- Gracias por lo que hiciste. - habló Katherine, mientras acariciaba a Alexander. Fue una intervención rápida y fuera de peligro. - Tenía que hacerlo. - Matías se acercó ellos hasta tomar asiento al filo de la camilla. Observó a Alexander y preguntó. - ¿Te sientes bien? - Me duele sólo un poquito. - respondió alentado. Era extraño para él, sus padres estaban juntos en la misma habitación, ambos mantenían la calma y no dejaban de mirarse con aprecio. - Nos distes un buen susto. - se escuchó la voz de Alexandra, quien tomó su mano. - cuando regreses a casa te daré mis postres. Alexander asintió, aunque desde hoy iba a tener una dieta estricta sabía que gracias a su hermana podía probar ciertos bocados. - Cuidaré a Alexander hasta que lo den de alta ¿Puedes encargarte de Alexandra h

