Wynta Ella se quedó mirándolo con una ceja levantada, aunque él nunca la miró. Estaba fingiendo ignorancia, supuso ella, y esta vez sí puso los ojos en blanco. Pero ella también podía jugar a ese juego. Recogió esas fotos mientras se sentaba en la silla a la que él le había señalado un momento antes, directamente frente a él, y se recostó de manera casual, haciéndose cómoda, disfrutando de la sensación de control que tenía sobre la situación y la curiosidad que despertaba en él. Fue mirando cada foto, una a una, mientras las revisaba todas. Había una docena de hombres allí. Sonrió mientras los observaba, con una ligera inclinación de cabeza, y permitió que sus ojos no solo recorrieran sus rostros, sino también su físico. Todas eran fotos de la cintura para arriba, pero aun así podía perc

