Me violaste

1029 Palabras
Isabela estaba sentada en una mesa del restaurante, frente a su madre y su padrastro, con la mirada perdida. No dijo nada y mantuvo la mirada fija en su madre, evitando mirar al hombre que estaba a su lado. —Sé que dijiste que viniera sola, pero Dom tenía muchas ganas de venir a verte conmigo—, dijo su madre mientras le dedicaba a Isabela una pequeña sonrisa y carraspeaba al mirar a su marido. —Ya veo—, dijo Isabela antes de recostarse un poco contra la mesa. Echó un vistazo a su alrededor y vio a Marisol mirando a la madre y al padrastro de Isabela con un ligero fruncimiento de ceño. —¿Cómo has estado, cariño? ¿Sabes el sexo de los bebés? —preguntó Valeria, la madre de Isabela, mientras apoyaba las manos en la mesa blanca. —La verdad es que no. Estoy pensando en dejar que sea una sorpresa, pero muchos de mis amigos creen que voy a tener un niño y una niña—, dijo Isabela sonriendo al mencionar a sus amigos. Volvió a mirar a su alrededor y vio a Matías y Camila en una mesa, todavía hablando entre ellos. —¿Has hecho amigos?—, preguntó Valeria con una sonrisa, y Isabela asintió con la cabeza. —Sí, y son realmente increíbles. —¿Dónde te has estado alojando, cariño? Pasamos por una posada de camino aquí, pero parecía muy abandonada—, dijo Valeria frunciendo el ceño, y Isabela asintió con la cabeza. Su mente se desvió hacia la noche que pasó en la posada, lo que la hizo sonreír. —La dueña de esta cafetería tuvo la amabilidad de dejarme quedarme en su casa. Es muy amable y le estoy muy agradecida—, respondió Isabela, y Valeria asintió con la cabeza. —¿Está aquí hoy?—, preguntó Valeria, y Isabela se mordió el labio antes de mirar a Marisol, que parecía estar tomando nota a alguien. —Está justo ahí—, dijo Isabela señalándola con la cabeza. Valeria giró la cabeza para ver a Marisol Rivera antes de asentir con la cabeza. —Te he echado mucho de menos, cariño. Me alegro mucho de que estés bien, aunque eso me hace sentir mucho mejor—. Valeria sonrió con ternura antes de coger la mano de Isabela y acariciarla suavemente. —Yo también te he echado de menos, mamá. Siento haberme ido sin darte una explicación—, murmuró Isabela en voz baja antes de mirar a su padrastro, que había estado callado todo este tiempo. —No pasa nada, cariño, mientras estés a salvo y seas feliz, yo también lo soy. Isabela sonrió y se frotó suavemente el vientre antes de excusarse. Se levantó de la mesa y caminó hacia la parte trasera del restaurante, en dirección al baño. Suspiró y se echó rápidamente un poco de agua en la cara para relajarse. Cogió una toallita de papel y se secó la cara antes de mirarse en el espejo. —No pasa nada, Isabela, no pasa nada—, se murmuró para sí misma antes de sonreírse. Al abrir la puerta del baño para salir, se detuvo en seco al ver a su padrastro de pie frente a la puerta. —Disculpa —Isabela carraspeó e intentó pasar junto a Dom, pero él la detuvo y la empujó ligeramente hacia atrás, hacia el baño. —¿Qué pasa?—, frunció el ceño Isabela mientras Dom entraba en el baño y cerraba la puerta tras de sí. —¿Te vas sin ninguna pvta razón y esperas que me alegre por eso?—, preguntó Dom arqueando una ceja antes de soltar un suspiro de ira. —No eres mi m4ldito padre, no tengo por qué contarte una mi3rda ni me importa una mi3rda lo que pienses—, le espetó Isabela con una mirada fulminante, y Dom soltó una risa sombría. Con un movimiento rápido, Dom inmovilizó a Isabela contra la pared con la mano alrededor de su garganta. Apretó con fuerza, haciendo que Isabela abriera mucho los ojos e intentara empujar su mano. —Escúchame, z0rra, me importa una mi3rda lo que pienses. Eres mía, j0der, ¿te olvidas de que eres de mi propiedad, z0rra?—, le espetó mirándola con ira, mientras Isabela le arañaba la mano y su rostro comenzaba a ponerse azul por lo fuerte que la estaba estrangulando. —¿Me entiendes, j0der?—, dijo él, presionando su cabeza con más fuerza contra la pared, lo que hizo que Isabela asintiera con la cabeza con todo el esfuerzo que le quedaba. Dom asintió con la cabeza antes de soltarla, haciendo que Isabela cayera de rodillas tosiendo ruidosamente. Se agarró el cuello mientras las lágrimas le llenaban los ojos y seguía tosiendo. —Más te vale mantener la boca cerrada sobre esto también ante esa pvta fea de tu madre—, dijo Dom antes de darse la vuelta para salir del baño, pero las siguientes palabras de Isabela lo detuvieron. —¿Como si me hubiera callado que me vi0laste?—, dijo Isabela antes de mirar con ira la espalda de Dom. Él se giró para mirarla y Isabela se levantó con la ayuda de la pared. —¿Sí? ¿Debería callarme sobre cómo me seguiste a una fiesta y luego me echaste una pastilla en la bebida para ponerme muy cach0nda y hacerme sentir j0didamente fuera de mí, para poder arrastrarme a una habitación y vi0larme sin ningún j0dido remordimiento? —¿De cómo creía que estaba besando a un desconocido cualquiera, pero en realidad te estaba besando a ti? ¿De cómo intenté apartarte de mí cuando por fin me di cuenta de que eras tú, pero me inmovilizaste las manos y me abofeteaste cada vez que gritaba pidiendo ayuda? ¿O debería contarle que estoy embarazada de tus j0didos hijos? ¿Debería callarme o debería decírselo, j0der, Dominic? ¿DEBERÍA?—, gritó Isabela, y lo siguiente que supo fue que Dom levantaba el puño y le daba un puñetazo de lleno en la cara.
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