Si de algo estaba completamente segura, es que, si las decisiones que nos dolían eran acciones de recelo de un tercero, ¿Por qué cuando era nuestro turno de decidir si herir lo hacíamos? Quizá nunca lo entendí.
Por alguna razón, era mejor y siempre decidimos tirar la bala, antes de ser heridos. Por si acaso.
CAPITULO 1 9
SABRINA
Decir que lo que habría hablado hace cuatro días con Erick no me habría quemado las neuronas por completo era poco, pensaba demasiado en lo que habría dicho él, ¿Qué era lo que en realidad sentía por Pablo? ¿Era amor? O era acaso que me habría aferrado tanto a sentir por Pablo… ¿Podía ser eso posible? No quería pensarlo en ello, porque… Sería pensar que habría pensado en usar a Pablo en más de una sola ocasión, no quería pensar en ello, porque de ser así…
Sería un fiasco.
Claro que Pablo era una buena persona, claro que en algún punto yo me habría enamorado de él y claro que en más de una ocasión yo habría creído que éramos el uno para el otro, no lo sé…
Así que, si lo pensaba demasiado, no habría sido del completo cierto, pero recordaba tantas cosas, que solo esperaba que el final del día fuera llegar con Pablo, porque me sentía a salvo. Sentirme a salvo, ¿Eso era malo? ¿Querer sentirme a salvo y buscar una persona así?
Sabía que no sentía la misma química de cuando me habría enamorado de Erick, ¡Y dios! ¡Odiaba eso! ¡Odiaba pensar en eso! ¡Odiaba pensar en Erick y Pablo a la misma vez! ¡Porque era patético!
Los últimos cuatro días, los habríamos pasado en conciertos, prensa, preguntas, habrían sido días tan ocupados que ni siquiera habría tenido tiempo para dormir por completo, el ultimo día del concierto habría sido hoy, el mío, tendríamos dos días para estar aquí en Nueva York, antes de irnos a otro lugar, así sería por un par de meses, estando en cercanía con Erick todo el tiempo, con el contrato de nuestro noviazgo falso, sentí cómo mi corazón latía fuertemente, cómo si me estuviera volviendo completamente loca.
Sentía cómo es que esto me hacía sentir agotada, en el concierto de hoy habría visto a Danna, en realidad, tanto en mis conciertos cómo en los de él, quería pensar que era que quería ver a Erick por todos lados, si lo seguía en cada uno de los lugares, me hacía sentir completamente loca, ¿Es decir? ¿Por qué estás en un lugar donde ya no se supone que estás con la persona? ¿Era una obsesión? ¿Era acaso que Danna se encontraba obsesionada con Erick? ¿O era que aún estaba enamorada de él? Me adentré en el camerino, me dolía el cuerpo a morir, nuevamente, entraba a este lugar, completamente sola, los reflectores me iluminaban fuera, estaba en el foco del mundo la mayor parte del tiempo, me encontraba en un buen lugar, rodeada de todo el mundo, cómo si todas las personas en los escenarios me amaran, eso me parecía completamente una locura, ¿Quizá lo era no?
Apenas me saqué los zapatos, me coloqué unos tenis, me estaba quitando los accesorios del cabello, cuando mis ojos captaron el espejo, ¿Habría olvidado algo? Hice una ligera mueca. Me acerqué al espejo para tomar la nota, mis cejas se fruncieron con cierto toque de recelo, más enojo que otra cosa, ¿Qué se supone que se debía de todo esto? Miré por encima de mi hombro, notando que estaba completamente sola. Sentí que el corazón me latía ferozmente.
"Él es mío".
—Vaya que si tienes fanáticas locas—, Susurré con una mueca, quitando la nota pegada. Rodé los ojos, para caminar hacía donde se encontraba la ropa que me pondría. Sentí como una presencia se encontraba a mi lado, antes de poder decir algo, su mano presionó con fuerza en mi rostro.
—Él es mío—, Susurró.
Me levantó con fuerza, me encontraba completamente sorprendida, agobiada por lo que estaba haciendo.
—¿Qué? —, Dije, intentando soltarme de su agarré, pero no pude hacerlo—, ¡Hey! ¡Suéltame!
Estaba intentando soltarme de su agarré, cuando todo empezó a sentirse cómo una locura. Antes de poder reaccionar y girar completamente para verle, me empujo con fuerza, terminé por estrellarme en un cristal.
No pude meter las manos, fue algo sorpresivo, el sonido de los cristales se escuchó por todo el lugar, sentí el dolor y el ardor dentro de mí, el dolor punzante de mí, no hizo más que solo aumentar. Me levanté, sintiendo cómo los cristales se incrustaban en mis piernas y manos, junto con el dolor punzante que se encontraba en mi frente. Me mareé e intenté sujetarme de absolutamente algo, para terminar por caerme, cuando la busqué, no la encontré, me coloqué la mano en la frente notando que había sangre saliendo de mí, me habría herido, miré los dedos de mi mano, el rojo. La sangre.
"Él es mío".
—Sabrina, ¿Quieres ir por...? —. Erick toco la puerta, para apenas mirar hacia mí, sus ojos se abrieron ligeramente con sorpresa—, Mierda, ¿Sabrina estas bien?
Me sentía aturdida, relamí mis labios y asentí vagamente, aunque la realidad era bastante diferente, me encontraba adolorida, miré en mi entorno, notando la confusión de Erick, parecía entender poco menos que nada.
—Sí, bien—, Susurré, mirando mi mano, para verle, cómo se acercaba hacía mí, con dudas—, Estoy bien…
—¿Qué ha pasado?
—Me han lastimado—, Dije, él se colocó de cuclillas frente a mí, le dejé la nota en su mano, manchada por sangre mía—, Una chica.
Sus ojos miraron directamente a los míos, me tomó del rostro y sus ojos se fruncieron y su rostro se colocó completamente rojo, lleno de ira, de frustración, soltó un insulto entre dientes, para levantarse. Caminó hacía la puerta, para mirar por el pasillo.
—¡Seguridad! ¡César! ¡Evan! —, Llamó a seguridad, miré la nota, recordando una y otra vez la voz, retumbando en mi cabeza—, Sabrina, ¿Estás bien?
Quería procesar lo que habría pasado, procesar el rostro de la chica, aunque en realidad, no logre verle con claridad, quería reconocer la voz, pero ni siquiera fui capaz de hacer eso, todo parecía ser un completo caos para mí.
—¿Quién ha sido? —, Preguntó con confusión, encogí mis hombros, sintiendo cómo es que mis manos temblaban—, Sabrina, ¿Quién ha sido?
—No, no lo sé—, Dije después de un par de segundos—, Sólo… Se que fue una chica.
—Sabrina, ¿Te encuentras bien? —, Preguntó César, entrando velozmente a la habitación—, Necesitamos atención medica en los camerinos, ¿Te has caído?
Negué, para intentar levantarme, apenas lo hice me tambaleé, Evan y Erick me tomaron de los brazos impidiendo que me cayera al suelo.
—Lento, Sabrina, ve más lento—, Pidió Evan.
—Estoy bien—, Repetí, frunciendo las cejas.
—¿Qué ha pasado Sabrina? —, Me preguntó César, colocándose frente a mí—, ¿Sabrina?
—Una chica… Ella me hizo esto—, Dije señalando la nota que se encontraba en los tocadores—, Estoy bien, sólo, necesito saber quién ha sido…
ERICK
Pase el alcohol por su nariz, intentando que ella reaccionará un poco más, se estaba quedando dormida, intentaba no dormirse, luchaba demasiado con ello. El golpe, aquel que habría roto el cristal, se habría incrustado en sus manos, habría tenido una ligera contusión y tenía un par de heridas en los brazos y las piernas, su frente tenía sangre, seguía saliendo a pesar de que le estaban limpiando la herida.
—Princesa, por favor no te duermas—, le dije pasando un mechón detrás de su oreja—, Por favor, Princesa.
—Estoy despierta—, Jadeo mientras limpiaban su herida—, Es solo qué me duele.
—Tranquila, solo serán unas puntadas—, Le dijo el chico que estaba limpiando su herida—, Vas a estar bien. Necesito que te mantengas despierta un rato, ¿Me estás escuchando Sabrina?
—Sí, esta bien. Escuchando—, Asintió vagamente, miré cómo parecía estar ligeramente confundida—, Sí…
—Estoy escuchando yo, la cuidaré—, Prometí, a lo que ella me miró confundida, para después hacer una mueca de dolor—, Princesa, por favor, mantente quieta.
—Estoy quieta, estoy despierta, estoy escuchando, por favor… Por favor, ya… Quiero irme.
—Sabrina, te daré puntadas, ¿Estás bien? —, Dijo él. Sabrina asintió.
Tome la mano de Sabrina, mientras que eso sucedía, ¿La habían atacado por mi culpa? Había visto a Danna en el concierto de Sabrina el día de hoy, cuando hicimos la canción de ella, no entendía cómo es que alguien podía atacar a Sabrina.
César hacia un par de llamadas y seguridad estaba buscando a la chica que habría atacado a Sabrina, quien relamió sus labios y presionó ligeramente mi mano cuando la aguja se adentró en su piel. Podía notar cómo es que para ella todo esto se le estaba carcomiendo la cabeza, parecía estar perdiendo la cordura, no podía parar de pensar en que le habrían hecho daño, en la idea de que Danna habría tenido algo que ver, no podía pasar la idea, de que Danna habría tenido algo que ver, respecto a esto…
Apenas terminamos, camine en dirección del auto, Sabrina recostó su cabeza en el sofá del auto y soltó un suspiro completamente pesado.
—¿Estás bien?
—Solo es el susto, estoy bien—, Mencionó bajamente.
—¿Habías recibido alguna amenaza antes? —, Le pregunto a lo que negó—, ¿Estás segura?
—Sí. Estoy segura de ello Erick—, dijo bajamente.
—Sabrina, quiero que te quedes ya en mi habitación—, le pedí a lo que ella frunció las cejas, negó—, es una orden Sabrina.
—¿Por qué? —, Preguntó deteniendo su mano en la gasa de su frente, que cubría las puntadas—, Estoy bien en mi cuarto.
—Creo que tienes un peligro cerca. No quiero que estés sola—, le señalé a lo que negó de nuevo—, está bien, encontraremos un modo de que funcione, pero no quiero que estés sola.
Ella no dijo nada más, parecía estar nerviosa de ello, preocupada de cualquier cosa y aunque no lo decía podía notarlo en su rostro, nunca nadie alguien le habría tratado de ese modo, nadie se habría metido con ella de ese modo, durante todo el camino se mantuvo callada.
Sentí mi celular vibrar, era un mensaje de Danna, los ojos de Sabrina estaban cerrados.
—Sabrina, ¿Sigues despierta? —, le pregunté. A lo que ella soltó un sonido afirmativo—, abre los ojos.
—Mi mente esta despierta—. Dijo con tranquilidad, solté una risa para desbloquear mi celular.
Danna: Me enteré de que Sabrina sufrió un accidente, es una pena;)
Mi sangre hirvió con coraje, relamí mis labios y tomé ligeramente la mano de Sabrina.
—¿Ella era alta?
—Sí, algo. Un poco alta—, susurró, presionando el tabique de su nariz—, Aunque no pude verle el rostro.
—Lamento mucho que te pasara eso—, dije, a lo que ella me miró—, Por esto...
—No fue tu culpa, ¿O sí? —, Sonrió vagamente, para después enderezarse, iba a abrir la puerta cuando la frené—, ¿Qué sucede?
Le tomé del rostro, presionando un poco sus mejillas, ella frunció ligeramente sus cejas.
—No. Olvídalo.
Bajé del auto, fruncí las cejas, ¿Por qué quería besarle? Seguro que era que en los últimos minutos ella no salía de mi cabeza por lo que habría pasado y que sentía culpa, le abrí la puerta del coche y le ayudé a bajar, sujetando su mano, ella parecía desconcertada, apenas bajamos del auto noté que había demasiada prensa.
—¡Erick! ¿Cómo se encuentra Sabrina?
—Señorita Donnut, nos hemos enterado modo que has pasado después de tu concierto, ¿Qué es lo que ha pasado? —, le colocaron un micrófono de modo brusco en su rostro, ella retrocedió un poco tambaleándose, la sostuve de la cintura.
—Ahora, ni Sabrina ni yo responderemos ninguna pregunta—, Informe, sin soltar a Sabrina.
—Nos parece de vital importancia...
—Ahora lo que me parece de vital importancia es la salud y el bienestar de mi chica—, Informó a lo que los ojos de Sabrina me miraron de reojo.
Las preguntas siguieron, pero nosotros nos mantuvimos en silencio, apenas nos adentramos al hotel ella soltó un suspiro ligeramente pesado.
—¿Tu chica? —, dijo ella burlona—, De a poco a poco me dejas de decir Sabrina, cuidado Erick, que quizá seas tu quien olvide que este noviazgo es falso.
Solté una risa burlona apenas ella comenzó a caminar en dirección del elevador, miré en su hombro, notando que tenía un morete, ella estaba siendo molestada por... ¿Danna?
Caminé detrás de ella, para adentrarnos ambos al elevador, ella tomó un poco de aire y se recargo en la pared fría del elevador.
—¿Aún te duele mucho? —, Le pregunté acercándome a ella, mirando aquella herida.
—Un poco. Pero a menos de que me dé en una bala en la frente no moriré por ella—, dijo sacando su celular, fruncí las cejas.
—No digas tonterías Sobrinas.
—Es un chiste, puedes reírte—, Dijo con tranquilidad, rodé los ojos.
—Sabrina, quiero pedirte algo...
—¿Dime?
—Que, si vuelven a mandarte algo, me lo dirás.
Ella miró en mi dirección y sonrió con burla.
—¿Tú me defenderás? —, Preguntó a lo que rodé los ojos.
F L A S H B A C K
—¡Hey! ¡Cabrán suelta a Sabrina! —, Le quite al chico que la tenía encerrada en el casillero—, ¿Qué demonios haces?
—¿¡A ti que demonios te importa Erick?!—, me reprendió él.
Miré hacía Sabrina, tenía un fino hilo de sangre cayendo de su labio, ella pasó su dedo por el limpiando la sangre, para abrazar su cuerpo, ella estaba asustado.
¡Maldición! ¡¿Cómo demonios me terminaban involucrando con la bruta de Sabrina!? Siempre terminaba haciendo cosas por ayudar a Sabrina, sin darme cuenta de ello.
Vi rojo cuando noté los ojos rojos llorosos de Sabrina y comencé a golpear sin piedad el rostro de aquel chico, Comenzamos una pelea bastante intensa por Sabrina, ¿Cómo es que esta chica siempre mantenía mi mundo de cabeza? ¡Maldición! ¡Si era una bruta!
F I N D E L F L A S H B A C K
Sabrina se sentó en el borde de la cama, con mi camisa cubriendo su piel, se veía preciosa, ella estaba cepillando su cabello, mientras tarareaba, se miraba bastante cansada.
—Pediré comida, ¿Vemos películas? —, dije sentándome junto a ella—, Perfecto.
—¿Por qué estás siendo tan amable conmigo? —, preguntó curiosa, le miré de reojo—, Tu...
Culpa. Quería hacer sentir que ella no tuviera un mal día, me sentía completamente culpable por lo que ella había pasado en el aspecto que le dijeran eso y le hicieran daño, yo no quería ver como ella sufría.
—Porque puedo ser amable—, Encogí los hombros para buscar una película—, ¿Qué quieres ver?
—Quiero... Que hablemos—, Me quito el control y lo coloco en la cama—, ¿Podemos tener una charla real?
—¿Qué estamos teniendo ahorita? —, espetó con burla, tomando el control de nuevo.
—Erick—, se quejó, para ponerse adelante de nuevo—, He visto a Danna, no digo que ella sea quien me hizo esto, es solo que...
—¿Danna?
—Siento que Danna aún te ama y.…—, Se quedó callada por un par de segundos—. Y creo que tú aún la amas
Amar a Danna.
Danna era una chica extraña, pero vaya que extraña, muchas veces no la entendía, ¿Amor? Dudaba que, entre nosotros, durante un tiempo, en realidad fuera amor, quizá al principio, de aquello que las personas mencionan "etapa rosa", pero...
¿Amor? ¿Qué era en realidad el amor?
—Estás enloqueciendo Sabrina—, le dije, ella frunció las cejas—, Creo que ese golpe en la cabeza te ha afectado.
—Eres un...
—Ven, acuéstate—, le dije a lo que ella me miro—. Fue un día pesado.
—¿Crees que te volverías a enamorar?
—¿Por qué tantas dudas del amor Sabrina? —, Le dije ella se recostó y la acomodé en mi hombro, jugando con su cabello—, ¿Tú que piensas del amor?
—Amor, amor, amor—, Repitió un par de veces—, No lo sé, solo es amor, se supone que no se piensa mucho...
—No al inicio, al inicio si es un sentimiento. Después solo es una decisión.
—No lo sé...
Ya no le dije nada. Por primera vez estuvimos pasando una noche tranquila, vimos un par de películas y comimos varias cosas, Sabrina se quedó dormida.
Sentí el celular vibrar, lo tomé con cuidado para no despertar a Sabrina.
Danna: ¿Podemos hablar?
Pensé demasiado en que responderle, miré a Sabrina por un par de segundos para terminar por decirle que sí, me levanté de la cama y sujete mi chaqueta para colocármela, pensando en Sabrina, viendo a ella como es que se encontraba dormida en la cama, pensé, ¿Podría enamorarme alguna vez? Es decir, habría escuchado a muchas personas hablar sobre el amor y lo maravilloso que este era, si lo pensaba a futuro...
Quizá sería algo bueno enamorarse alguna vez, camine hacía la puerta de la habitación para mirar por sobre mi hombro una vez más para ver a Sabrina, salí de la habitación y mientras caminaba al elevador, me pregunté, ¿Sería posible que lo que dijera Sabrina fuera cierto? Que, en realidad, hubiera amor, entre Danna y yo después de la etapa de enamoramiento, que ella aún estuviera enamorada de mí.
Apenas baje, noté cómo es que la prensa ya habría desaparecido, quería el bien de Sabrina, pero también quería que la paz entre todo el desastre sobre lo que llegue a hacer con Danna, desapareciera. Con ella mi reputación habría desaparecido y mi vida se habría venido cuesta abajo.
¿No decían que cuando era amor las personas se impulsaban a ser mejores? Porque Danna y yo nos habríamos hecho trizas mutuamente.
Llegué fuera del hotel y caminando por las calles de Nueva York pensé en que... Si Sabrina despertaba, seguramente podría tomar un punto para que ella no durmiera en mi habitación.
Llegue al lugar que acordamos, a aquel bar, ella ya se encontraba sentada en lo alto del taburete, con la paz entre sus ojos, pero podía ver cómo es que su mano temblaba ligeramente.
—Viniste—, dijo después de un par de segundos.
—Llamaste—, dije sentándome a un lado de ella.
Sus ojos oscuros, y su cabello n***o caía hasta sus hombros, podía ver su piel pálida cubierta de los tatuajes en su brazo y hombros.
—¿Cómo está Sabrina? —, preguntó con tranquilidad bebiendo de su vaso.
—Bien, no le sucedió nada—, Dije pidiendo una botella de agua, el mesero asintió.
—¿Agua? Vaya que te estás convirtiendo en un niño bueno—, dijo a lo que rodé los ojos—, Sabrina te está lavando la cabeza.
—Sabrina me hace mejor persona—, Le dije a lo que encogió sus hombros—, Hablando de Sabrina, ¿Tuviste algo que ver con ello?
—No sé qué es lo que paso—, Bebió de su tequila y se giró hacía mí, acomodando su cabello—, solo sé que la atacaron. ¿Por qué atacaría a alguien?
—Danna, Sabrina es mi chica y no quiero que te metas con ella—, Le reproche levantándome, tomando mi chaqueta—, ¿Lo entiendes?
Ella se levantó con las cejas fruncidas, para empujarme ligeramente, enojada.
—¿Crees que yo perdería mi tiempo con una chica como ella? Por dios, es tan bajita que no tendría que hacer nada, cualquier persona puede llegar a pisarla, muchas personas son mejores que ella—, Dijo furiosa, rodé los ojos.
Saque dinero de mi cartera y lo deje en la barra, con bastante furia el dinero en la barra.
—No te expreses así de ella. Ella es lo mejor que me ha pasado en la vida.
—¡Por dios! ¡Siempre te expresaste de ella como si fuera basura! —, se mofó, para beber de su trago—, ¿De dónde mierda nació el amor? ¡¿Desde cuándo te gustan las chicas así?! ¡Tan desabrida!
—Eso no es asunto tuyo.
—¡Por dios! ¡Es como vomito de unicornio! ¡Una mierda de arcoíris! Regresaras a mí, como siempre lo hiciste, porque dentro de ti sabes perfectamente como yo... Que vamos a ser siempre tú y yo.
—Ya no hay un siempre juntos Danna—, Le dije con desdén.
Apenas lo dije me giré, estaba por salir del bar cuando su voz me detuvo.
—¡Erick! ¡Eres mío o de nadie! —, Gritó furiosa tirando su vaso al suelo haciendo que el sonido estrepitoso del vaso quebrandose en mil pedazos.
Me coloqué la chaqueta y salí del lugar.
SABRINA
Me desperté cuando sentí que el peso de la cama se hundió, abrí los ojos notando que él se estaba acostando a mi lado, sus ojos me miraron con suma curiosidad, me acomodé en la cama y le sonreí ligeramente.
—¿Estás bien pequeña? —, preguntó pasando su mano por mi cabello, apartándole de la gasa—, Perdón por despertarte.
—No importa. Y si, te digo que estoy bien—, Encogí mis hombros y le miré—, Aquí ya se acabaron los conciertos, ¿No?
—Sí—, mencionó. Para mirarme con curiosidad—. ¿Has pensado en que quieres hacer aquí?
—No en realidad. He estado demasiado ajetreada con las cosas—, Me levanté, sentí como me maree sintiendo una punzada en la cabeza, me tambalee un poco.
—Sabrina, acuéstate—, ordenó. Rodé los ojos sosteniéndome del tocador.
—¿Para qué? Ya es...
—Son las cuatro de la mañana, duerme—, Me ordenó, me senté en la cama. Para verle con dudas.
—Siento que estás haciendo un lío de nada, ¿No lo crees? —, Le dije con una mueca—, Me siento como si me estuvieras cuidando cada paso.
—Estás en este lío por mi culpa, ¿No lo crees? —, Me dijo para acercarse a mí, se colocó adelante y me tomó del mentón—, Por lo escrito.
—Pudo ser cualquier cosa, una fan loca... No lo sé Erick—, dije, mirando directamente a sus ojos, esperando notar notarme tranquila—, Estoy bien.
—Duerme, te enseñaré Nueva York en la mañana—, Me dijo, para sonreírme—, Te compensaré lo de hoy
—No tienes nada que compensarme—, L e dije, él asintió ligeramente—, de verdad, no tienes nada que compensarme.
—Pero quiero hacerlo pequeña, ahora hay que dormir, que es tarde—, Me dijo.
Quizá esto me resultaba curioso porque me estaba hablando con amabilidad, pensaba que en realidad si sentía demasiada culpa, me recosté en la cama y él se acostó junto a mí, me quedé mirando hacia el techo por un par de segundos, habría visto a Danna, honestamente si habría pensado en que ella habría tenido algo que ver, si, lo habría pensado, pero no quería decirlo en voz alta porque... Si pensaba que ella habría tenido que ver, pero también sabía y sentía que ellos aún se amaban, miré en dirección de Erick notando que se encontraba dormido ya, pasé mi mano por el mí buscando mi celular, apenas lo tomé miré.
Pablo: me enteré de lo que te pasó, ¿Estás bien? ¿Qué fue lo que sucedió?
No conteste, por primera vez en la vida me sentí como un vuelco en el estómago, este se me habría encogido, revuelto... ¿Era posible que Erick me estuviera confundiendo de este modo? Es decir, no podía ser posible que yo le gustará a Erick, pero, ¿Por qué me trataba de este modo?
ERICK
Apenas desperté noté cómo Sabrina estaba completamente dormida, el cabello rubio se pegaba ligeramente en su frente, sus manos se aferraban a las sábanas y sus cejas estaban fruncidas.
Me senté en la cama, estirándome para ver hacía el techo, dormir con Sabrina, el dormir con ella estas últimas dos veces, sin nada s****l de por medio se sentía diferente, nunca habría dormido con una chica sin tener sexo, se sentía bien, reconfortante.
Apenas entre al baño y me lavé la cara, pensé en la escena que habría sucedido con Danna anoche en el bar, sabía que Danna estaba un poco chiflada, pero, ¿esto? Esto me parecía demasiado.
El pensar que ella habría actuado de este modo por una tontería.
Salí del baño notando que Sabrina aún se encontraba dormida, miré el reloj, aún era temprano, las ocho de la mañana, relamí mis labios y tomé mi teléfono.
Apenas entre a Twitter noté que se encontraba el nombre de Danna en tendencias... Al igual que el mío. Mierda.
Comencé a leer notando que se trataba justamente de lo que habría pasado esta madrugada, golpee ligeramente mi teléfono con mi barbilla, para rodar los ojos.
"Se ha visto en la noche de la madrugada de hoy al cantante Erick Parker, en un bar de Nueva York después de un concierto de su pareja Sabrina, quien habría sufrido un ataque en camerinos el día de ayer, con Danna Marín, su ex pareja.
En las grabaciones se le puede ver a ambos discutir y a Danna en un ataque de ira, donde ella le gritó "Mío o de nadie", se presume que Erick habría ido por el altercado que recibió Sabrina Donnut el día de ayer, ¿Será que Danna Marín tuvo algo que ver con el altercado de Sabrina Donnut?
Hasta el momento se desconoce el estado de Sabrina, ayer se le vio con puntadas en la frente, confundida, sin dar comentarios a la prensa".
Miré a Sabrina, ¿Qué sería lo que ella pensaría de ver esto? Seguro afirmaría las sospechas que tiene conque ella aun siente algo por mí, cerrando así cualquier oportunidad que tendría de estar con ella.
Me acerqué al teléfono de Sabrina, y sin pensarlo lo apagué guardando este en mi chaqueta. Me senté de nuevo en la cama, repasando lo que pensé, ¿De verdad me importaba que cerrará a la idea de que ella y yo estuviéramos juntos?
Ya no quería pensar en ello, no quería pensar en que Sabrina y yo estuviéramos en una relación, porque pensarlo de ese modo, sería saber, que me estaba enamorando, el que se enamora pierde.
Y yo jamás perdía.
Relamí mis labios, para después suspirar, ¿Qué es lo que quería pensar?
Había sentimientos y emociones que no regresaban, ideas que no podía creer que volverían, eso ya habría pasado.
—¿qué pasa? Estás mirándome—, Susurró Sabrina con la voz completamente ronca—, ¿Por qué me sigues mirando?
—Porque babeas—, Dije sin pensar, ella rodó los ojos y los cerró de nuevo, para suspirar.
—¿Siempre eres tan amable en la mañana? —, Preguntó, sonreí ligeramente—, Eres un idiota.
—Y tu eres una bruta—, Le dije con desdén levantándome, ella buscó con la mano, su celular seguramente.
Apenas no lo sintió abrió los ojos y se sentó, no lo encontró—por obvias razones—, me miró y frunció las cejas ligeramente.
—¿Has visto mi celular?
—Levántate, anda. Tenemos cosas que hacer.
—Has visto mi celular—, Afirmo esta vez, para suspirar—, ¿En dónde está?
—Sólo levántate, cámbiate y nos iremos—, Le ordené para buscar mi camiseta—, Así que levántate.
—Dame mi maldito teléfono Erick—, Me dijo enojada, poniéndose delante de mí—, ¿Por qué no me lo quieres dar?
—Mira, tenemos dos opciones, pequeña—, Le dije sujetando su rostro su avente, cosa que relajo cada una de sus facciones—, Pasamos un buen día, te vas a cambiar, y tenemos un buen día, o peleamos, ves tu celular, a lo que miras tu celular y posiblemente te molestes, o te pongas en un mal día, y todo salga mal.
—Confiaré en ti… Sólo necesito que me digas que el no tener mi celular hoy, será algo bueno—, Dijo a lo que fruncí las cejas bajamente—, O que sólo eres tú siendo un mandón cómo siempre.
—Confía en mí.