—¿Qué es lo que está pasando, pequeña? —consoló el padre de Gardenia. Ella, era verdad que tuvo muchos momentos malos en su juventud en la escuela, pero sí tuvo a su padre para ella en todo momento. —Papito —dijo entre sollozos la mujer, se comportaba como una niña frágil. Y si había algo que el señor Flores no enseñó a su hija, era ser fuerte y mantener dignidad con ella. —Papá, todos me critican, hablan en frente mío. Papá quiero que los castigues a todos —pidió Gardenia. —No te preocupes, nadie volverá a hacerte daño, sabes que te he prometido, ¿verdad? —dijo el hombre con una voz ronca de dolor. El padre de Gardenia pudo notar que los guardias y la policía estaba a unos metros de él y de su hija, listo para apresarla, ella había reaccionado agresivamente en contra de una persona

