- ¿Te encuentras bien? - preguntó Cristian al mismo tiempo que abrazaba y besaba la frente de Salomé. Ella sonrió escabullida entre sus brazos, decidió montarse sobre el cuerpo de Cristian y sin dejar de abrazarlo le dijo. - Demasiado bien. - Escucharte hablar así, me llena de felicidad, mucha felicidad. - La felicidad se termina. Tenemos que levantarnos para hacer ese viaje. - Estoy nervioso. - ¿Por qué? - Conoceré a tus padres. Eso me pone los pelos de puntas. - ¿Por lo que dijo Alexandra? - Por todo. Y si se entera de esto, va a decapitarme o despellejarme. Salomé sonrió a carcajadas hasta quedar seca. Por alguna Cristian le había creído a Alexandra. - Nada malo va a suceder, lo prometo. - cortó esa pequeña distancia y terminó por unir sus labios con los de él. - I

