I n s i p i d o

1336 Palabras
Podemos ir lento; demasiado lento. Es interesante, ¿Desde cuando se a vuelto un temor amar? Preferimos ser quien tira la primera bala, antes de ser la persona herida. Aún si no sabemos si saldremos heridos. ERICK Sabrina. Ella era tonta, era la niña que siempre molestaba en la secundaria, era irritable, era... —Es encantadora, ¿Cierto? La pregunta de Ximena me resonó en la cabeza, le miré para regresar la mirada a Sabrina. Ella habría insistido, que si tenía pensado ir a hacer "caridad", fuera a un hospital. A ella en realidad, este rollo no le gustaba. No el de hacer actos benéficos a las personas, sino el hecho de que documentaba todo. "No lo haces porque te nazca, ¿O sí? Quieres que las demás personas vean eso de ti, que crean que eres buena persona". Sus palabras resonaban en mi cabeza, un taladrar. Sabrina había ido al área de los ancianos en etapa terminar, con un enorme ramo de rosas, y se las daba a las personas, mientras ellos parecían felices de ver un alma joven en ese lugar. Le insistió a César que lo que ella hiciera, no fuera documentado. "Yo quiero pasar tiempo con ellos, porque quiero, pero ser grabada, eso no quiero". No porque le avergonzara estar aquí. Ella decía que miles de veces había escuchado la frase "Siempre las personas hacen ruido en el mal, y el silencio en el bien". ¿Por qué debían de saber los demás que ella ayudaba? El plantar la idea de ser buena persona... No era parte de su plan. No tenía un plan. —Quieres desaparecer con la mirada a Sabrina? Que un poco más y estoy segura que lo logras—, Se burlo Ximena, le miré de reojo—. ¿Porque la estas mirando de ese modo? —No la miro. —¿Sigue enojada porque te acostaste con Samara?—, Preguntó. —No me acosté con ella—, Saque mi celular y comencé a mirar Twitter—, Estoy pagando ya a Sabrina como para tirar ese dinero a la basura. —La besaste en el elevador—, Siguió, para introducir la pajilla en su boca, bebía café—. Parece que has olvidado a donde iba todo esto. —En un par de meses, ella estará fuera de mi vida. Y sólo será un rumor—, Sentencie—, Ella no es mi tipo. —Quién está haciendo lo que deberías de hacer es Sabrina, no tú. Miré a la chica, quien sonreía mientras les enseñaba a los ancianos las flores. Quería limpiar mi imagen, pero Sabrina tenía razón. Este no era el modo. Solía hacer donaciones antes, sí. Pero esto, había empezado hace poco... —Apaga las cámaras, iré con ella—, le dije a lo que asintió. Caminé en dirección de Sabrina, quien apenas me vio me miro con confusión, más no dijo absolutamente nada. —Linda, ¿Él es tu novio?—, Preguntó una señora, con una ligera sonrisa. —Ah, sí—, Susurró Sabrina. Se enderezo y sonrió de nuevo—, Es Erick, Erick, ella es Valentina. —Un gusto—, Le dije, posandome a un lado de ella. Mis ojos miraron a mi alrededor, me preguntaba, ¿Cómo podían sobrellevar todo esto? Las enfermedades, el hospital, el lugar se miraba gris. —Tu novia es un encanto. Hace bastante tiempo que no recibíamos visita—, La voz temblorosa de otra mujer llegó—, Suelen visitar más a los niños. —Sí, es encantadora. —En realidad, Marlene y Valentina me contaban que son amigas—, Carraspeo Sabrina—, Desde niñas, siempre han sido demasiado unidas... —¿Y hay algo que podamos hacer por ustedes?—, Me animé a preguntar. —Visitar marte. —En realidad... A ambas nos gustan los libros, pero suele ser demasiado difícil leerlos. Noté las manos temblorosas de una de ellas, entendí el porqué lo mencionaba, en realidad era triste, Sabrina les prometió que en su estadía aquí vendría todos los tiempos libres posibles. Nos platicaron sobre aventuras que tuvieron de niñas y lo gracioso que les parecía que se irían al mismo tiempo, ambas estaban muy enfermas, no de lo mismo pero... Creían que era una señal divina de que siempre estarían juntas. Así ninguna tendría que ver partir a la otra. Sabrina los escuchaba con atención y siguió repartiendo las flores que habría traído. Cuando salimos del hospital me di cuenta de algo... —¿Tu no tenias un collar?—, le pregunté, ella miró hacía el hospital y negó—, Claro que sí. Te vi ahorrar por el demasiado tiempo. —Ah, ese collar... A Nate le gusto, dijo que era algo que le encantaría a su nieta que venía al hospital hoy, por su cumpleaños. —Era tu collar favorito. —A veces... Si las cosas pueden hacer más felices a otros, es mejor. —¿Por qué eres así?—, le frene del brazo—, es decir, si, es una buena acción pero... A ti te costó, trabajaste duro por el. —Erick, vengo de abajo, muy bajo, donde fingía no tener hambre para poder pagar los medicamentos de Zoé. Se lo que se siente la desesperación—, dijo a lo que frunci las cejas—, No tiene mucho dinero, el lo dijo... ¿Cuantos recuerdos puede tener con su nieta que sean memorables? Si los doctores le dan menos de un mes... —¿Tu situación era tan difícil? —Por algo firmamos, Erick. Yo no nací en cuna de oro, yo no nací teniendo todo, yo lo perdí, la realidad fuera de todo es más difícil de lo que crees, no todos somos afortunados—, pauso por un par de segundos—, A veces tienes que poner tus necesidades ante todo. —¿No era una necesidad comer? —Era una necesidad las medicinas de Zoé. —¿Por qué no acudiste a mí?—, le dije tomando su rostro, ella me miró con sorpresa—,¿Por que si todo estaba tan mal... No llamaste? —¿Por qué te llamaría? —Sabes lo mucho que quiero a Zoé. —¿La quieres? Si Sólo puedes decir de ella que el cerebro se... —No es lo que quise decir, no es lo que pensaba—, le recalque—, Sólo... —Nos las arreglamos, los primeros meses fueron complicados y creíamos que habíamos logrado algo, un avance—, sacudió la cabeza ligeramente para suspirar—, pero ella empeoró, y henos aquí, ahora soy tu novia falsa. —De no ser por Zoé, ¿No habrías aceptado? —No. No es el modo en el que querría que las cosas sucedieran. Asentí. Aunque, cuando la besé me di cuenta que no podía ser el único que... —No hice nada con Samara—, le prometí, ella encogió sus hombros. —No me molesta si haces algo con Samara o no, la cosa es que no quiero ser la cernuda a nivel nacional. —Internacional si somos más específicos—, Me burle a lo que ella rodó los ojos. —La cosa es... Que no tendrías que darme explicaciones, solo soy tu empleada. No dije más. No había tenido una charla así tan... Profunda con Sabrina, normalmente peleábamos, como perros y gatos. Solté un suspiro. Apenas llegamos fuera del hotel ella miró hacía el lugar. —¿Por qué empezaste a drogarte? Es decir, lo tenías todo... —Es una vida picante. Podrías intentar tenerla alguna vez—, Pause por un par de segundos, frunciendo las cejas—, No de las drogas, sino... —¿Te parezco aburrida? —Insipida. Pareces sacada del libro más aburrido del mundo, inclusive tuvieron que cambiar un poco tu estilo porque... —Ya, adiós Erick—, Soltó con los dientes apretados.
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