r o s a p a s t e l

1462 Palabras
Siempre intentamos dar el máximo, aunque al final del día no sabemos hasta donde somos capaces de llegar, ¿Estás satisfecho? CAPÍTULO 11 SABRINA El sonido de las personas hechas un caos por la próxima gira, todos caminando de un lado a otro y diciendo más cosas de las que podía procesar, el sonido de las pisadas chocando con el piso de mármol y la desesperación que emanaba la habitación, como perfume barato. Podía decir que me encontraba aquí, que escuchaba a cada una de las personas, pero, no me sentia parte de, mis pensamientos estaban en Milo, mi gato. —Sabrina, tenías que estar en prueba de vestuario hace quince minutos—, Reprendió César, le miré para desplazar la mirada al reloj. Tenía razón—, ¡Ya! Tenemos el tiempo encima Sabrina. Asentí tomando mi celular caminando hacía el elevador. Dicen que somos la suma de nuestras partes, no tenía sentido para mí, no al inicio. Pero, con el paso del tiempo, me di cuenta que tenía razón. Presione el botón del elevador y miré cómo los números disminuían. —Aún no entiendo como es que ella sale con Erick—, Escuché. Las asistentes, eran crueles—. No tiene ni pizca de gracia. —¡Y es tan descuidada!—, Miré de reojo—, Parece que ni siquiera sabe donde está parada. Me adentré al elevador y tiré hacía atrás mi cabeza, no estaba muy equivocada. Relami mis labios y esperé a llegar al piso correcto. El elevador se abrió y noté a Erick. —Te ves mal—, Me dijo apenas me vio. —Gracias, es lo que una chica quiere escuchar—, Dije entre dientes. —¿Llevas tu sarcasmo a todas partes? No conteste, las puertas estaban por abrirse cuando el presionó un botón y este se detuvo. Me miro y sujeto mi rostro en sus manos. —¿Ahora que quieres Erick? Sus ojos terminaron en mis labios, le miré a los ojos esperando que dijera algo, pero no lo hizo. Rodé los ojos para presionar el botón del elevador y este se abriera, —¿Así que no me besarías?—. Su tono era molesto, demasiado para ser honestos—, ¿Eso es lo que dijiste? —¿Y a ti que más te da? —Se lo dijiste a Zoé, ¿No? Mataría a la chismosa de Zoé, rodé los ojos y su mano se posiciono en mi rostro presionando ligeramente mis mejillas. Antes de poder hacer algo sus labios se estrellaron con los míos, me quedé estática, demasiado para ser honesta. Su mano se poso detrás de mí nuca y profundizó el beso, nuestros labios fueron un vaivén, podía sentir el corazón latiendome con fiereza, sus manos sujetaron mi rostro, ambas, no me aparte. Le regrese el beso, ¿Por qué lo hice? Escuche como carraspean para separarme de él y ver a Nicole, quien me ayudaba con la mayor parte de las cosas, miré a Erick, para salir casi corriendo del elevador. Mierda. ERICK La besé, ¿Por qué la besé? La rabia había cruzado mi piel en el instante que Zoé me dijo que Sabrina le habría dicho que nunca me besaría, cuando la besé no pensé en que querría seguir besándola, pero quería hacerlo. —Perdón por interrumpir, pero necesito bajar—, Dijo en un hilo de voz. Le miré de reojo para salir del elevador, notando que Sabrina ya no se encontraba cerca, bufé. Miré hacía mi celular. Samara: ¿Quieres una despedida? SABRINA "Especulaciones dicen que podría ser posible que él cantante Erick Parker este teniendo un amorío con la modelo Samara, ¿Podría ser posible que la relación de Sabrina y Erick sea una fachada?" Apagué el televisor, para bufar. Maldita sea Erick. Miré mi celular, notando que tenía un mensaje de Freddy. Freddy: ¿Cómo ha ido tu mañana bonita? Antes de poder responder, mi celular fue quitado de mis manos por él, miré y noté como sus cejas se fruncían con furia. —¿Bonita? ¿Qué hace el mandándote mensajes de ese tipo Sabrina? Chasqueo mi lengua para bufar. —¿Qué más te da? Me encerró entre la pared y su cuerpo, le miré a los ojos, alzando el mentón haciendo que notará que no estaba asustada—claro que lo estaba—pero, no le dejaría ganar, siempre lo hacía. —Quiero, que recuerdes las reglas de este maldito juego—, Dijo Erick, presionando mi mentón, haciendo sentirme vulnerable—, Eres mí maldita novia, no puedes ir coqueteando por las calles con los chicos, eres mía. —Esto es un contrato, y lo sabes—, Le dije, con la voz temblorosa—, ¿No eres tú quien quiere salir con Samara? —Un contrato—, Repitió burlón, a lo que rodé los ojos—, ¿Lo es? Su mano bajo a mi pierna desnuda, alzando un poco el vestido, me acerco de el trasero a él, podía hacerme sentir como una gelatina, como una estúpida gelatina, sus labios bajaron a mi cuello, y comenzó a besarle, logrando que mi piel se colocara de punta, no dije nada, siempre lograba encenderme. Se separo de mí, para acercarse a mis labios, me sentí nerviosa y mis ojos se entrecerraron un poco con las emociones a flor de piel. —No caeré en tu juego—, Dije saliendo de su encierro, mirando por sobre mi hombro su sonrisa burlona—, ¿Quieres jugar Erick? Vas a perder. —Sabrina, ¡Vamos! —, Dijo con una risa entre sus labios—, Vamos a viajar, en nuestra gira, somos la pareja del año, ¿Podrás con ello? —Buscaré un modo de romper el contrato—, le dije con seguridad, tomando mis cosas—, Las parejas rompen todo el tiempo. —¿Pero ves esto? —, Alzó su mano, y tomó la mía, mostrando aquel anillo, nuestros anillos—, estas tan atada a mí, como yo a ti. —Imbécil—, Dije soltándome de su agarre con fuerza. —¿Si soy tan imbecil por que dejaste que te besara ayer?—, Me reto, aparte la mirada con vergüenza—, Porque no te apartaste, inclusive me seguiste el beso. —No quería que los demás vieran que esto es fingido—, mentí, el me miro a los ojos. —Mírame a los ojos y dime que no sentiste nada—, dijo sujetandome del rostro—, Porque yo se lo que sentiste. —¿Y qué sentí si es lo que lo sabes? Miré como la sonrisa de él se ensancho, salí de la oficina antes de que pudiera decir absolutamente nada. ERICK Sabrina colocó sus lentes para ver hacía el aeropuerto, ella miró de reojo en mi dirección, para suspirar. Después de ayer, me di cuenta que tenía más interés en seguir cerca de ella, el haber besado sus labios y estar cerca de su piel, con mis labios en su cuello, pude notar cómo es que su piel se erizo, podría ser que ella no lo diría. —Sabrina. —Samara llamo, dice que deberías de pasar de nuevo por su casa, repetir el sexo—, bajo del auto y frunci las cejas—, Deberías llamarla. Rodé los ojos para bajar del auto también, pasándome a un lado de ella. Apenas nos adentramos al aeropuerto la prensa comenzó a estar sobre Sabrina, de no ser por sus lentes podría jurar que sus ojos se habrían abierto a par. —Sabrina, ¿No estas molesta por la supuesta infidelidad con la modelo Samara? Sabrina se giró un poco hacía mí. —Ah... —¿De verdad pudiste serle infiel a Sabrina? ¿No crees que ella es suficiente? —Sabrina, ¿Seguirás con el aún cuando las fuentes confirman que te ha sido infiel? —Yo confío en el...—, dijo bajamente Sabrina. Asustada. Estaba asustada, no la habrían interceptado de este modo, tanto fans como periodistas, prensa, paparazzis... Estaba aterrorizada, eso podría jurarlo. —Sus especulaciones son absurdas. Dejen a Sabrina. Apenas dije eso le sujete de la cintura y seguimos caminando, ella miró por encima de su hombro, relami mis labios y seguimos el curso. —¿No crees que esto del contrato se saldrá de las manos? —¿No era lo que querías Sabrina? ¿La fama?—, pregunté mirando de reojo—, La prensa... —Sí, pero ni tengo a...—, Se quedó callada por un par de segundos —, Olvídalo. —¿Te gustó Sabrina? Ella se detuvo en seco—, ¿Qué?
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