p r o t e c c i ó n

5000 Palabras
¿Quién dice hasta cuando es el suficiente tiempo para poder enamorarse? ¿Quién decide de quien te puedes enamorar? ¿Cuántas veces? ¿En qué momento? Si lo pensaba, me habría enamorado antes, pero el creerlo del todo, era tonto, porque… El enamorarse siempre me llevaba al mismo lugar. Nadie pasaba el suficiente tiempo lastimado, eso dicen. Cuando sentía el corazón latiéndome lo suficientemente fuerte, me preguntaba cómo es que todo esto me resultaba ser difícil, si las emociones dentro de mí se sumaban demasiado, somos las sumas de nuestras partes y estás mismas, nos llevaban justamente al límite. CAPÍTULO 20 SABRINA Me adentré en mi habitación, notando cómo el espejo estaba lleno de notas, una tras otra, tras otra, relamí mis labios para acercarme ligeramente, notando que todas estas notas tenían “zorra” escrito en cada una de las notas, pensé, ¿Poder hacer que esto me llenará de dolor? ¿O hacer algo bueno de ello? Sabía que yo no era una zorra, sabía que era una buena persona, sabía que era buena persona y que jamás habría sido una zorra. Me metí a bañar, pensando en ello, así que esto era algo más personal, ¿Cómo es que habría entrado en mi habitación? ¿Cómo es que se habría tomado todo el tiempo del mundo para poder encontrar un modo de poder adentrarse en mi habitación? Mientras que el agua caliente caía por sobre mi cabeza, esperaba que todos y cada uno de los pensamientos saldrían de mi cabeza con facilidad, pero no podía sacarlos, yo no era una zorra, y supongo que ello era lo que me hacía sentir así, que los rumores, las palabras y todas y cada una de las cosas que me habrían dicho me hacían sentir pequeña, insignificante, pensaba que esa persona me hacía sentir así. ¿Debía de decirle a Erick? Quería hacerlo, pero no quería parecer que era una chica tonta, que no podía enfrentar sus propios problemas sola, aunque claro, esto era acoso, podía pensar en ello. Caminé hacía afuera de la ducha, con una toalla envolviendo mi cuerpo, pensé en ello un par de veces, me senté en el borde de la cama, para relamer mis labios con tranquilidad. —Sabrina, ¿Estás bien? —, Preguntó Erick, tocando la puerta de la habitación—, ¿Sabrina? —Sí, bien—, Dije mirando hacía el espejo, las notas, las palabras groseras, los insultos—, Ahora salgo… El no dijo nada, se mantuvo en completo silencio, parecía tranquilo, es decir, ¿Por qué no lo estaría? Hasta donde yo sabía el no era adivino, no podría saber, que detrás de esa puerta de madera, se encontraba una habitación, en donde habría estado la lunática de Danna, podría asegurar que habría sido Danna, el hecho de que ella estuviera enamorada de Erick, verla tan cerca y que en aquel concierto, en donde me hizo la herida, que ahora estaba en mi frente, cubierta por una gasa me hiciera recordar que, al final del día, las cosas siempre habrían tenido un orden en absoluto, las personas estaban predestinadas a algo, quizá, yo habría interferido en lo que era su vida, yo me habría puesto entre medio de ellos dos y habría creado el colapso, y… A pesar de que no quería pensarlo, sabía que era cierto. Me arreglé, de un modo sencillo, pero no lo suficiente, con una falda corta lila y una blusa blanca, quería pensar que Erick al saberlo, podría ponerse de mi lado, pero estaría del de Danna, ¡Claro que estaría del lado de Danna! Porque yo era su falsa novia y ella… Era el amor de su vida. Yo no podía competir con esas cosas, ni siquiera tenía la energía suficiente para hacerlo, era demasiado para mí, demasiado el pensar que todo esto si quiera podía ser real. Apenas terminé toque la habitación de Erick, pensé de nuevo en lo que habría dicho, a partir del siguiente lugar, en el siguiente destino, ya compartiríamos la habitación, de cierto modo, mirando lo que habría hecho la persona que habría entrado a mi habitación, no me parecía ser una mala idea del todo, no pensaba si quiera en tener que correr peligro, por alguien que, al final del día, quería esto para limpiar su reputación, yo tenía que tenerlo claro, yo habría aceptado esto por necesidad y él, del mismo modo, ambos necesitábamos algo de todo esto, no es que alguno de los dos se hubiera enamorado del otro. Erick abrió la puerta, entre a su habitación velozmente y cerré esta del mismo modo, esperando que él no pudiera ver las notas que se encontraban pegadas en el espejo, ¿Qué podría decirle? Que, de nuevo, cómo en la escuela, se encontraba alguien que me estaba molestando, seguramente, se burlaría de mí, ¿Cómo no hacerlo? Si esto era más que ridículo, era molestada por una chica, que lo único que quería era volver con Erick, podría solucionarlo. —Estás actuando raro, ¿Estás bien? —, Me recargué en la puerta de la habitación y asentí velozmente—, No lo creo. —Claro que estoy bien, ¿Por qué no lo estaría? —, Dije con bastante obviedad—, Así que… ¿Qué tienes planeado el día de hoy? —Será un largo recorrido, así que, olvida a César, olvida a todos, puedes ponerte tenis—, Me dijo con tranquilidad—, Se cuanto odias tener que usar esos zapatos la mayor parte del tiempo. Rodé los ojos, pero sonreí, en realidad, sentía que de cierto modo el actuaba de un modo completamente diferente conmigo, ¿Por qué lo hacía? Le tomé la palabra, porque de verdad el usar los tacones me agotaba, era demasiado trabajo, entre a la habitación, para tomar un par de tenis, me los coloqué velozmente, notando cómo es que Erick se encontraba parado en el marco de la puerta que se encontraba dividiendo nuestras habitaciones, no lo habría pensado, en el hecho de que él podría ver, al abrir la puerta, lo que se encontraba tras de ella, sus ojos miraban en mi dirección y por primera vez rogaba con toda la fuerza de mi ser que sus ojos se quedaran viendo solo en esa dirección. —Estoy lista—, Dije colgando mi bolso en mi hombro, caminando velozmente hacía él—, Podemos irnos. —¿Segura que estás bien? Parece que ocultas algo. Cerré la puerta de la habitación velozmente y le di una sonrisa de oreja a oreja. —¿Ocultar algo? ¿No te parece que estas desvariando Erick? —, Me burlé, pero, sabía que detrás de mí, de aquella puerta que cerraba. Habría algo que me estaba carcomiendo por completo la cabeza. ERICK Podía asegurar de que Sabrina se encontraba ocultando algo, podía pensar en que ella estaba haciendo eso, podía ver en sus ojos, aquellos ojos azules que había incertidumbre, estaba más que claro que ella no me lo diría, así que tenía que averiguar, pero no quería preguntarle a cualquiera de quien podría hacerlo, porque el introducir a alguien en la habitación de Sabrina sería algo peligroso, parecía ser algo tonto, pero con todo lo que estaba pasando, tenía la duda de que si era Danna quien estaba detrás de Sabrina o era algo más, introducir a alguien en la habitación de Sabrina. —¿En que tanto estás pensando Erick? —, Me pregunto con curiosidad, encogí mis hombros—, Pareces confundido. —No lo estoy, así que… Estás bien, ¿Podrías prometerlo? Sus ojos se abrieron a par por un par de segundos, pero no dijo absolutamente nada, era cómo si ella quisiera ocultar algo, pero no lo dijo. —Así que, estás pensando en ello, ¿No? —, Me dijo con una sonrisa burlona—, Estoy bien, no necesito prometerlo, se que estoy bien. —Sí, lo estás—, Asentí, pero no le creí. Supongo, que, si tuviera que introducir a alguien a su habitación, podría ser a Evan, creo que era una de las personas en las cuales confiaba más, si se lo decía a Ximena, podría ser algo tranquilo, pero con lo que habría pasado en el bar hace un par de días, donde habría sido ella quien habría sacado al tema el contrato sobre nuestro noviazgo, me pregunté si era de confiar, bueno, claramente confiaba en Ximena, pero, quería que esto se mantuviera en el menor ruido posible. —Iremos por un helado—, Le dije apenas se abrió la puerta, sus cejas se fruncieron. —¿No quieres desayunar primero? —, Me preguntó, con confusión—, Creí que decías que era la parte más importante del día, el desayuno. —Y lo es, pero a veces podemos saltar las reglas, ¿No es así? —, Pregunté, ella soltó una risa—, Vamos, ¿no es lo que todos los niños desean? Aunque claramente ya no éramos unos niños, claramente ya no lo éramos, pero después de lo que ella me contó, casi inconscientemente que habría perdido muchas cosas de su niñez, junto de su adolescencia, por el hecho de estar concentrada en otras cosas, me di cuenta, que mientras que yo era una persona afortunada que se pasaba la mayor parte de su vida odiando todo, ella habría estado disfrutando la vida, viviendo lo más que podía a pesar de que no podía hacerlo, siempre hacía lo mejor que podía. —Bien, vamos. Ella sonreía mientras me contaba lo divertido que eran ciertas cosas, la escuchaba, podía ver su rostro completamente emocionado mientras lo hacía, ella era una persona extraordinaria, bien dicen que las personas que mejor ocultan la tristeza, son las que sonríen más, es curioso, lo pensaba demasiado. Ella se sentó en una de las sillas de madera, para posar su rostro entre sus manos, seguía sonriendo, contándome de lo divertido que habría sido cuando estábamos en la preparatoria y las vergüenzas que habríamos pasado—ella más que yo—por alguna razón, a pesar de que las habríamos pasado casi al mismo tiempo, ella parecía haberla disfrutado más, era supongo eso lo que nos definía como las personas, era así cómo todas las demás personas decían que era la vida. Todo se trataba sobre la percepción de las cosas. Habríamos vivido lo mismo, claro que ella habría tenido muchos más problemas de los que yo habría tenido, ella habría tenido que ir al funeral de su padre, mientras que estábamos en las finales de exámenes, ella tuvo que ir, puesto que estaba fallando en un par de materias, terminó por acomodar un par de cosas después, cuando tuvo que luchar en mantenerse en esa escuela. —¿De que quieres tu helado? —, Le pregunté, mirando hacía ella, sus ojos se abrieron a par y encogió sus hombros. —Ah, de… No sé, fresa—, Dijo a lo que asentí vagamente. Me levanté a lo que ella me miro con curiosidad mientras desaparecía de su campo de visión, apenas llegué al mostrador, pedí lo de ambos, pero saqué mi celular, busqué el contacto de Evan, para llamarle. —Creí que estarías en una cita con tu amorcito—, Dijo burlón apenas contestó, rodé los ojos—, ¿Qué necesitas Erick? —¿Qué te hace pensar que necesito algo? —, Le pregunté, mirando cómo es que la chica preparaba los helados. —Nunca llamas, menos tan temprano. ¿Es sobre lo que le paso ayer a Sabrina? —, Indago, afirme en un sonido nasal—, Hemos estado investigando, pero no hemos podido encontrar nada, las cámaras si captaron a una chica entrar y salir velozmente del lugar, dos veces, cuando dejo la nota y cuando la atacó. —¿No han logrado poder ver su rostro? —, Pregunté, recargando mi peso en una de mis piernas, para suspirar—, Es importante. —No. No hemos podido ver absolutamente nada—, Repitió, bufé con cansancio. —Necesito otro favor, esta mañana, cuando Sabrina entro en su habitación, me di cuenta que se miraba un poco conmocionada, cómo si hubiera visto algo que no habría podido si quiera ver. —¿Crees que la molestaron también en su habitación? —, Alargó con confusión. —Sí, creo que la han molestado, pero no puedo asegurarlo—, Le afirmé, dejando dinero en la mano de la chica—, Gracias—, Le dije a la chica, tomando ambos vasos—, Así que quería saber… —Sí podía introducirme a su habitación y cerciorarme de que todo esta bien, ¿No es así? —, Preguntó, me detuve por un par de segundos, notando cómo es que Sabrina se encontraba haciendo algo con una de las servilletas—, Se molestará si sabe que entre a su habitación. —Las cosas no podrían ser peores y lo sabes—, Le recordé—, Sólo quiero saber si las cosas van peor. —Bien, entraré—, Me dijo con desdén—, Y sobre Danna, ¿La viste anoche? —Quería saber si habría sido ella—, Le informé, soltó una risa sin gracia. —¿Crees que haya sido ella? —, Me preguntó—, Se que Danna esta un poco chiflada, pero esto es obsesivo, quizá una fan tuya se ha ensañado con ella, ¿No lo habías pensado? —En más de una ocasión—, Le dije con una mueca, no quería pensarlo, pero era más que posible—, Sólo, verifícalo, necesito saber si le han molestado. —Bien, te llamó en un rato Romeo. Rodé los ojos y colgué, abrí la puerta la cual hizo el sonido de la campana sonando apenas eso sucedió, los ojos se Sabrina me miraron y una sonrisa salió de sus labios, me senté junto a ella, dejando el helado frente a ella, me agradeció, para comenzar a jugar con la cuchara, antes de introducir una cucharada en su boca. —Esta delicioso—, Dijo con tranquilidad, para después mirar hacía los lados—, Oye Erick, ¿De verdad lo haces porque quieres compensarme? En realidad, por alguna razón quería pasar tiempo con ella, me parecía algo lindo, odiaba pensar con esa palabra, lo lindo, no quería decir si quiera la palabra lindo, rodé los ojos, no sabía que era lo que pasaba por mi cabeza. Quería pasar el tiempo con Sabrina, eso era lo único que quería y me parecía algo increíble, ella en realidad, parecía dejar de ser una chica aburrida, parecía ser cómo si después de lo que habría pasado, después de lo que habría sido la relación con Pablo, le habría hecho lo posible, por mantenerse en calma, en una jaula, cómo si se encontrará perdida en ese lugar, volando de un lugar a otro, esperando que lo que pasaría en su cabeza no le atormentará, cómo si aquel pajarito quisiera escapar de ese lugar y no perder la razón. Alguien habría llegado a abrir la puerta de aquella jaula, esperando poder salir, ahora que habría salido, parecía no saber hacía donde volar. —Sí, quería compensarte—, Introduje un poco de helado en mi boca, para encoger mis hombros. —Por lo de la nota, ¿No es así? F L A S H B A CK —No me duele, si eso es lo que te preocupa—, Me dijo con tranquilidad, encogí los hombros con tranquilidad—, Estoy bien, no es la primera vez que me pasa. —Estás bien, eso es bueno, pero, ¿Por qué te sigues esmerando en hacer que todo esto no suene a un desastre? —, Pregunté, a lo que ella rodó los ojos—, Esta bien sentirse molesta. —Sí, estoy molesta. Pero esto es una tontería—, Dijo ella, para sentarse en el pasto, dejando el hielo en su labio, esperando que el dolor se calmará. —Aun no me has dicho porque te golpearon esas chicas—, Mencioné con duda—, ¿Qué fue lo que hizo que ellas te golpearan? Ella miró hacía el cielo, presionando un poco más el hielo en su labio, esperando que el dolor de su labio desapareciera, las chicas se habrían ensañado con ella, causando más daños de los que podía pensar, habría pedido en la salida que, si podía venir a mi casa, a colocarse hielo, no quería llegar con los labios hinchados y el ojo morado, no podía pensar en ello, ¿Cómo es que alguien golpeaba con tanto odio a una persona? Nunca había visto que tres chicas se fueran con tanta furia hacía una persona, a pesar de que Sabrina se habría intentado alejar, a pesar de que ella habría intentado defenderse, no habría podido hacerlo. —Por tu culpa—, Soltó una risa vacía, para después mirar en mi dirección, recostándose en el pasto, imité su acción—, Porque piensan que me gustas. —¿Y no te gusto? —, Le dije girando mi rostro hacía ella—, Que eso no sería una novedad. —Eres un tarado—, Cerró los ojos y mordió el interior de su mejilla—, No me gustas, pero, es algo que no podría pensar con claridad… Si ellas piensan que me gustas y me golpearon por ello, ¿Te imaginas lo que sería de mí si en realidad me gustarás? —Sería tonto. Por ello no te gusto, y solo somos amigos. —Sí, sólo amigos—, Repitió con una ligera mueca—, Eso ya lo sé. —Entonces, crees que fue por eso—, Le señalé, sintiendo un poco de culpa, por lo que ella soltó una risa—, ¿No? —No. Se que fue eso, porque ellas lo dijeron—, Me confirmó, alcé las cejas con sorpresa. Pensar que habrían golpeado a Sabrina por el hecho de que yo le gustará, me parecía una completa tontería, pero el hecho de que la golpearan por ello, me hacía sentirme aún más sorprendido. —No… eso no puede ser… —Así que la famosísima frase llegó, ¿Curioso no te parece? Eran tres chicas golpeándome, por la misma razón—, Dijo con una sonrisa vaga—, “Mío o de nadie”. —Te lo compensaré—, Le dije, a lo que ella rodó los ojos. —No. No quiero que me lo compenses—, Dijo con las cejas fruncidas—, Supongo, que él hecho de saberlo, o si quiera pensarlo… Es malo. —¿Por qué sería malo? —Porque estarías mucho tiempo en mi vida, y de ser así, más golpizas llegarían a mí. F I N D E L F L A S H B A C K Supongo, que antes no lo pensé con suma claridad, el hecho de pensar que cada vez que Sabrina estaba de frente conmigo, cada que ella y yo pasábamos un momento tranquilo, y parecía que podíamos llevarnos bien, me equivocaba, siempre me equivocaba, porque llegaba alguien que la hacía sentir mal, que la hacía sentir inferior y de verlo de ese modo, me causaba cólera, porque era el hecho de pensar, que… Que las personas tenían cierto control en mi vida, había varias chicas con las cuales Sabrina habría salido herida, ¿Quería pensar en ello? ¿Qué cada vez que estuviera cerca de Sabrina ella saldría herida? Aunque quizá, solo habría sido una tontería, quizá se trataba de ello. —Eres un tonto—, Me dijo vagamente. —¿Te parece que soy un tonto? —, Me levanté, di un par de pasos poniéndome a un lado de ella, me miró con las cejas alzadas, pero regresó la mirada a su helado, para comer un poco más de él. —Sí, un gran tonto—, Se burló. Asentí, por alguna razón, a hora lo único que tenía en mente y dentro de mi cabeza, se trataba de una sola cosa, no sabía si quiera demostrarle a Sabrina que yo podía estar cerca de ella, sin que ella tuviera el control sobre ello, o si quizá solo quería, quería saber si lo que esto pasaba por mi cabeza, podía ser real. ¿Esto era real? Le tomé del brazo y la levanté, ella me miró con los ojos abiertos a par, bastante sorprendida por lo que habría pasado, no le di la oportunidad suficiente, para posar mi mano en su mejilla, para unir mis labios con los suyos, ella se quedó estática en los primeros cinco segundos, parecía que esto le habría sorprendido del mismo modo que a mi me habría llevado por sorpresa el hecho de haber tomado esta decisión, me regresó el beso un par de segundos después, pase mi mano a su cintura, intentando poder besarle con un poco más de cercanía. Así que las cosas eran de cierto modo interesante. Besaba demasiado las cosas y por mucho que lo pensará, no era algo que quizá yo habría pensado a fondo, pero entre más la besaba, más me daba cuenta, que lo único que quería hacer era besarla de nuevo. SABRINA Me beso, su beso me habría sorprendido de mil y un formas posibles, intentaba hacerme la idea de lo que habría pasado, que yo le habría regresado el beso porque habría querido, porque no habría ningunas cámaras cerca, porque no habría reflectores ni personas mirando directo en mi dirección, si le habría besado era porque… De verdad quería hacerlo, pero… ¿Por qué el me habría besado en primer lugar? No lo sabía, relamí mis labios para sentarme en el pasto, con Erick a un lado de mí. Estábamos viendo una película, no habríamos dicho nada ninguno de los dos, después del beso—no habríamos dicho nada del beso—era cómo si todo eso fuera algo que en realidad fuera normal, ¿Esto era normal? ¿O era acaso que ambos nos estábamos convirtiendo en personas completamente locas? Optaba demasiado en ello, optaba en que ambos nos estábamos volviendo locos, porque las personas enloquecían, las personas en nuevo york eran espontaneas y por ello aquella espontaneidad se habría pasado por encima de nosotros, cómo si hubiéramos tenido el aroma en las fosas nasales y eso nos cambiaría absolutamente todo. —¿Te gusta la película? —, Preguntó con tranquilidad, asentí—, estas demasiado callada. ¿Podía decirle que se trataba por el beso que habríamos tenido? Seguramente, eso era algo tonto, no quería decirle eso, pero… —Es por la película, no puedo hablar en la película, ¿O sí? Sentía, que Erick me estaba removiendo algo dentro de mi interior y eso era algo que me estaba temiendo, no quería temer de nada, pero el hecho de enamorarme, de Erick en particular, me parecía tener la mente en otros lugares, me sentía loca. Así que… Sentía que Erick estaba planeando algo, sentía que Erick me intentaba hacer sentir algo, si me enamoraba de Erick sabía que me terminaría por volver loca, me terminaría por sentir mal, las personas a diario te rompen el corazón, no quería sentirme con el corazón roto, además de que… Si lo pensaba de cierto modo, él no podría enamorarse de nadie, porque para enamorarse, él tendría que tener corazón y estaba segura de que él no tenía corazón. —Eres una bruta. —Tarado—, Rodé los ojos. Pero… Esto me parecía curioso, podía decirle tarados cientos de veces, podía inventarme cientos de insultos para decirle, pero en realidad, esto ya no parecía tener el completo sentido para mí, de ser de ese modo, era tonto… —Así que, Sabrina. ¿Quieres ir a beber hoy? —, Me pregunté, sonreí y negué—, ¿Por qué? Porque de decir que sí, sería cómo ponerme en el fuego, aun no sabía si mi estado alcohólico de ese día, aún se encontraba en mi sistema, sentía que me estaba convirtiendo en una locura. —Porque si bebo, seguramente terminaré por enloquecer—, Le confesé, él rodó los ojos—, Siento que aún sigo ebria del otro día. —Seguramente, si, sigues ebria—, Me dijo con una mueca—, Pero, no es del todo malo, al final del día, solo se vive una sola vez, ¿No? —¿Pasará algo malo? Siento que aun te debo sobre lo que paso el día que salimos, además de que olvide la mitad de la noche, y tu no me quieres llenar las lagunas mentales que tengo dentro de la cabeza. —Te lo diré, te lo prometo—, Dijo, a lo que miré hacía el cielo—, Vamos, será divertido, sólo tendremos esta edad una sola vez en la vida. —¿Me recordarás todo lo que pasó la noche anterior? —Sí. Lo haré. ERICK Así que besar a Sabrina me habría hecho un desastre en la cabeza, las ideologías y pensamientos que tuve dentro de mi cabeza después del beso me hizo darme cuenta que todo lo que estaba pensando en ello, me hacía pensar en que era un desastre, ambos estábamos viendo la película, quería recibir pronto la llamada de Evan o que me dijera si lo que pensaba de la habitación de Sabrina, pero no habría recibido información alguna de lo que habría pasado en esos momentos, relamí mis labios. Sabrina se quedó callada tiempo después, mientras que de sus labios no podía haber una sonrisa aún más grande, la estaba pasando bastante bien, parecía feliz y tranquila por todo esto. —Sabrina, sobre lo de ayer… La sonrisa de sus labios disminuyo, más no desapareció por completo, intentaba mantener la compostura de lo que habría pasado, se enderezó y me dio una señal de que siguiera. —¿Si te vuelven a decir algo me lo dirías? ¿Si hay una amenaza en tu contra me lo dirás? —, Le pregunté, esperar respuestas de por parte de Evan, sobre lo que habría pasado con Sabrina me generaba incógnitas en la cabeza—, ¿Me dirás si alguien te está molestando? —¿Por qué querrías saberlo? —, Se animo a preguntar después de un par de segundos, dejando su bebida en el pasto—, Al final del día, sigo creyendo que no te agrado. —Porque, sí, no me agradas—, Repitió a lo que sonreí con burla—, Pero desde niños te he dicho una sola cosa, que sigo pensando hasta el momento de hoy. Sabía que, si alguien era objeto de malos tratos, si alguien podría ser molestada, ese alguien sería Sabrina, por alguna razón—que hasta el día de hoy era capaz de desconocer—ella siempre se terminaba por meter en aprietos, ella no lo sabía la mayor parte de las veces, pero hacía lo posible por mantenerla a salvo, nunca habría imaginado el verla dañada. —¿Qué? ¿Qué soy una bruta? —, Me dijo con demasiada burla—, Cuidado Erick, que quizá lo desgastes tanto que seas tu el que terminé por creerlo. —Se que así son las cosas, eres una bruta—, Le dije para ver hacía la pantalla—, Pero sé también, que la única persona que puede decírtelo y recordártelo todos los días de tu vida, seré yo—, Me dijo con burla—, Así que, te dije alguna vez, que te mantendría en bien. Se que yo era también la persona que la molestaba, que le tiraba los libros en la escuela y que le repetía a diario que era una bruta, no tenía una duda de ello, relamí mis labios, para después ver cómo es que ella soltaba una sonrisa burlesca. —¿De verdad me protegerás? ¿Por ello es que te preocupa tanto? —, Me dijo con diversión—, No necesito que me protejas, así que, deberías de olvidarlo. —Así que, ¿No puedes pensar en ello? ¿Cierto? —, Le dije bajamente—, ¿No puedes pensarnos pensar en que puedo estar cerca de ti? ¿Acaso crees que nadie puede llegar a protegerte? Ella soltó una risa y encogió sus hombros. —No es que no crea que alguien “pueda” protegerme—, Me repitió, a lo que fruncí las cejas—, Es solo que, no necesito que nadie me proteja. No dije nada más, pero sabía que lo que me decía siempre terminaba ser por diferencia a lo que en realidad quería, así que pensé en ello, para lo que terminé soltando un suspiro, recibí un mensaje, era de Evan, miré de reojo hacía Sabrina, quien habría apoyado su mentón en sus rodillas, para seguir viendo la pantalla, sonreí para después mirar hacía la pantalla de mi teléfono, la habitación de Sabrina estaba llena de ilsultos y palabra hirientes, le habrían puesto demasiadas cosas en las cuales seguramente su cabeza tendría que pensar, ella miró de reojo en mi dirección, pero no dijo nada, quizá habría entendido una cosa, me habría enfurecido por lo que habría visto, pero de cierto modo, pensaba en que... A pesar de todo, a pesar de que ella pasará un mal día, a pesar de ser lastimada, ella habría hecho lo posible, por ocultar lo que sentía, por ocultar cada una de las cosas que afectaban. Quizá ella no lo diría, pero estaba asustada. Y no la dejaría en estos momentos, no dejaría que ella pasará un mal día, quizá ella necesitaba aclarar su mente, sobre lo que las personas le decían y yo... Yo tenía que aclarar mis ideas sobre ella, sobre del por qué la terminaba protegiendo siempre.
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