32: Balas y nalgas

1789 Palabras

Cuando la mujer miró a Victoria con tanta tranquilidad sujetar a la serpiente, sintió que toda su sangre hervía. —¡Chiquilla mal nacida! ¡Tu bicho le ha picado a mi esposo! Cuando ella se intentó acercar bruscamente a Victoria, la serpiente se le lanzó y la hizo retroceder. La pequeña lejos de calmar al animal, más bien la provocó para que le diera un susto más grande a su agresora. —Aquí la pregunta de oro es qué hacía tu marido en el cuarto de mi tía Leane —Victoria miró a la mujer con astucia —no que vienes a molestar a Snaky que es un ser indefenso y lleno de bondad. —Victoria —la voz de Elena resonó en la habitación y estaba cargada de autoridad —deja a esa mujer, no quiero que te ocupes de asuntos que son responsabilidad de nosotros. No eres huérfana para que te defiendas de los

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