Me senté en la cama, respirando con dificultad, y supe que esta noche, el monstruo que me había perseguido no era más que el reflejo de mis propios deseos reprimidos. ¿Pero qué clase de deseos podría tener rondando por mi cabeza? ¿Por qué desear a un hombre que es tan… Arrogante, altanero, grosero, soberbio, orgulloso, petulante, que critica mi trabajo y que… Que… Es tan frágil al mismo tiempo. Sí, mi frente tenía una ligera capa de sudor producida por el impacto del sueño, lo vivido y la sensación de anhelo que tenía en mi estómago como un nudo que estrujaba hasta lo más profundo de mi ser. —¿Qué pasa contigo Ireland? —Me pregunté mientras bebía un vaso de agua fría en la cocina, con la luz de la noche en su momento más oscuro, justo ahí donde la luz del sol está esperando para ata

