31: Serpientes y otros desastres

1596 Palabras

Los niños fueron sacados de la fiesta por sus padres, ellos regresaron después de dejar a los niños en sus habitaciones. —¡¿Cómo se te ocurre hacer eso, tía?! —Reprochó una de las invitadas —no puedo creerlo, eres una degenerada que no tiene sentido de la moral. —¿En serio me quieres hablar de moral, Fabiola? Porque te recuerdo que tú habías andado con unos viejos que te triplicaban la edad y que también eran casados, medio sentaste cabeza hasta después que encontraste a este baboso que pudiste amarrarlo con una criatura que evidentemente no es suya. —¡No digas eso, tía! Son mentiras totales y lo sabes. —¡Por favor, solo con ver a la criatura es que la persona sabe que no es hijo de tu marido! ¡El niño es de color y ustedes son blancos! —¡Pero es por su difunto esposo! —Gritó el hombr

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