Por eso hice los cambios! Resultó que el dinero no llega fácil sin ninguna razón. — ¿En qué te metiste? —mamá estaba asustada. — Él quería su dinero de regreso, sabe que tanto me gusta administrar un negocio, sabía de ti porque yo mismo le había hablado sobre tu universidad, tus estudios...—golpeó la pared frustrado— ¡Maldita sea, él me usó! Recordé cómo en esa video llamada de hace semanas él mismo lucía emocionado con las mejoras del restaurante. Recordé que tan lleno lucía ese lugar. ¿Todo era una farsa? ¿Todo fue una mentira? — Era dinero del mercado n***o, Ella—confesó—El señor Jeon me pidió un día que le devolviera los millones y no supe cómo, amenazó con cerrar mi negocio, con lastimarlos a ti y a tu madre...—retrocedí ante tal información. — ¿Qué le pidió mi padre a cambio? —escuché decir a JungKook por primera vez. — Quiere a Ella, él sabía que era virgen, sabía que era pura, si la vendía recuperaría su dinero. — ¡Eres un maldito desgraciado! ¡¿Cómo pudiste vender a nuestra hija así?!—escuché los gritos de mamá. No podía creer lo que escuchaba, JungKook intentó calmarla, papá me miraba con arrepentimiento, pero ahora sentía asco por él. La culpa no era del padre de JungKook, no era mía, ni del chico, ni de Jimin o de YoonGi, ¡De nadie! Toda la jodida culpa era de mi padre. Él me puso en esta situación y claro, ahora todos reclamaban lo suyo. Llevaba creyendo que JungKook me trataba como un pedazo de carne en ocasiones, pero esto supera todo. — ¿Preferiste venderme que vender tu restaurante?  — Sabes lo que ese lugar significa para mí... — ¡Yo soy tu hija! ¡Soy tu única hija! —ahora yo quería golpearlo. JungKook salió de la sala de repente— ¡Yo significo más que todo! — Ella... — ¡Me vendiste al mercado n***o! —no dejé que hablara—Oh, Dios—quería llorar, gritar, mi padre se había dejado llevar por la ambición. Incluso le mintió a mamá— ¿Cómo pudiste aceptar ese dinero? Y para colmo le acusas a JungKook de arruinarlo—bufé negando con la cabeza—No soy un negocio del cual obtendrás beneficios, ¿No pensaste qué pasará después de eso? ¿Qué le dirías a mamá? — Ella, sólo quería lo mejor para... — No hay tiempo de esto—JungKook interrumpió. Su rostro era de preocupación—Los hombres de YoonGi están muertos y los que trabajan para mi padre están aquí. — Dijo que me daría la oportunidad de huir... — ¿Enserio le sigues creyendo las mierdas a ese hombre? —comenté molesta—Mamá, traes tus cosas, debemos irnos... — ¡No! No hay tiempo—se escucharon toques a la puerta—Ella, debemos irnos ahora. — Hay una puerta trasera en el sótano—comentó mi madre. No perdimos tiempo y nos colocamos en movimiento. JungKook iba detrás de mi madre, estaba frente a mí mientras que mi padre iba detrás, había una puerta que daba al espacio entre la otra casa y la nuestra. Al salir de inmediato JungKook hizo que nos colocáramos contra la pared y nos agachemos, podía escuchar cómo volvían la casa un desastre. — ¿Qué hacemos? —susurré. — ¿Tienes el número de Jimin? Déjame intentar llamarlo—extendió su mano a mí. Antes de entregárselo levanté una de mis cejas. — ¿No deberías agradecerme por recuperar el número? — No es momento de ello.  — Ella...—papá insistía en querer hablar. Jamás había sido grosera con él, pero en esos momentos no quería escucharlo ni saber que existía. En resumen, él aceptó el dinero del señor Jeon, creyó que era por generosidad y no, nada en esta vida es gratis, en vez de vender ese restaurante o buscar otra solución se fijó en mí. La pobre Ella virgen e ingenua, por supuesto, JungKook "arruinó" ese trato al acostarse conmigo y honestamente se lo agradezco—Nunca te vendí, el padre de JungKook se dedica a ello, se aprovechó de... — No quiero escucharte—lo ignoré. Mi madre se asomó con cuidado y noté como su cuerpo se relajaba. — Creo que se fueron. — Los chicos están llegando—me entregó mi celular. Mamá volvió a esconderse, el primer disparo se escuchó en el instante que papá se arrojó sobre mí.
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